Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Matías Vallés

Al Azar

Matías Vallés

La negación de Europa es Ucrania

Muy grave ha de ser la situación interna de Putin, para haber emprendido la aventura de anexionarse Ucrania, medio siglo después de la reunión del deshielo entre Nixon y Mao. Sobre todo, el zar tiene que haber visto enflaquecidos a Europa y Estados Unidos, antes de embarcarse en la mayor aventura militar de su país desde la invasión de Afganistán cuatro décadas atrás. Ante la duda, el presidente ruso siempre golpea, por lo que ha tomado la iniciativa a sangre y fuego en un mero ejemplo de la devastación que puede infligir a sus países limítrofes.

La fiera del Kremlin ha olfateado la nulidad europea, mediante la misma treta que le impulsó a dejar suelto a su labrador Konni en una cumbre con Merkel para que la olisqueara, sabedor de que la cancillera siente pánico ante los perros. Ucrania es la negación de la aterrorizada Europa. Si Ken Follett es el primero que en su muy leído Nunca traza un conflicto mundial sin intervención continental, la realidad ha sido todavía más insultante. La UE se declara estéril frente a una guerra en el vecindario, con la mayoría de la población alemana alineada junto a los rusos según los sondeos. El propio Zelensky bromeaba un mes atrás con una invasión «que no es una amenaza». El gobierno de Kiev culpaba al Washington Post de «desinformación deliberada».

Por orden de importancia de la clarividencia, la intervención de diez minutos de Joe Biden esta semana registró media docena de pérdidas del hilo del discurso, y el supuesto emperador mundial se tocó la cara en otras tantas ocasiones. No sabía de qué estaba hablando. Un par de escalones por debajo, Sánchez presume de un mensaje «claro, nítido, rotundo» que no contiene una sola medida concreta pero sí una encendida declaración de amor a los invasores. Dada la dependencia del gas, petróleo y carbón rusos, cada europeo puede plantearse cuánto frío está dispuesto a sufrir para liberar Ucrania. Las estadísticas oficiales contabilizarán el número de españoles que ayer franquearon el umbral de la pobreza energética, a cambio de mantener intactos los beneficios de las eléctricas. Excelentes noticias para la ultraderecha, asociada a Putin en el corazón y la mente.

Compartir el artículo

stats