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Francisco Pomares

Medalleo

La guerra relámpago de Putin en Ucrania disparaba ayer el precio del crudo y el gas y derrumbaba las bolsas, menos la de Moscú, oportunamente cerrada para evitar el desplome de sus activos, aunque el rublo ha retrocedido ya más de un diez por ciento frente al dólar en los mercados de divisa. La guerra provocaba también otros asuntos de menos enjundia: Sánchez aprovechó para cancelar la Conferencia de Presidentes que había de celebrarse hoy en La Palma y suspendió la visita real a la isla, prevista para participar en el «homenaje al pueblo palmero». También se suspendió la comisión mixta entre los gobiernos de Canarias y de España, que se iba a reunir con Cabildo y ayuntamientos para tratar de los planes de reconstrucción de la isla.

No creo que los afectados –que también han suspendido ellos la manifestación de protesta convocada para hoy– sufran mucho por estas suspensiones de actos y entregas de honores. Ellos andan muy cabreados con las distintas administraciones, porque, en realidad, nadie les ha hecho ni repajolero caso en las cuestiones que más han batallado: la creación de un consorcio para poder participar en la toma de decisiones y en que se pueda edificar en suelo rústico no sólo en terrenos de los tres municipios afectados por la erupción, sino en toda la isla. La pretensión no parece excesiva. Considerar La Palma como un territorio único, y autorizar a los afectados –y solo a ellos– para que puedan utilizar terrenos en otros lugares. No se engañen, la decisión no es fruto de un repentino furor conservacionista, tiene más que ver con la férrea voluntad de los alcaldes de no perder población en sus pueblos y –por tanto– presupuesto. A los afectados les han dejado con dos palmos de narices en ambas peticiones: el Parlamento convalidó el miércoles el decreto del Gobierno en el que se autoriza la reconstrucción de la primera vivienda perdida –poco menos de 600, según el censo del Gobierno– sólo en los tres municipios. Se aprobó por unánime unanimidad, con la única abstención de ese electrón libre que es la diputada Espino desde que abandonó Ciudadanos, y con la rabieta del grupo nacionalista, que rabió pero acabó votando la convalidación del decreto.

A los palmeros les habían dejado como compensación el acto de homenaje «a la ejemplaridad del pueblo palmero», con reparto de hasta 35 medallas (de oro, plata y bronce, con sus distintivos de colorines) a entidades y organismos, la mayoría de ellos públicos, y en la que las piezas gordas no son para la gente de La Palma. Por supuesto, eso también quedó suspendido. Les dará aún más tiempo a los palmeros para encochinarse, porque en la isla prima lo portugués y las cuestiones de lustre y protocolo se toman muy pero que muy en serio.

Y resulta que los lumbreras que han decidido el orden y jerarquía del medalleo (un porrón de Medallas al Mérito en Protección Civil) no han estado muy afortunados. La de oro se la han dado a la Dirección Técnica del Pevolca; las de plata con distintivo rojo a los uniformados: Guardia Civil, Policía Nacional, UME, Ejército de Tierra y del Aire; Armada… y por asimilación a la Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias y al Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias. Las del lazo azul, al Programa Copernicus EMS de la UE, a Cruz Roja, a la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, al Instituto Geográfico Nacional, al Geológico y Minero, al de Oceanografía, y al Vulcanológico de Canarias, a los Colegios de Psicología y de Trabajo Social de Santa Cruz de Tenerife, a la Protectora de Animales y Plantas Benawara, a Ayuda en Emergencias Anaga-La Palma y a la Agrupación Alfa Tango. Y también a las Policías Locales de los Llanos, Tazacorte y El Paso, la Unidad de Protección Civil de la Delegación del Gobierno en Canarias y el área de Seguridad y Emergencias y más cosas del Cabildo. Luego, la medalla de plata con distintivo blanco para la Tele Canaria y la Policía Canaria, que parece que es menos que las otras. Y por fin las de Bronce con distintivo Azul, más modestitas: a la Asociación de Bomberos Voluntarios de La Palma, la Brigada Forestal de refuerzo de Puntagorda, las agrupaciones de Protección Civil de Santa Cruz de La Palma, Breña Baja, Los Llanos y el El Paso… a los palmeros de a pie que se lo curraron, pedrea. Vamos, que se va a liar. Pero al estilo palmero, no va a ser otra Ucrania.

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