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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

Ni una explicación

En el reino crepuscular de Pedro Sánchez se pueden dar casos enormemente jocosos. Sin ir más lejos, los aliados de socialismo gobernante, encarnado en un líder que ha depurado en el partido de toda oposición contestataria, están furiosos. El huido president Puigdemont, sostenido en su forzosa residencia en Waterloo por donativos de algunos hijos de Putin, ha informado a sus correligionarios de la certeza de un espionaje realizado en sus teléfonos móviles a través de un programa que pone tu terminal al servicio de quien lo infecta.

El cabreo de los independentistas es de los que hacen época. Como es lógico, a nadie le gusta que hurguen en su intimidad. Y deducen que siendo Pegasus un programa que solo se vende a los gobiernos, el espionaje en sus terminales lo han realizado los servicios secretos del Gobierno español. O sea, el CNI de su aliado Pedro.

Sanchez ha enviado velozmente a Cataluña un embajador de buena voluntad para realizar ante los catalanes todas las genuflexiones necesarias para que se aplaquen. Y para ofrecerle garantías de que no han sido los espías españoles los que les han espiado. Hasta ahí el resumen de la historia que conocemos. Y un dato: hasta ahora no hemos escuchado ni una sola conversación telefónica escabrosa de los políticos independentistas.

Lo que sí hemos escuchado son conversaciones privadas entre el presidente de la Real Federación Española de Fútbol y el jugador Piqué, hablando de negocios y de pasta gansa. Charlas que no han sido autorizadas por un magistrado y que no se corresponden con ninguna investigación judicial. ¿A nadie le ha parecido una extraña coincidencia una cosa y la otra?

Pudiera ocurrir que los espías españoles, que tienen prohibido hacer su trabajo dentro de nuestras fronteras, hayan decidido que es muy divertido hacer de cotillas. Que mira lo que ha dado de sí lo de la amiga Corinna y el monarca emérito. Y que cogiendo algunos teléfonos de gente importante y poniendo la oreja uno se puede enterar de miles de cosas escandalosas y divertidas que, filtradas a la opinión pública pueden generar oleadas de indignación y demoler la imagen de cualquiera. Por ejemplo la de Piqué, que es simpatizante del independentismo y tal.

Esa es una opción. Pero siendo horrible, es incluso mejor que la alternativa de que algún grupo desconocido disponga de la capacidad de intervenir las comunicaciones de cualquier ciudadano. ¿Pero, por qué tienen tan claro, entonces, que fueron los espías españoles?

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