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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

Campana fiscales

De igual forma que los establos huelen a estiércol, porque es lo suyo, el año que viene apesta a elecciones. Y ya se escucha el ruido de los cuchillos en las piedras de amolar. Las tres grandes tareas que tiene el Gobierno de Pedro Sánchez consisten en poder gastar el dinero extraordinario que va a llegar de Europa, establecer un sistema de reparto de la pasta entre las autonomías y producir una armonización fiscal en toda España. Este último es muy guay, porque los vascos no cuentan.

Es un hecho que en la Unión Europea no hay dos estados que tengan los mismos impuestos. Cada país se las ventila a su modo y manera. E incluso se ha tolerado que haya zonas como Gibraltar, Luxemburgo, Andorra o, yo que sé, Irlanda por ejemplo, donde se pagan muchísimo menos impuestos por tener el dinero depositado o por los beneficios de las empresas. En España pasa exactamente igual. Existen unos impuestos estatales, que son iguales en todos sitios, pero luego cada comunidad autónoma determina si cobra otros, como los de Patrimonio o Sucesiones, por ejemplo. Y hay comunidades, como Madrid, que no los cobra o los tiene a tipos mínimos. Y eso cabrea muchísimo a la ministra de Hacienda que dice que eso es competencia desleal y está dispuesta a entrar a saco.

Los impuestos sirven para financiar los servicios públicos. Pagar la sanidad y la educación. Y sostener los partidos políticos y los parlamentos y las dietas. Y los cuatro millones de empleados públicos. O sea, un tutifruti. El Estado Fiscal es la base del Estado del Bienestar. Del nuestro y del de ellos. Se supone, por lo tanto, que un país que tenga menos impuestos recaudará menos ingresos y andará a la pata coja en eso de los servicios públicos.

Pero no es así. Resulta que la Comunidad de Madrid recauda bastante más que otras y que, además, está atrayendo la residencia de mucha gente que viene de otras comunidades. Ocurre que Madrid es la segunda comunidad que más recauda a pesar de ser la que tiene los impuestos más bajos. Y es muchísimo más curioso si se observa que Cataluña es la comunidad con mayor deuda pública, casi ochenta mil millones, casi duplicando la de Madrid, a pesar de ser la región europea donde existe mayor presión fiscal.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tiene preparada la del pulpo para el próximo año. Quiere aumentar los impuestos en España porque sostiene que somos de los países que menos pagan en Europa. No es exactamente así, porque somos de los que mayor presión fiscal soportan. Pero en esta España nuestra existe uno de los mayores fraudes fiscales de la Eurozona. La gente se refugia en la economía sumergida y no hay bichero que saque el pulpo de la cueva. La milonga de la transición digital y la modernidad ha empezado con la luz y acabará el año que viene donde acaba todo en este país: en la cartera de las clases medias.

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