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Crónica

Edificio de Prácticos del Puerto de Santa Cruz

Edficio de Prácticos. Muelle Norte. E. D.

En 1945, debido a que la Comandancia de Marina de Santa Cruz de Tenerife se trasladó a sus actuales dependencias, situadas en la confluencia de la Avenida Francisco La Roche con la Rambla, la Subsecretaría de la Marina Mercante pidió a la Junta de Obras del Puerto que levantara un edificio donde los prácticos pudiesen desempeñar su función. A finales del citado año, la Dirección General de Puertos y Señales Marítimas autorizó la redacción del proyecto y el comienzo de las obras.

El inmueble destinado a albergar a los prácticos, proyectado en 1947 por el arquitecto Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo, con la colaboración del ingeniero director de la Junta de Obras del Puerto Miguel Pintor González se ubicaría en el muelle Norte, muy cerca de la bocana de la dársena de Anaga, pues desde su azotea, situada a 17 metros de altura, se divisaban todas las instalaciones portuarias.

El edificio, de estilo racionalista y corte expresionista, con influencia náutica imitando un puente de mandos de un barco, está construido en forma de herradura donde la curvatura de su fachada principal se localiza en el flanco que mira hacia el Puerto. Consta de tres plantas, y se caracteriza por la sencillez de líneas rectas y curvas perfectas, en las que las ventanas con formas rectangulares se combinan con otras circulares, a manera de ojos de buey.

Falúa utilizada por los prácticos colocada en los alrededores del edificio. | | E.D.

En la planta baja o semisótano se establecieron los talleres, pañoles y el servicio de amarre y desamarre de buques (amarradores). Desde este lugar parte una escalera de caracol que comunica todas las dependencias del inmueble. En el piso intermedio se halla la habitación principal, la cual hace las veces de recepción, oficinas, centro de información a buques, vestíbulo, sala de estar y comedor. Alrededor de estas dependencias existe una terraza cubierta que comunica con el exterior a través de una doble escalera dirigida en los dos sentidos.

En el piso superior hay nueve camarotes destinados a dormitorios de los prácticos de servicio, así como dos cuartos de baño. Sobre la azotea se levanta la caseta del vigía, la cual fue utilizada durante muchos años para avistar la llegada de los buques de alto bordo que recalaban al Puerto, pues garantizaba la visibilidad del horizonte al sobrepasar la altura del espaldón del muelle Sur. Este histórico inmueble está catalogado de interés patrimonial y en grado de protección íntegra por el Ayuntamiento de esta capital.

En 2016, la Autoridad Portuaria comenzó su restauración ante el lamentable estado de deterioro en que se encontraba el edificio, con grietas y decapado de pintura, agravado por la acción del viento cargado de salinidad.

En Santa Cruz de Tenerife, el practicaje se viene llevando a cabo desde 1804, cuando se creó la primera Comandancia de Marina del Archipiélago canario. Desde entonces, el práctico mayor sería un cargo fundamental en el Puerto, ya que era la persona responsable en la dirección de la Corporación de Prácticos, garantes de la seguridad del puerto durante las maniobras de entrada, salida y movimientos de los buques en las aguas portuarias.

En la actualidad, el servicio de practicaje es obligatorio para todos los buques mayores de 500 toneladas de registro bruto que realicen operaciones de entrada y salida, o movimientos en el puerto. Sus responsables son capitanes de la Marina Mercante con mando en buques mayores de 1.000 GT –medida de capacidad del barco que cuantifica el volumen de todos los espacios interiores– al menos durante dos años, después de haber superado las pruebas de acceso, tanto en la Dirección General de la Marina Mercante en Madrid, como en el Puerto en el que van a ejercer su función. Las citadas pruebas evalúan sus conocimientos de las materias relacionadas con el ejercicio del practicaje: maniobras, legislación, reglamentos generales y particulares; las características de las dársenas del puerto: batimetrías, balizamiento, dimensiones y sus peculiaridades: vientos, corrientes, mareas…

La labor de los prácticos

Los prácticos también deben poseer un fluido dominio del inglés que les permita garantizar la seguridad en todas las maniobras realizadas por los buques en sus escalas en puerto. Tradicionalmente, los prácticos se han agrupado en Corporaciones, conformando en la actualidad sociedades profesionales. En el puerto de Santa Cruz, su plantilla la forman nueve capitanes de la Marina Mercante, los cuales prestan su servicio durante 24 horas, los 365 días del año.

Para su mejor funcionamiento cuentan con patrones, marineros, mecánicos, y personal de administración. Para desplazarse hasta los buques, los Prácticos utilizan las falúas que se encuentran atracadas en la intersección del muelle de Ribera con el muelle Norte.

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