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La Gomera

El papa Francisco abre el camino de la santidad al sacerdote gomero Torres Padilla

Cofundador de las Hermanas de la Cruz, el Vaticano le reconoce sus virtudes heróicas

El sacerdote José Torres Padilla (La Gomera, 1811-Sevilla, 1878). El Día

«Durante la audiencia concedida a Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Santo Padre autorizó a la misma Congregación a promulgar los decretos relativos a las virtudes heroicas del Siervo de Dios Giuseppe Torres Padilla, sacerdote diocesano, co-fundador de la Congregación de las Hermanas de la Compañía de la Cruz; nacido el 25 de agosto de 1811 en San Sebastián de La Gomera (España) y muerto el 23 de abril de 1878 en Sevilla (España)». La oficina de prensa del Vaticano informó así el pasado sábado de la promulgación del decreto de la Congregación para las Causas de los Santos que viene a culminar el primer trámite, de vital importancia en la carrera hacia los altares.

La Iglesia Católica establece que para ser canonizado y por tanto ser reconocido como santo es necesario superar varias etapas: la primera de ellas es el reconocimiento por parte del pontífice de sus virtudes heroicas, con el que el difunto pasa a ser considerado venerable siervo de Dios.

Después, el venerable puede ser beatificado, cuando se certifique que se ha producido un milagro debido a su intercesión, y canonizado, cuando se haya producido un segundo milagro, que tiene que ocurrir después de ser proclamado beato.

El reconocimiento de las virtudes heroicas en el padre Torres Padilla se produce nueve años después de que se iniciara su proceso en el Vaticano, como ocurrió el 5 de mayo de 2013 en una celebración que presidió Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, en la catedral de la capital hispalense para impulsar la beatificación y canonización del siervo de Dios José Torres Padilla, cofundador de la Congregación de las Hermanas de la Compañía de la Cruz. El postulador de la fase romana de esta causa es el presbítero sevillano Salvador Aguilera.

Nacido en San Sebastián de La Gomera en 1811, en su adolescencia quedó huérfano junto a sus tres hermanos, que dio paso a aprender «el oficio de los que no se condenan; el de un verdadero sacerdote», como consta en sus notas biográficas recogidas por la hermana Adelaida, del Instituto de las Hermanas de la Cruz de las que se considera su cofundador. Con 17 años dejó su Gomera natal para trasladarse a Tenerife para estudiar en la Universidad de La Laguna.

Aunque en 1933 se embarcó rumbo a Sevilla, para culminar su formación en Sevilla, la epidemia de cólera que afectaba a la ciudad hispalense le obligó a continuar hasta Valencia, para dos años después ser ordenado en Sevilla por el cardenal Cienfuegos y cantar su primera misa en 1836. A partir de 1842, según publica ABC, desempeñó la Cátedra de Sagrada Teología en el Seminario Conciliar de Sanlúcar de Barrameda para regresar a Sevilla en 1847, donde fue nombrado catedrático de Patrología, Disciplina e Historia Eclesiástica, además de canónigo de la catedral desde 1871.

Juan Ramos, párroco de San Sebastián de La Gomera desde 2013, recuerda que el padre Torres Padilla, de una vida muy austera, gozó de fama de santidad entre la población sevillana, acorde a su reputación desde la Santa Sede como lo acredita que el Papa Pío IX lo designó consulto pontificio del Concilio Vaticano I.

La monja zapatera

El padre Torres Padilla conoció en 1862 a Angelita Guerrero, una joven zapatera de Sevilla, de poca cultura como evidencian sus cartas que a la postre se convertiría con el apoyo del cura gomero en la fundadora del Instituto de Hermanas de la Cruz, a quien san Juan Pablo II la canonizó el 3 de mayo de 2003 como santa Ángela de la Cruz, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz

La pila donde fue bautizado el padre Torres

La pila donde fue bautizado el padre Torres

Las Hermanas de la Cruz, de La Orotava, participaron ayer en una eucaristía en la parroquia de La Asunción, en la capital gomera, donde el presbítero Juan Ramos mostró la pila donde fue bautizado el cura gomero José Torres Padilla al que se le reconocen virtudes heroicas. | H.G.

Juan Ramos (La Palma, 1965), párroco de iglesia de Nuestra Señora de la Asunción donde fue bautizado el padre Torres Padilla, recuerda que la fama de santidad y el respeto que se tenía por el presbítero gomero era tal que cuando la población veía a las monjas con hábitos austeros por la calle en una época marcada por enfermedades contagiosas se les reprochaba «¿qué hacen esas locas?», a lo que se le daba carta de naturaleza al decir que contaban con el reconocimiento del «santero de Sevilla», lo que zanjaba cualquier discrepancia.

Las Hermanas de la Cruz, con presencia en numerosos pueblos de España, Italia y Argentina, tienen el carisma de atender a los más pobres y velar a los enfermos. En la provincia tinerfeña tienen una casa junto a la parroquia de La Encarnación, en la capital palmera, y otra en La Orotava.

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