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Volcán de La Palma
Francisco José Pérez Torrado Catedrático de Petrología y Geoquímica de la ULPGC

«La Palma es tan joven que la lava del volcán no se canaliza, por eso cubre tanta superficie»

«La intensidad de los seísmos puede aumentar, pero sin grandes daños, la población debe estar prevenida», afirma el catedrático de Petrología y Geoquímica de la ULPGC

Pérez Torrado en su despacho en la Facultad de Ciencias del Mar, en el Campus de Tafira. | ANDRÉS CRUZ

El geólogo Francisco Pérez Torrado, representante de la ULPGC en el comité científico del Pevolca, es uno de los profesionales más reputados del campo de la Vulcanología en Canarias. Su visión, no solo ayuda a comprender la evolución eruptiva, sino a poner en valor la riqueza de las Islas en geodiversidad.

Preocupan los terremotos, cada vez en mayor cantidad, magnitud e intensidad, ¿qué mensaje puede dar a la población en este sentido?

Los movimientos sísmicos entran dentro de los cauces normales. Una cosa es la magnitud, que es la energía liberada, y otra la intensidad, que es cómo lo percibe la gente y los daños que puede causar. Los terremotos de mayor magnitud han sido profundos, del orden de entre 15 y 30 kilómetros. Obviamente, con la energía que libera un terremoto de magnitud 5 a 30 kilómetros, cuando llega a la superficie genera una intensidad mucho más baja que si hubiera estado a cinco kilómetros. El de Lorca, por ejemplo, fue un terremoto de baja magnitud, pero, como estaba muy somero, generó bastante daño. En estos momentos ya hay boletines donde se percibe que las intensidades de los sismos en La Palma pueden aumentar sin grandes daños, la gente debe estar prevenida. En realidad, el problema está en que, cuando se perciben tantísimos terremotos, y con el volcán al lado, pues es lógico que la gente esté más susceptible a todo, e incluso a veces incrédula a que les expliques que esto es normal. Un terremoto es una liberación de energía que se mueve en ondas esféricas, luego, se propaga a mucha distancia, aunque el foco esté en la misma zona donde tenemos la erupción, lo puede sentir gente en Fuencaliente, por ejemplo, y claro, después de sentir tantísimos terremotos, piensan que el volcán va a salir bajo los pies. Pero, hoy por hoy, no tenemos ni una señal de que la fisura volcánica pueda prolongarse fuera del entorno donde ahora está el volcán. En definitiva, los terremotos forman parte de lo normal. El magma está rompiendo rocas, porque asciende, va liberando espacio y el peso de la roca hace que se asiente en esos espacios, por eso hay muchísima sismicidad sentida.

¿Hay algo que le sorprenda en esta erupción?

La cuestión es que tenemos solo 500 años de historia, y además en Canarias no hay una frecuencia volcánica muy alta para tener suficientes datos históricos, por lo tanto, no tenemos demasiados ejemplos. Lo que sí es cierto, es que, de las erupciones históricas de Canarias, esta es la que está emitiendo muchísimo más volumen de magma y, por tanto, la lava está cubriendo una mayor superficie. Al final de la erupción es cuando se podrán calcular bien los volúmenes, pero con bastante seguridad veremos que va a ser la más voluminosa de todas las erupciones históricas, exceptuando el Timanfaya en Lanzarote.

¿Cuál es su análisis sobre el comportamiento de la lava hasta el momento, se habla de diez coladas y una fuente de salida?

No hay una única fuente, hemos tenido varios sitios de salida de lava. Las primeras coladas siempre salen de la parte topográfica más baja del cono que se construye a base de la acumulación de los piroclastos, pero las primeras coladas que empezaron a rodear Montaña Rajada y finalmente acabaron cayendo al sur de Todoque y formando el delta lávico, salían de un surtidor ligeramente hacia el sur del que está ahora, siempre dentro del mismo centro eruptivo principal. Eso no ha variado, por fortuna. Después, hubo unas pequeñas coladas que se abrieron el 1 de octubre y salieron de unos pequeños focos volcánicos que no llegaron a construir conos, a unos 600 metros al norte del cono principal. Se abrieron ahí un par de coladas que tuvieron corto recorrido y duración. Todas las demás coladas que están ahora mismo activas, empezaron a salir ya desde el surtidor principal. En resumen, ha habido tres surtidores diferentes de colada de lava. La colada actual no tiene un flujo tan canalizado como tuvo la primera, que llegó y formó el delta lávico, esta última se desborda mucho por los laterales, se bifurca bastante y tiene varias lenguas o frentes. Cuando se habla de diez coladas nos referimos a la enumeración que se utiliza respecto a esos frentes de avance, para poder tener un seguimiento exhaustivo de cada uno. Esos diez frentes principales responden a diferentes momentos de empuje de la lava que viene desde el surtidor.

