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La Laguna | El Santuario del Cristo recupera su mejor versión

Una nueva vida para 23 joyas del patrimonio del Cristo

La Esclavitud restaura piezas de arte de gran valor del Santuario lagunero y otras que serán expuestas en su museo

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Obras de restauración en el Cristo Andrés Gutiérrez

El Santuario del Cristo de La Laguna vivía unos días antes de la Octava en su ambiente habitual de septiembre, siempre algo más animoso que el del resto del año. Bastaban unos instantes observando a los feligreses para comprobar lo evidente: el Cristo lagunero tiene allí un protagonismo absoluto, centro de todas las miradas. Sin embargo, este templo cuenta con más obras religiosas. Son piezas artísticas que, aunque suelen quedar en un segundo plano, presentan en algunos casos importantes atributos patrimoniales. Y se da la circunstancia de que se encuentran en la actualidad en el mejor estado de conservación que han mostrado en mucho tiempo.

Un proyecto de la Esclavitud del Cristo de La Laguna está detrás de esa mejora. Esta conocida hermandad, en paralelo al programa de restauración que emprendió de los edificios anexos al Real Santuario –con fondos propios y 1,8 millones de euros del Gobierno de Canarias–, decidió impulsar una actuación sobre el patrimonio artístico del recinto. Unos 100.000 euros fueron destinados a dar una nueva vida a 23 obras –nueve pinturas, seis esculturas, seis piezas de mobiliario y dos textiles– que se localizaban tanto en la iglesia como en las dependencias aledañas. El proceso en los talleres de restauración, que se prolongó desde el verano de 2019 hasta finales de 2020, no fue sencillo. A las dificultades consustanciales a una acción de este tipo, con sus imprevistos, se le unió la pandemia y el confinamiento.

Bien conoce esas vicisitudes Silvia Díaz Parrilla. Graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, además de aparejadora, ha sido la coordinadora técnica. Su labor ha consistido en algo así como un trabajo de intermediación entre los restauradores y la Esclavitud. Según explica, las imágenes presentaban inicialmente problemas muy variados, desde un ataque de xilófagos en una talla a un roto en un cuadro. Pese a las dificultades, todas fueron recuperando su mejor versión gracias a la labor, destaca, de grandes profesionales.

En concreto, las ocho pinturas restauradas a través de esta iniciativa son San Francisco Javier y San Juan Nepomuceno, en las que intervino Candelaria García; Verdadero retrato de la Virgen de Candelaria y Virgen con el Niño, mejoradas por Luján Hurtado de Mendoza; Visitación de la Virgen a Santa Isabel y Martirio de un santo, en las que actuó Patricia Padrón; Virgen del Carmen con retratos devocionales, cuya restauración correspondió a Rubén Sánchez; San Francisco de Asís abrazando a Cristo crucificado, en la que trabajaron Elisa Martín y Chaxiraxi Melián, y San Francisco de Asís, que pasó por el taller Estudio 5, de Pablo Torres y Leticia Perera.

Las esculturas restauradas fueron las de la Inmaculada Concepción, una de las obras más conocidas del Santuario; San Antonio de Padua; el Niño Jesús, que cada 5 de enero adquiere cierto protagonismo con la adoración que los Reyes Magos le realizan antes de la cabalgata que recorre el casco lagunero; San Guillermo de Aquitania; Santa Mónica, y San Juan de Sahagún. El restaurador Rubén Sánchez se encargó de las dos primeras; Silvano Acosta –que se da la particularidad de que ha estado vinculado a la restauración del Cristo de La Laguna, de su altar-tabernáculo y ahora de estas piezas–, del Niño Jesús; Meritxell Barroso, de San Guillermo de Aquitania, y Pablo Torres y Leticia Perera, de las dos restantes.

Seis bienes inmuebles

También forman parte del listado de creaciones que pasaron por el taller seis bienes muebles: la denominada Cruz con verdadero retrato del Cristo de La Laguna y San Francisco de Asís, una cruz con crucificado, un armario, el frontal del altar de la Inmaculada Concepción, un púlpito situado en el salón noble y una consola. Isidro Larizgoitia asumió los trabajos en las dos cruces; Candelaria García, en el armario; Raquel Aránzazu Mallorquín, en el frontal; Elisa Martín y Chaxiraxi Melián, en el púlpito, y Patricia Ñíguez, en la consola. Esta última, junto a María Candelaria González, también intervino en dos textiles: el estandarte de la Esclavitud (de la Exaltación) y el velo de la Esclavitud.

