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ERUPCIÓN EN LA PALMA

«Desesperados» tras el volcán

Accesos imposibles a casas, soluciones que no llegan y retrasos en las ayudas crean incertidumbre entre los afectados por la erupción

Obras para recuperar una de las vías en el Valle de Aridane. Andrés Gutiérrez

Cinco meses después de que dejara de salir lava en el volcán de la Hoya de Tajogaite, son muchos los ciudadanos que no han podido regresar a sus viviendas y otros tantos los que reclaman acciones urgentes, pues ya no podrán volver a sus hogares. Así se refleja en los encuentros ‘Revivir El Valle’.

Cuando ya casi se han alcanzado ocho meses desde el inicio de la emergencia volcánica y cinco desde que el volcán surgido en la Hoya de Tajogaite dejara de emitir lava, las personas afectadas directamente por las coladas y los gases alcanzan un estado de «desesperación» que queda patente en cada uno de los encuentros que se realizan en el marco del proyecto Revivir El Valle.

Así lo confirmó una de las coordinadoras de esta iniciativa, la consejera insular de Emergencias, Nieves Rosa Arroyo, quien se refiere en sus declaraciones públicas a esta situación como una de las más difíciles desde que comenzó la situación de emergencia. «Cada vez hay más desesperación en algunos temas», se lamenta, refiriéndose a que «los vecinos llevan mucho tiempo fuera de sus casas y son muchos también los que no van a poder regresar a sus viviendas y nos demandan soluciones urgentes».

Entre quienes aún no obtienen respuestas certeras a su situación, aparte de quienes siguen demandando cuestiones relacionadas con la vuelta a los territorios ocupados por la lava o los trazados de las vías del proceso de reconstrucción, están otros colectivos mayores que todavía no han podido regresar a sus hogares, bien por la cercanía al cono o por estar sus domicilios en zonas en exclusión.

En todos estos casos, los responsables son los gases que siguen emanando en zonas de desgasificación, y que provocan que científicos, personal de Protección Civil y de la Dirección del Plan de Emergencia sigan recomendando mantener en aislamiento. Algunos de esos afectados son los que tienen sus domicilios en las cercanías del cono principal. «Tienen sus casas en zona de exclusión», recuerda la consejera insular de Emergencias, «y la desesperación de no tener aún informes de ruina, y no pueden cobrar ayudas ni seguros», apunta Arroyo, precisando que, como administración, «tenemos que darles respuestas».

Esa «desesperación» pudo ser palpable en la última reunión realizada dentro del proyecto Revivir El Valle, celebrada en la Villa de Tazacorte, y que sirvió para explicar el trazado de la carretera de la Costa, en una larga sesión en la que se pusieron sobre la mesa todos los informes técnicos.

Las Manchas

En el encuentro, «los vecinos reclamaron que el trazado definitivo de ese proyecto sea público, independientemente de los cambios que se produzcan por la emergencia», apuntó la consejera. Este es otro de los asuntos en los que «cada vez hay más desesperación, pero en otros van recibiendo respuestas, como puede ser el tema sanitario del barrio de Las Manchas», recordó Arroyo. Por eso, añadió, «los vecinos siguen reclamando que se hagan reuniones de Revivir El Valle para conocer las respuestas a sus preguntas» y desde las instituciones se sigue trabajando «de cara a la planificación de los nuevos barrios y las nuevas viviendas, y la gente se va esperanzada con la búsqueda de soluciones», añadió la consejera, quien tampoco pudo obviar que «cada día van surgiendo problemas e intentamos ir dando soluciones en la medida de nuestras posibilidades, pero no está siendo fácil».

Entre los problemas de accesos están los que sufren los vecinos de Puerto Naos y La Bombilla, donde el proceso de desgasificación de las coladas y presencia de gases nocivos imposibilita que puedan abrirse libremente. Para la vigilancia de dicho fenómeno, apunta la consejera que se han incrementado los sistemas de medición durante las próximas tres semanas. La idea es que, cuando se obtengan esos resultados, «podamos acotar zonas para que la gente pueda volver».

Red de medidores

Se trata de una red de medidores de gases compuesta por 30 unidades que vigila las emisiones peligrosas que continúan en esta zona urbana y que imposibilita aún el regreso de vecinos, comerciantes y hosteleros a la zona costera de Los Llanos de Aridane.

Son trampas alcalinas, con lo cual no son equipos con instrumental, que están ubicadas en la planta baja a nivel de calle del interior de viviendas y edificios de este barrio costero. Para ello, se cuenta con el consentimiento y colaboración de todas las personas propietarias de las ubicaciones elegidas.

La finalidad de esta red de observación es intensificar la monitorización de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en el aire del interior de viviendas y edificios de Puerto Naos, pudiendo disponer de información adicional que permita mejorar la gestión del peligro.

Con estas mediciones «queremos ir abriendo zonas poco a poco para que vecinos y agricultores puedan regresar, siempre condicionados por los medios de seguridad y los planes de evacuación», ya que, añadió Arroyo, aún «no hay certezas de cuándo todo pueda cambiar».

Fisiólogos y neumólogos

Además, Arroyo informó de que se van a incorporar al equipo científico profesionales de la Fisiología y Neumología de las universidades canarias y del Servicio Canario de Salud para el estudio de los efectos de estos gases sobre la población, «y estar seguros en la incorporación» de ciudadanos «a estas zonas».

Hasta ahora, el comité asesor estaba conformado por científicos vinculados a la naturaleza y no a la salud, por lo que, a partir de este momento, se podrán hacer estudios a corto, medio y largo plazo para ver esos efectos de los gases sobre la población.

Zonas abiertas

El objetivo para las zonas costeras es el mismo que se ha conseguido en otros espacios, como el Refugio de El Pilar, que, tras permanecer cerrada desde el 19 de septiembre, abrió sus accesos la pasada semana. No obstante, permanecerá cerrada al público el área recreativa mientras continúen los trabajos de saneamiento del pinar dañado por la ceniza volcánica, que presenta riesgo de caída de ramas y que ejecuta la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de La Palma.

Para ello se trasladó el puesto de vigilancia situado en La Hilera de la cumbre al mirador del Llano del Jable, al comienzo de la Pista Forestal Fran Santana, así como el que se encuentra en el cruce de la LP-3 con la LP-301, a la subida de la pista de Cabeza de Vaca, en la carretera de Tacande (LP-212).

Asimismo, se señalizó la zona de exclusión y los peligros asociados a gases en dicho espacio. En cualquier caso, Arroyo indica que la carretera LP-301 será susceptible de ser cerrada en los momentos en que los niveles de gases en la zona puedan aumentar.

Sendero al cono

También la posibilidad de visitar nuevamente el volcán, de cerca y de forma segura, podría volver a ser una realidad próximamente, ya que, «si todo marcha bien», se pondría en servicio el sendero que se habilitó en Semana Santa para visitar las zonas afectadas por la erupción.

Fue precisamente la pasada Semana Santa cuando se habilitó un recorrido a pie por el sendero que, desde el Llano del Jable y, siguiendo parte del trazado de camino de Cabeza de Vaca, se dirige hasta un punto cercano al cono del volcán, aunque a una distancia de seguridad.

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