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Vivencias del realejero Pancho

Nombrar a Pancho en Los Realejos y, especialmente en el núcleo de San Agustín, es acercarnos ante el relato vital de un hombre bueno, un ser muy querido por sus vecinos e implicado con su realidad más cercana. Francisco Pérez Pérez nace el 14 de septiembre de 1943 en el seno de una familia humilde, siendo el hijo menor de un total de cuatro hermanos del matrimonio formado por Felipe Pérez (de profesión herrero) y Elvira Pérez (dueña de una venta de alimentación en la carretera de Los Barros). Con seis meses sufre una serie de ataques epilépticos que tienen como consecuencia un impacto en su capacidad mental. Ello nunca será una limitación en su trayectoria pues su madre primero (que falleció siendo muy joven) y, más tarde, su propio hermana Mena trabajan para lograr una igualdad de condiciones para él. Desde muy pronto le inculcan la importancia de la limpieza (ante cualquier mancha de ropa no dudaría en mostrar su enfado), del orden y la necesidad de socializar. Esto último sería un rasgo frecuente de Pancho y, especialmente de su trato con los niños, a los que siempre tenía en la calle una gracia que hacer o decir, recordando yo mismo cuando era pequeño ser testigo de alguna broma que ocasionaba mi risa y la suya. Hasta que sus circunstancias de salud le permitieron acudía cada miércoles al Santuario de Nuestra Señora del Carmen de Los Realejos como fiel devoto. Con una bolsa en la mano de algún recado y atento a las personas que entraban tras de él, mostraba enfado cuando alguien, como broma, pretendía sentarse en el que era su sitio. El núcleo realejero de San Agustín es escenario de buena parte de sus andanzas, frecuentando la casa de Paca y Pepe (empresarios del lugar) para poder colaborar con las labores asociadas al empaquetado de plátanos. Nuestro biografiado repartía por encargo el periódico a varios vecinos. Un bote de los casi desaparecidos rollos de fotografía le servía para almacenar el dinero y efectuar los cambios necesarios al llevar de un punto a otro solicitado la prensa. Las dificultades para expresarse con la palabra serían superadas con gestos y acciones. Con su característico “tain, tain” demostraba la alegría de encontrarse a alguien al que quería especialmente aunque, por otra parte, también podía servir como «defensa» ante aquel que lo saludara primero sin él esperarlo. La música ha sido siempre una de sus pasiones y por vínculos familiares se enlaza a profesionales de ello. Expresa una especial sensibilidad hacia los animales, siendo un enamorado de los gatos y disfrutando durante muchos años con su presencia en el hogar. El 11 de mayo de 2011, justo un año después de fallecer su hermana Mena, sufre un ictus. Desde antes ya había sido cuidado con todo esmero por su sobrina Alicia (a la que agradecemos su total disposición para materializar el presente artículo). Durante tres años estuvo en cama en su casa hasta que, circunstancias personales, le llevan a ingresar en el Hospital de la Santísima Trinidad, en el Hospital del Norte (Icod de los Vinos). Allí pasa desde entonces a realizar acciones ligadas a sus intereses como acudir a misa todos los domingos con un sacerdote y participar de las actividades que allí tienen lugar. Especialmente emotivo fue el Lunes del Carmen del año 2019, momento en el que recibe el Premio «Tabladillo Cándido Chaves». Un reconocimiento a su colaboración durante décadas con unas Fiestas por las que durante tantos años trabajó junto a Isidro, Jaime Yanes, Vicente Quintero, Ángeles, Carmen Ana y tantos otros que le integraron en la celebración. En esa relación también sería importante nombrar al cura-párroco durante años, Juan Manuel Batista, que colaboró para su entrada en la cofradía y de otros amigos por los que no duda siempre en preguntar como Adelina (persona entregada al cuidado del Santuario del Carmen desde hace décadas junto a un equipo de colaboradores) y el matrimonio realejero formado por José Esteban y Mency.

Recuerdos de una trayectoria a la que nos hemos querido aproximar para transmitir a Pancho nuestra más sincera y profunda felicitación por su cumpleaños. ¡Muchísimas felicidades, Pancho!

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