27 de enero de 2020
27.01.2020

Rigor, siempre más rigor, Francisco

26.01.2020 | 21:16
Rigor, siempre más rigor, Francisco

El día 5 de los corrientes, se cumplieron 27 años de la muerte de Juan Benet. Es de admirar cómo pervive aún su memoria en las redes sociales gracias a quienes -por ser incapaces de leerlo- lo consideran ilegible

El día 5 de los corrientes, se cumplieron 27 años de la muerte de Juan Benet. Es de admirar cómo pervive aún su memoria en las redes sociales gracias a quienes -por ser incapaces de leerlo- lo consideran ilegible. "No las quiero comer. No están maduras", decía la zorra -en las fábulas de Esopo y Samaniego- sobre las uvas que no conseguía alcanzar. Uno de mis nietos se sube al coche que su padre ha dejado expuesto a pleno sol. Arde el interior del vehículo. Entonces, el guaje suplica e inventa un verbo utilísimo: "¿No puedes descalentar el coche?" Ni enfriar, ni refrigerar: quitar calor, o sea, "descalentar". Amén. Un personaje en la última novela de Javier Cercas: "En nuestro oficio hay que aprender a convivir con la frustración. Y en cualquiera. Como decía uno de mis maestros, en eso consiste la vida civilizada: en aprender a convivir de manera razonable con la frustración". Los veo venir en mis paseos matutinos por el Muro, acompañado de "Brel". Son "los heraldos negros que nos manda la Muerte" (cortesía del poeta peruano César Vallejo), los mensajeros de sus desgracias perrunas pasadas. Ladean la cara, componen gesto de tristeza, cabecean y se nos acercan resolutos. Trato de evitarlos, pero sin éxito: su contumacia es legendaria. Siempre actúan igual, todos. Acarician a mi "Brel" un ratito -sin pedir permiso alguno, claro- y enseguida sueltan lo suyo: "Ay, yo tenía un perro como este, igual, igual. Se me murió de un tumor a los nueve años. Qué mal lo pasé. Ya verá usted cuando le toque, ya verá". Me pregunto: ¿Qué me quieren transmitir con su tétrico recuerdo? ¿Saben ellos si a mí se me ha muerto ya un compañero peludo o dos o tres? Son incapaces de gozar la vida mientras dure. Viven anclados en la tristeza, el pesimismo, muy pagados de su dolor. Instalados en su negrura, gozan al extenderla a los demás. Mala gente que camina y va apestando la tierra (cortesía de Antonio Machado) en vez de buena gente que camina y va perfumando la tierra (cosecha propia). Una profe me deja ver el examen de un alumno suyo. Había ella preguntado la diferencia entre "mina" y "cantera". He aquí lo que contestó el chavalete: "De la mina se sacan minerales como oro, cobre? De la cantera jugadores como Busquets para el Barcelona o Nacho para el Madrid". ¿Y qué nota le pones? ¿Un diez o un cero? Dice un titular: "Al Pacino perseguirá a los cazadores de nazis en la serie 'Hunters'". Como soy un crédulo, me entristezco. Vaya, uno de mis actores preferidos se ha cambiado de bando y ahora persigue a los que cazan nazis. Pero como soy también un incrédulo, sigo leyendo y me entero de que no es así, de que el protagonista de "El Padrino" o "Esencia de mujer" a quien persigue es a los nazis y no a quienes los buscan para detenerlos. El compañero periodista dirá: "Bueno, quise decir con el título que la cosa iba de nazis, de perseguidores y tal, lo que pasa es que eres un tiquismiquis". Pues no, señor, me rebelo contra esa falta de rigor. El desastre de la posverdad, de la trola de toda la vida, comienza así. Se baja un peldaño de la propia profesionalidad; luego, otro; otro después, y así se llega al qué más da, al vivan Cartagena y la Pepa, a la mentira. Rigor, más rigor. El que le faltaba al personaje de Woody Allen que -gracias a un método de lectura rápida- se había ventilado las cerca de 2.000 páginas de "Guerra y Paz" en menos de media hora: "Trata de Rusia", fue lo único que aprendió. "Un amor que no desazona y perturba cuando está vivo, que no aniquila cuando pierde irrevocablemente lo que ama, puede ser afición o rutina, pero no auténtico amor". (Obsequio de Fernando Savater).

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