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el recorte

Una visita inquietante

A río revuelto, ganancia de pescadores. Ahí está la Puerta de Alcalá. Y ahí está Arona, a donde ha marchado con paso marcial el líder de Nueva Canarias, Román Rodríguez, que se ha alineado fulgurantemente con el alcalde de la localidad, José Julián Mena, en contra del Puerto de Fonsalía. Es decir, en contra de Pedro Martín y, de momento, del PSOE de Tenerife. Si éramos pocos, parió la abuela. A Martín le empezaron las grietas cuando José Antonio Valbuena, consejero de Transición Ecológica, Pimelias y Sebadales, se le pasó al enemigo y anunció que el nuevo puerto no se iba a hacer ni de coña marinera. Y tuvo que salir el gaitero mayor del reino, Angel Víctor Torres, templando gaitas para decir que hombre, que a ver, que aún no había mirado la fecha de caducidad del informe de impacto ambiental (que estaba más caducado que un yogur de hace veinticinco años). José Julián Mena es una bomba lapa en los bajos del PSOE en Tenerife. Porque, como Santa Teresa, está sin estar. Pero si en ese evanescente estar levitante al final resulta que no está, adiós cabildo adiós. Y si está, a ver cómo lo explicas. La casa de los líos. Y Román Rodríguez arrullando la paloma. Y los de Coalición lo mismo. Y hasta, dicen, el propio Casimiro Curbelo. Todo el mundo esperando la caída de la hoja. O sea, de la hoja de la guillotina.

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