¿Y qué se encontraron en las piezas? Por ir a una de las más destacadas, la Inmaculada presentaba «gran suciedad, roces y arañazos visibles en la capa de policromía, pequeños desajustes respecto a las articulaciones y la presencia de elementos metálicos oxidados», detalla Díaz. La pintura Verdadero retrato de la Virgen de Candelaria contaba con «numerosos rotos y desgarros», entre los que destacaba uno situado en la parte inferior del lienzo. Por su parte, la imagen del Niño Jesús mostraba «grandes fisuras y pérdidas volumétricas, así como roces y desgastes en pies y manos». La coordinadora se detiene también en la labor realizada sobre los textiles, un ámbito para el que no se cuenta con demasiados especialistas en el Archipiélago. En las dos obras de ese tipo en las que se actuó había «fragilidad en la fibra, lagunas de tejido…».

Los profesionales que intervinieron sobre las piezas pudieron ver los deterioros en unas jornadas que se celebraron para que conocieran su estado. A aquello le siguió la presentación de ofertas y la posterior adjudicación por parte de la mesa de contratación que se creó al efecto. Según cifran los responsables del proyecto, hasta siete y ocho propuestas se registraron para una misma obra de arte. A partir de ese momento, las piezas pasaron a los talleres. «En todo el proceso se hizo un seguimiento, se visitaba a los restauradores y había una comunicación continua», precisa Silvia Díaz.

Otro de los aspectos destacados es que se constituyó una comisión para la gestión de las actuaciones, integrada por el esclavo mayor de la Esclavitud del Cristo de La Laguna, Francisco José Doblas González de Aledo; el delegado diocesano de Patrimonio Cultural, Miguel Ángel Navarro; el mayordomo de la Esclavitud, Domingo Ferrera; el doctor en Historia del Arte Carlos Rodríguez Morales; la asesora de la Delegación Diocesana de Patrimonio Rosario Isabel Acevedo, y Silvia Díaz. Doblas indica que con la constitución de este órgano se buscó cumplir con unos principios de «libre concurrencia, transparencia y publicidad», adjudicándole la restauración de cada obra al profesional que presentaba el mejor proyecto técnico, plazo y oferta económica. El otro objetivo de la referida comisión fue hacer el seguimiento técnico de cada trabajo y controlar que se cumplieran las exigencias dictadas.

Informes históricos

«Junto con la entrega de la imagen, los restauradores redactaron un informe final y los historiadores participaron en ese documento con un informe histórico-artístico», apunta Díaz. Esos documentos adicionales fueron elaborados por Juan Alejandro Lorenzo Lima, José Lorenzo Chinea, Germán Francisco Rodríguez, Pablo Hernández, Clementina Calero, Manuel Jesús Hernández y Carlos Rodríguez Morales, que también ha coordinado un libro, que está pendiente de publicación, en el que se recoge la síntesis de todos esos textos históricos. Asimismo, la Esclavitud del Cristo tiene previsto que el catálogo sea accesible a través de internet.

Ya con las piezas de vuelta al Santuario, en unos casos, y preparadas para ser expuestas en el museo, en otros, la coordinadora técnica del proyecto hace un balance positivo de los resultados obtenidos. «Ha sido una experiencia enriquecedora y un reto estar al servicio de los propietarios y atendiendo en la medida de lo posible las necesidades que se les presentaban a los restauradores», señala desde una perspectiva más personal. «Una vez en el taller, la obra puede presentar más problemas de los que se intuían y eso puede llevar a que los plazos se alarguen debido a procesos más complejos, al tiempo que requiere que la comisión decida de acuerdo con lo que plantean los restauradores y entre varias opciones», añade.

Con respecto al museo que viene, el esclavo mayor afirma que este albergará tanto piezas que han sido restauradas como otras que no requirieron de esas labores. «Será una exposición permanente con tres espacios: la sala principal, con las diferentes piezas museísticas; la sala noble de juntas generales, donde está el púlpito y algunas otras obras, y un tercer espacio, que ocupa el trono y peana de plata del Cristo», detalla Doblas. «En esta sala habrá un espacio dedicado a la tienda de recuerdos, que será la finalización de la visita», agrega. Carlos Rodríguez y el experto en museística Manuel Jesús Hernández, así como las conservadoras y restauradoras Patricia Padrón y María Candelaria González, han asesorado para la configuración de este nuevo proyecto museístico.

«Hemos quedado plenamente satisfechos. Se ha devuelto a muchísimas piezas de gran valor patrimonial su dignidad y esplendor», destaca el máximo responsable de la Esclavitud, antes de añadir que se ha buscado hacer accesible a todos este conjunto histórico y unas obras que antes no podían mostrarse al no estar restauradas ni contar con los espacios para ello. «Ha sido un reto que en tan solo diez años hayamos conseguido la rehabilitación integral de la imagen del Cristo, del Santuario, del altar-tabernáculo, de los inmuebles anexos y de todas estas obras», resalta.

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