08 de julio de 2019
08.07.2019

El alegre desgobierno

08.07.2019 | 01:04

Tenemos un Gobierno en funciones, un presidente no investido y unos ministros vacacionando. Mientras, las cifras del paro no paran de bajar y el número de afiliados a la Seguridad Social alcanza cifras de hace una década. O sea, sin Gobierno, con técnicos y funcionarios, la cosa funciona. No es un argumento anarquista ni una apología de la no política y sí una perplejidad o paradoja que el cronista comparte con el lector.

Las parejas se pelean por el destino vacacional mientras los líderes políticos se pelean entre sí. Rivera no quiere hablar con nadie e Iglesias solo habla de ser ministro. Sánchez pretende una nueva ronda de contactos en Moncloa para procurarse más fotos que den a entender que él es el líder institucional y los demás unos tiralevitas, trepaollas, aspirantes o caracartones que dan puñetazos al aire. Vox se desinfla y hace el juego a la izquierda. En los noticiarios solo se habla de Murcia y Madrid mientras la gente despacha tintos de verano y con lo que sueña es con Cancún, París, Roma o los fiordos.

Decía Luis Antonio de Villena que él siempre veranea en julio porque es un mes con los días muy largos. Si agosto es el domingo del año, julio es un inmenso sábado, todo al ralentí, oficinistas que sueñan con un todo incluido y chiringuitos que no dan abasto preparando espetos.

A principios de julio siempre hay que aspirar a que este sea el verano de nuestra vida. Yo quisiera ser el niño que juega en la orilla y no el adulto que escribe de pactos, de gente que no entiende que están ahí para entenderse. Julio es el mes en el que uno sale de trabajar y aún es de día. Un síntoma de que te haces mayor es que el calor te estorba. A Rivera le da calor el PSOE y Sánchez huye de la calor yéndose a las Bruselas, donde ha colocado de ministro europeo de los exteriores a Borrell, que es un hombre al que la vida y la biografía política le están dando mucho de sí y que seguramente debería haber sido alguna vez presidente del Gobierno. O el jodierno (Gobierno que jode) en feliz neologismo del poeta Álvaro García.

Estamos sin Gobierno y el CIS da calor a la cosa, alimentando expectativas del PSOE. A uno le dan ganas de gritar viva el bipartidismo y vivan los inventores de palabras, la brisa marina y los atardeceres eternos y despreocupados. Nunca falta quien añora el otoño.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook