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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Tú les das baño y masaje, Pablo, por eso vienen

Juanma Castaño puntualiza a Motos (A-3).

Magnífico instante el que ha protagonizado el notable radiofonista deportivo Juanma Castaño en ‘El hormiguero’ (A-3 TV). Le ha salido, quizá sin pretenderlo, un mordaz y acertadísimo análisis televisivo. Hablaban de lo mucho que cuesta hoy en día que los jugadores de fútbol, las estrellas sobre todo, vayan a programas de periodistas que no les bailan el agua, ni les adulan, y les hacen preguntas tan incómodas como oportunas. Advertía Castaño que también los propios clubs hacen listas de programas a los que no conviene ir.

Quieren que sus gladiadores solo aparezcan en aquellos espacios de la tele o la radiofonía que garantizan lisonja y espuma. Y señalando a Motos con el dedo, se arrancó Castaño diciéndole sin acritud, sin perder la sonrisa, pero con una contundente claridad magnífica: «Por eso vienen a tu programa, Pablo, o al de Broncano. Tú aquí les das baño y masaje, les aplaudes, les sacas a las hormiguitas, y se van encantados de la vida. Y claro, donde no van es a los programas de periodismo deportivo en donde yo le tengo que preguntar a Sergio Ramos, por ejemplo, por qué la has pifiado en el segundo gol». ¡Ah! Qué estupenda radiografía de cómo ha caído en picado el arte de la entrevista, antes género televisivo, hoy transformado en jacuzzi.

Citaba también Castaño el programa de David Broncano como salón masajístico. Efectivamente, a los datos me remito. Hace un par de días Belén Esteban volvió a ‘La Resistencia’ (#0, Movistar+). No es la primera vez que acude. Allí encuentra un almíbar estupendo. Se intercambiaron regalos incluso. Belén le regaló a David una vagina portátil, una cálida y suave maravilla de la electrónica erótica, y le decía: "Mira que te he traído Broncano. Miraaa, para cuando te aburras. ¡Una vaganinaaaa! Y tú tienes que meter tu pene ahí!". ¡Ahh! ¿Todo eso es malo, perverso, o dañino? Pues no. Lo que es todo eso es un marcador de hacia dónde nos encaminan. Los genios de la tele han encontrado la piedra filosofal del triunfo: mucho sifón, mucha gaseosa, mucho petardeo, mucha risita, y nada de analítica. Mucho menos cualquier aproximación a la más leve incomodidad crítica. De las palabras de Castaño se desprende que habiendo ‘hormigueros’ las estrellas ya pasan de atender y rendir cuentas ante el periodismo. Eso también vale para las estrellas de la política.

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