"En una isla más antigua, este volcán tendría que echar mil veces más de lava para causar el mismo destrozo"

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¿Por qué se reconfiguran los puntos de lava, y no han seguido el mismo canal que las primeras coladas?

El tema es que las lavas se van acumulando y, si el relieve topográfico no es muy pronunciado, entonces la lava se desborda, pero una vez que se desparrama, seguirle el movimiento es relativamente sencillo. Lo que quiero decir es que si ese mismo volcán con ese mismo volumen hubiera caído en el barranco de Guanarteme, en Gran Canaria, no hubiera salido nunca del barranco, porque es tan profundo que para rellenarlo y que se pudiera desbordar por otra zona, tendríamos que echarle un volumen mil veces más del que ahora mismo tiene. Como La Palma es una isla joven geológicamente, la más joven del Archipiélago, -y encima lo más antiguo de La Palma está en el norte y lo más joven es todo Cumbre Vieja-, y tiene un vulcanismo tan activo, el terreno no tiene tiempo de erosionar y formar grandes barranqueras. Ocurre, entonces, que las lavas de una erupción no se canalizan, no tienen obstáculos topográficos, y, si lo hacen, es por barranqueras muy pequeñas que enseguida rellenan y desbordan, por eso abarcan una superficie tan extensa. En una isla más antigua, con barrancos profundos, como la Gomera o Gran Canaria, obviamente esa lava hubiera destrozado mucho menos, porque hubiera ido por el cauce de un barranco principal y hubiera afectado solo al cauce.

"Es imposible predecir la duración del volcán, no podemos ver el interior de la tierra, solo auscultarlo"

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¿Cuáles son las previsiones a corto y medio plazo de la erupción?

Ojalá pudiéramos responder esa pregunta, pero no tenemos la suficiente tecnología para hacerlo, es imposible predecir cuánto durará la erupción. Para que nos hagamos una idea, el interior de la tierra ahora mismo lo único que podemos hacer es auscultarlo, no lo vemos, simplemente lo auscultamos con una serie de aparatos y, dependiendo de los síntomas, podemos adelantar algo, pero no conocemos bien el interior. Ahora mismo, los síntomas que tiene el volcán indican que en esta semana no parece que se vaya a agotar, pero más allá es imposible que podamos decir nada más. Hay que estudiar día a día los síntomas.

"En la erupción del Teneguía, España era tercermundista a nivel tecnológico, no había ni una red de sensores"

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Se habla de que es el volcán más monitorizado de la historia, ¿en qué repercutirá esto?

En Canarias, desde luego es el más monitorizado y con diferencia, pero no en el mundo. En Hawái, las erupciones están mucho más monitorizadas, porque tienen más recursos tecnológicos y económicos, y en Japón no digamos, y además llevan muchísimos más años con esa monitorización tecnológica. En la erupción del Teneguía, en 1971, a nivel tecnológico, España era tercermundista, no había casi ni aparatos, ni una red propia de sensores. En España hemos llegado más tarde a la ciencia, el esfuerzo que se está haciendo de modernización del país en ciencia ha sido ingente. Para nosotros esta erupción es la mejor monitorizada, desde el principio. No es que haya mucha diferencia en cuanto a tecnología desde la erupción de El Hierro, pero no es lo mismo tener una erupción en superficie, que se puede monitorizar muchísimo mejor y con más parámetros, que una submarina. No obstante, la erupción de El Hierro ayudó a engrasar los aspectos tecnológicos, por un lado, y, por otro, los aspectos de gestión y planificación.

"La ciencia salvó vidas en la crisis del Covid y la ciencia ha salvado vidas en la erupción de La Palma"

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Precisamente, el mayor logro en la gestión de esta crisis eruptiva es el hecho de que no haya habido víctimas mortales, ¿qué parte de este triunfo se puede achacar a la ciencia?

