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Balance del curso político

Aragonès blinda el diálogo y la unidad del Gobierno catalán mientras emplaza a Sánchez a mover ficha

El 'president' saca pecho de su estrategia gradualista y reta a Junts a presentar una alternativa al deshielo entre gobiernos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ’president’ de la Generalitat, Pere Aragonès. DAVID CASTRO

El 'president' Pere Aragonès pide tiempo al independentismo para cosechar los frutos de la negociación con el Gobierno y avisa al ala más dura del soberanismo de que, por lentos, menores o colaterales que considere los acuerdos de la mesa de diálogo, no hay, hoy por hoy, otra alternativa. En su balance del curso político, hecho a los pocos días de que su rival en las urnas, Laura Borràs, fuera apartada de la presidencia del Parlament, el jefe del Govern sacó pecho frente a Junts y aseguró que nadie en el partido posconvergente le ha planteado la opción de salir del Consell Executiu y mucho menos ha ofrecido un plan mejor al que él sigue defendiendo, basado en tratar de aprovechar las palancas del independentismo en Madrid. La próxima, la negociación de los Presupuestos Generales del Estado.

Y el mensaje al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresado de forma elíptica, es claro: cuanto antes se concreten medidas para apartar a los tribunales del conflicto catalán, antes podrá plantearse el Gobierno seguir contando con ERC para, por ejemplo, aprobar las cuentas de 2023. Por eso, y pese a que Sánchez haya insistido en que la reforma del delito de sedición no cuenta con mayoría en el Congreso, Aragonès aprieta: "Solo hace falta voluntad política y trabajo discreto", espetó, insistiendo en que el objetivo de su Govern sigue siendo la amnistía y la autodeterminación.

Negociación discreta

"Nunca más tiene que entrar una persona en prisión en defensa de la libertad o irse al exilio, ver peligrar su casa y su patrimonio familiar a causa de su ideología", señaló, aunque admitió que, para evitarlo, habrá que arremangarse en la negociación. Dejó las concreciones para el terreno de la discreción, confiando una vez más en la estrategia progresiva y gradual de ir consiguiendo avances.

En su relato, Aragonès pidió tener perspectiva y sostuvo que hace tan solo unos años sería impensable que el Gobierno estuviera sentado en una mesa tratando cuestiones como la desjudicialización, el respeto a lo que digan las mayorías o la defensa del catalán en las aulas, habiendo aceptado previamente que el conflicto catalán es de naturaleza "política".

El 'president' mantuvo un tono cordial con el Ejecutivo central -pese a haber congelado las relaciones hace tan solo unas semanas a raíz del espionaje masivo a independentistas-, pero también lanzó un dardo, en respuesta la tesis de Sánchez, según la cual el diálogo es lo que hace descender el apoyo al soberanismo: "Si está tan seguro de que el diálogo minimiza el independentismo, que ponga las urnas, votemos en un referéndum. Si tan seguros están y no las ponen es que saben que no ganarán", porque "mientras la ciudadanía no pueda votar, el conflicto continuará", replicó.

Sin pestañear frente a Borràs

El otro mensaje de la comparecencia tiene un claro destinatario: Junts. Nadie con capacidad de mando en el partido -salvo Borràs y agrupaciones afines- ha planteado seriamente que la suspensión de la presidenta debe tener consecuencias en el Govern. Por ello Aragonès pudo asegurar públicamente que todos sus 'consellers' están por la labor de permanecer. Dijo, incluso, que escuchará encantado el plan alternativo a la mesa de diálogo que le ofrezca la posconvergencia, a sabiendas de que se fija el quinto aniversario del 1-O como "un punto de inflexión" sin dar más detalles. Una manera elegante de espetar que los herederos del expresidente Carles Puigdemont no disponen de nada concreto.

Aragonès evitó entrar al trapo de los ataques de Borràs a ERC al ser apartada para minimizar así el peso de la presidenta de Junts. Sostuvo, sin pestañear, que no habrá cambios en su estrategia dialogante. ¿Por qué esta seguridad en sus planes? Porque como explica el propio 'president', la correlación de fuerzas es la que es. Y sería otra -sugirió- si Junts y otros actores independentistas, remaran a favor del diálogo en lugar de alimentar las "batallitas" partidistas.

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