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Elecciones en Brasil

Corrupción y autoritarismo: las armas arrojadizas de los seguidores de Lula y Bolsonaro

Los votantes de los dos candidatos destacan con más contundencia los defectos del rival que las propuestas propias a la hora de justificar su voto | Los defensores de Lula temen el autoritarismo de Bolsonaro, mientras los seguidores del presidente alertan del presunto pasado corrupto de su adversario

Las armas arrojadizas de los seguidores de Lula y Bolsonaro. Reuters

Tanto Luiz Inácio Lula da Silva como Jair Bolsonaro, los dos candidatos a la reelección en la segunda vuelta de las presidenciales de este domingo en Brasil, se han dado múltiples baños de masas por todo el país en las últimas semanas para convencer al máximo número de electores y lograr la victoria frente a su oponente. Unos actos que han concentrado a miles de personas, casi todas ellas fervientes seguidores de sus respectivos candidatos y, sobre todo, grandes detractores del rival. La mayoría de ellos destacan los defectos del adversario para justificar su voto, por encima de las propuestas de su propio candidato.

En un acto electoral de Bolsonaro a las afueras de Río de Janeiro, Ignacio, un trabajador desempleado de 53 años, compara la posible llegada de Lula al poder con la situación de otros países latinoamericanos con gobiernos de izquierdas. "Hay países que han caído en esa trampa de que el comunismo y el socialismo son mejores, pero no lo son. No existe ningún país del mundo donde el socialismo haya funcionado", afirma Ignacio con contundencia. Para él, la mejor propuesta de Bolsonaro es el combate a la corrupción, en referencia al proceso que llevó a Lula a la cárcel y que fue anulado posteriormente por el Tribunal Supremo, que alegó parcialidad por parte del juez Sergio Moro.

Acusaciones de corrupción

La supuesta corrupción del Gobierno de Lula es también la principal razón por la que Mara, una comerciante de 50 años, se ha acercado al evento de Bolsonaro: "Incluso yo llegué a votar a Lula la primera vez que ganó, aunque luego me di cuenta de que tenía un plan para destruir nuestro país. Ahora es el momento para que se vaya definitivamente con el dinero que ya consiguió en su etapa como presidente". La destrucción del país es el mismo temor que tiene Miriam, jubilada de 69 años. "Ya tuvo oportunidad de hacer algo y no lo hizo. Solo robó y se aprovechó de su posición para enriquecerse. No hizo nada por Brasil", afirma esta exvotante de Lula.

En el acto del candidato de ultraderecha es habitual oír los cánticos "Lula, ladrón, tu lugar está en la prisión" y "Globolixo", un término despectivo para referirse al principal grupo mediático del país, al que Bolsonaro acusa de manipular información. A pocos metros de allí, André Barbosa, un comerciante de 50 años, explica que el principal motivo por el que votará al actual presidente es su posición en contra de lo que califica de ideología de género. "No creo que sea correcta una política que incentiva a los más jóvenes a tener relaciones con hombres y con mujeres indistintamente para que decidan lo que les gusta. Esto está ocurriendo en Brasil". Los argumentos en contra de los derechos LGTBI+ movilizan a una parte importante del electorado de Bolsonaro.

Actitudes antidemocráticas

La falta de respeto del candidato de ultraderecha hacia las minorías es precisamente uno de los motivos por los que los seguidores de Lula apuestan por él en estas elecciones. En el barrio de Padre Miguel, a las afueras de Río, miles de personas ovacionan al candidato de izquierdas cuando lanza un mensaje contra el racismo en el país. Gustavo, un trabajador de la petrolera estatal Petrobras, de 38 años, sostiene que una victoria de Bolsonaro pondrá en peligro los derechos civiles y el mantenimiento de las libertades democráticas. "Estamos viviendo un momento histórico en el que está en juego la supervivencia de los valores democráticos frente a un proyecto de muerte y destrucción de cualquier marco de civilización", asegura el trabajador.

En los actos de Lula también son habituales los cánticos contra Bolsonaro. La campaña del expresidente ha planteado el enfrentamiento con su rival como un duelo de conceptos antagónicos: el amor contra el odio, la verdad contra la mentira, la democracia contra el autoritarismo. Y sus seguidores, como Milton, reiteran este discurso. "Lula representa al pueblo y la democracia, a diferencia de este Gobierno hipócrita y autoritario. Este es el verdadero motivo por el que la gran mayoría hemos venido hoy", asegura este contable de 56 años. Otras personas, como Sheila Lima, profesora de 64 años, son tajantes: "Estoy aquí para combatir la falta de respeto al pueblo brasileño, la mentira y la vergüenza".

Los múltiples ataques entre los dos candidatos han obligado al Tribunal Superior Electoral (TSE) a redoblar sus esfuerzos en la detección de acusaciones sin fundamento y noticias falsas. La lucha por el votante que todavía puede cambiar su voto, que representa un 7% del electorado según la última encuesta de Datafolha, es más encarnizada que nunca. El objetivo ya no es ser el mejor candidato, sino ser menos malo que el rival.

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