Yo diría que todo. La erupción empezó el 19 de septiembre, pero nosotros empezamos a tener reuniones diarias en el Pevolca desde el 11, porque ya empezaban a notarse los primeros enjambres sísmicos. Detectamos las primeras crisis en 2017. Se han ido observando, pero esta vez ya se notó que el magma estaba más cerca, y eso ya empezó a engrasar la maquinaria del comité científico. El 18 de septiembre, el día antes de la erupción, ya se cambió el semáforo, se alertó de que estábamos en un escenario pre-eruptivo y comenzaron las evacuaciones preventivas de personas con movilidad reducida. Eso es lo que ha ayudado y sigue ayudando a que no haya ninguna víctima. La ciencia salvó vidas en el Covid y la ciencia ha salvado vidas en la erupción de La Palma.

Y en ambas crisis, además, la respuesta de la ciencia ha sido a escala global.

Así es. De hecho, la semana que viene voy a estar en La Palma con un compañero de la Universidad de Upsala en Suecia, dos de universidades de Estados Unidos, otros de Alemania, y hace dos semanas estuve con compañeras de la Universidad Clermont Auvergne de Francia. Aquí están viniendo científicos de todo el mundo a poner sus conocimientos, a observar, a extraer datos que luego sacaremos en diferentes artículos en su día, y de todo eso la comunidad científica se beneficiará. Y, a lo mejor, el siguiente volcán que nazca en una zona menos desarrollada tecnológicamente, como puede ser Cabo Verde, podremos ayudar el resto del mundo y comprender mejor, gracias a que esta se ha observado muy bien. Y ahora, en la erupción de La Palma, nos beneficiamos de todas las observaciones que se han hecho hasta ahora, por ejemplo del Strómboli, que es el volcán por excelencia de donde viene la palabra de mecanismo estromboliano, que lleva más de mil años en esa erupción intermitente. El conocimiento científico que se tiene sobre la isla de Stromboli y sus mecanismos, nos ayuda a entender los mecanismos que están ocurriendo en este volcán. La ciencia global es clave, y en eso internet es una maravilla. Estamos en una red que nos permite que científicos de todo el mundo colaboremos, aportemos nuestros conocimientos, y eso nos ayuda a comprender mejor el fenómeno volcánico en sus diferentes facetas.

Hablando de aportaciones, ¿cuáles son las que está realizando el grupo Geovol -Geología de Terrenos Volcánicos- de la ULPGC, al que pertenece?

Desde Geovol estamos trabajando en colaboración con muchos otros investigadores nacionales e internacionales. Yo soy el representante de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el comité científico del Pevolca, estoy en apoyo de la observación directa del fenómeno y en el debate diario que tenemos en el comité científico. Por otro lado, hay compañeras especialistas en hidrogeología que están estudiando el potencial de los piroclastos como depuradores naturales para las aguas; además de análisis del lixiviado que permitirá conocer la posible afección futura de las cenizas a las aguas subterráneas. También se estudia el potencial de los piroclastos como fertilizante, con técnicas agrícolas adecuadas. Para estudiar esos dos primeros aspectos, lo primero que hay que hacer es caracterizar física y químicamente los depósitos de piroclastos, y ahí vimos que su densidad -tanto de las cenizas como del picón o lapilli-, la vesicularidad es altísima y la densidad aparente es casi menor que la del agua, con lo cual, dimos un dato al Pevolca que ayudaba a ver cuál es el espesor máximo que se puede permitir de acumulación de cenizas o depósitos piroclásticos en los tejados para que no haya derrumbe. Con las compañeras de la Universidad de Francia, estuvimos con una bomba de succión, cogiendo partículas PM10 -por debajo de diez micras-, para estudiar cómo afectan a las células pulmonares. De hecho, en unos meses puede haber ya resultados muy interesantes para la salud de este estudio. Además, con los colaboradores de universidades internacionales que van a venir la próxima semana, cogeremos muestras de la lava y los piroclastos para estudiar de dónde viene el magma y cómo se forma. Esto no es algo que podamos aportar durante la crisis volcánica, son estudios mucho más a largo plazo, pero que ayudarán a entender de dónde vino ese magma, cómo se formó, dónde se estancaba, cómo cambiaba la composición química… Todo ese conocimiento se hace a partir de estudios geoquímicos de medio a largo plazo.

