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ALGO ASÍ

Sol y sombra

Se conmemoró el pasado domingo 14 de noviembre el Día Mundial de la Diabetes. Esperaba una gran difusión por parte de las asociaciones, federaciones, organizaciones y medios de comunicación en defensa de los derechos de los enfermos, pero lamentablemente fue un día normal, con escaso y nulo debate, que pasó con pena, tristeza y nula alegría.

Algunos medios en Tenerife dieron pequeñas pinceladas. EL DÍA le dedicó una página con noticias muy interesantes. Hubo actos en La Laguna con una carpa informativa y un pequeño acto institucional para conmemorar los 100 años del descubrimiento de la insulina. Me llamó la atención el titular: «Uno de cada tres canarios con diabetes es ajeno a su diagnostico», y otras breves noticias de interés, como que el 10% de la población canaria padece esta diabólica enfermedad a la que he denominado «la asesina silenciosa». Interesante también la entrevista a la jefa de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Canarias, doña Águeda Caballero. Completaba la información una página completa de una asociación con interés en conseguir asociados.

En Radio Televisión Canaria vi un programa de una hora, con una presentadora jovencita que mostró gran interés por cómo sobrellevaban la diabetes tipo 1 los niños. Muy loable esa defensa de estos pequeños héroes y sus luchadores padres que sufren las penalidades de sus hijos. Muchas personas conocidas en diferentes ámbitos mostraron interés y daban ánimo, también varios deportistas de élite que padecen la enfermedad y son tratados en Centros Especializados. En el programa de Fin de Semana con Cristina en la Cope, entrevistaron a una endocrina y al presidente de la Federación de Extremadura, que habló con meridiana claridad del abandono a los pacientes por parte de Sanidad durante el confinamiento y que aún continúa la deficitaria atención, pues siguen sin tratar debidamente a los enfermos de forma presencial. Probablemente le dedicaran unos minutos otros medios, pero el día pasó sin pena ni gloria.

Tiene mucho mérito y alabo la entrega de las asociaciones por enseñar a los niños a soportar y defenderse de la enfermedad, es muy loable, PERO, lo digo con mayúscula, no vislumbro por ninguna parte hacer una defensa con valentía, revelándose ante el convencimiento de que el fin de esta enfermedad, como tantas otras, debe ser la curación. Lo digo con todo el cariño y afecto que merecen, pero parece como si estuvieran amordazadas. No creo que sea suficiente la enseñanza, aprender de nutrición, saber hacer un bizcocho con harina de garbanzos en vez de trigo… Hay que ir mucho más lejos, no conformarse y enfrentarse con dureza. La clase médica, la industria química, la farmacéutica, la alimentaria y los gobiernos están instalados en el sustancioso beneficio que producen tantos medicamentos que acaban maltratando nuestro organismo. Hay que defender a las entidades y personas que luchan denodadamente por la búsqueda de soluciones con investigaciones o con su propio dinero. En esta importante conmemoración no ha existido debate, solo hablaron los que viven instalados en el confort de que la enfermedad no tiene cura pero sí tratamiento, los que luchan con corazón y esfuerzo están siendo silenciados cada vez que consiguen un avance importante. Les niegan el pan y la sal, no publican sus logros en revistas científicas ni hacen nada por difundirlos. ¿Qué pasa? ¿Es que el dinero vale más que la vida de un niño? Estoy muy desilusionado. Un día tan importante para los enfermos que ha pasado de largo.

Siento pena y tristeza pero soy un torrontudo. Existe un gran espacio para la investigación, para invertir y salvar vidas, sobran los beneficios que solo se quedan en pocas manos. Ya se sabe que el uno por ciento de la población mundial es cada día más rica y que con su dinero nos dominan al resto. Entramos por el aro, agachamos la cabeza y aceptamos lo que nos dictan. Pobre humanidad y pobres enfermos. Sigan vendiéndonos que ser diabético es la alegría de vivir. Tenemos una pésima calidad de vida. Pregunten a los pensionistas que ganan 600 euros pelados cómo llegan a fin de mes. La comida y los hierbajos no son baratos, siempre hay medicinas no financiadas y pagar 40 euros por las tiras reactivas para medirse el azúcar en sangre no ayuda. Con Dios.

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