¿Qué papel juega la geología en la crisis eruptiva?

La geología, junto con la geofísica han sido las que han permitido conocer de forma anticipada por dónde iba a surgir el volcán; y es la que permite organizar los reconocimientos, decir por donde vuelan los drones. La observación geológica, el conocimiento del fenómeno, es el que te permite anticiparte. Desgraciadamente, aún la tecnología no nos permite predecir. Por ejemplo, cuando empezó el enjambre sísmico, no sabíamos que iba a durar una semana hasta la erupción, pero desde el primer día sabíamos que era un escenario pre-eruptivo y se puso en alerta a las autoridades del Pevolca. Yo llevo trabajando 30 años en Canarias, en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y cada vez que me han preguntado dónde iban a ser las siguientes erupciones, siempre decía que la mayor probabilidad la tenían La Palma y El Hierro, y es justo donde han sido. Esto no quiere decir que yo sea un chamán o más listo que nadie, eso lo dice cualquier geólogo que ha trabajado el vulcanismo de Canarias, de hecho, yo he aprendido todo lo que sé del profesor Carracedo.

¿A qué se debe el desconocimiento que existe, en general, de la geología?

A que en este país la geología es la hermana pobre de las ciencias experimentales. Yo soy coordinador en la EBAU y, de las cuatro ciencias experimentales básicas, que son la biología, química, física y geología, en las tres primeras se matriculan cada año en torno a mil o más alumnos para la selectividad, mientras que en geología no superamos la veintena. El problema es que en Primaria y Secundaria la geología está sistemática e históricamente maltratada en este país. Primero, porque la asignatura es Biología y Geología y siempre los contenidos en biología superan en un porcentaje muy amplio a los de geología; y, en segundo lugar, la inmensa mayoría de los profesores de Secundaria son de biología. El resultado es que en Ciencias del Mar, la inmensa mayoría de mis alumnos vienen a primero de carrera, sin casi haber dado nada de geología. Es una pena, eso no ocurre en otros países de nuestro entorno, la geología debe de estar al mismo nivel que el resto de las ciencias experimentales, no nos olvidemos que es la que nos ayuda a conocer los riesgos naturales, pero también los recursos naturales, yacimientos minerales, geotermia… En Primaria y Secundaria tiene que estar la geología al mismo nivel que las otras, y además, tiene que estar impartida por geólogos, sobre todo, en ESO y Bachiller.

¿Cree que este volcán contribuirá a un mayor interés y conocimiento de la población por esta disciplina?

Yo espero que esta erupción, que está observada y televisada desde el minuto cero, genere ya una memoria definitiva en la gente, y, en el caso de Canarias, que empiecen a entender dónde viven y cuáles son los riesgos naturales en la zona donde residen y los recursos. Todo hay que conocerlo, no podemos observar el paisaje que nos rodea y decir «esto son montañas», cuando son volcanes y, muchos de ellos, muy jóvenes. Espero que, por lo menos, esta erupción nos sirva a todo el mundo para empezar a entender mejor dónde vivimos desde el punto de vista de la geodiversidad, porque Canarias es un paraíso en geodiversidad y no solo en el ámbito de la biodiversidad, que es lo que nos venden continuamente. Actualmente tenemos cuatro parques nacionales, y salvo Garajonay por su laurisilva, el resto -Timanfaya, El Teide y La Caldera de Taburiente-, lo son por valores geológicos. Esa figura de reconocimiento de la Unesco nos la han dado por valores geológicos, y, sin embargo, cuando se habla de Canarias, siempre hablamos del turismo de sol y playa, o de senderismo y medioambiental enfocado en especies. Eso está muy bien, pero nadie te dice observa el paisaje y mira la grandeza geológica que te rodea, no hay casi paneles de interpretación geológica, y si hay, muchas veces están mal hechos porque se lo han dejado hacer a gente que no tiene ni idea de geología. Sobre todo, espero que a raíz de este volcán, la sociedad canaria empiece a entender el valor de la geología, saber, por un lado, los peligros que entraña durante la erupción, pero tampoco debemos olvidar que este volcán está agrandando la isla de La Palma, es decir, todos los volcanes son los que construyen, si dejamos de tener vulcanismo, las islas desaparecen por erosión, fundamentalmente marina, que no para nunca, pero también por las lluvias que nos forman los barrancos.

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