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Guerra en el Este de Europa

Putin topa con la fuerte resistencia de las fuerzas ucranianas

Los países occidentales multiplican el envío de material bélico a las autoridades de Kiev

Edificio destruido en la guerra en Ucrania.

Día tres de ofensiva militar rusa contra Ucrania, y ninguna de las grandes ciudades del país eslavo ha caído en manos de los atacantes de Rusia. Visiblemente satisfecho por la actuación de las tropas bajo su mando en este arranque del conflicto armado, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha proclamado en tono triunfante que los ataques contra Kiev, la capital, habían sido repelidos. Desde Moscú, altos responsables políticos, como el expresidente y número dos del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev insistían en que las "operaciones militares" proseguirían "sin descanso" hasta la consecución de los objetivos fijados por el presidente Vladímir Putin.

"Hemos aguantado y estamos rechazando con éxito los ataques del enemigo; los combates continúan", ha asegurado el jefe del Estado ucraniano en un mensaje de vídeo emitido por una red social, tras una noche en la que los responsables ucranianos habían anunciado un inminente asalto a Kiev. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, ha afirmado que no había tropas rusas en el interior de la capital ucraniana, aunque sí ha admitido la presencia de saboteadores.

Casi 200 muertos

Según sus datos, un total de 35 personas, incluidos dos niños, han resultado heridos en los combates en la capital, donde rige un toque de queda hasta el lunes por la mañana. Hasta el momento, según fuentes ucranianas, 198 civiles han perdido la vida y un millar adicional ha sido heridos. "Es el escenario opuesto al que Putin esperaba; ninguna de las operaciones aerotransportadas contra Kiev o sus alrededores ha conseguido sus objetivos; también contaban con que Zelenski hubiera huido a estas alturas de la capital; las columnas de blindados incluso han entrado sin combustible o aprovisionamiento", resume a EL PERIODICO, diario perteneciente al mimo grupo editorial que este medio, Mijailo Samus, exmilitar ucraniano al frente de New Geopolitics Research Network.

En Járkov, la gran ciudad de la Ucrania rusófona, parecía estar sucediendo un escenario similar. Un comunicado emitido por las autoridades regionales por Facebook ha asegurado que "las fuerzas ocupantes" habían intentado en varias ocasiones superar las defensas de la ciudad "sin éxito", sufriendo graves perdidas militares y destruyendo "un centenar" de vehículos blindados. "Nuestros heroicos soldados han defendido las fronteras de Járkov; hemos bloqueado todas las direcciones", ha informado el texto. Tras ser repelido "el enemigo", según esta institución, se ha ensañado con "la artillería" con la "infraestructura social", impactando sus proyectiles en "un centro de almacenaje de sangre" y el "hospital regional infantil".

Informar de bajas militares, un delito en Rusia

Rusia, un país en el que constituye un delito informar de bajas militares que no hayan sido confirmadas oficialmente, no ha hecho público todavía ningún parte de fallecidos en sus filas. Según fuentes oficiales ucranianas que prefieren no identificarse, el Gobierno de Kiev ha iniciado gestiones con el Comité Internacional de la Cruz Roja para repatriar los 3.000 cadáveres de soldados rusos que, según ellos, se hallan en su poder, una cifra que no ha podido ser confirmada independientemente.

Moscú ha informado que la localidad de Melitópol, con 150.000 habitantes, a tiro de piedra de la costa del mar de Azov, se hallaba en su poder. De confirmarse, sería la primera población de mayor tamaño de la que se apoderan las fuerzas rusas. Pero las autoridades locales lo desmienten. La ofensiva militar se va a reforzar "en todas las direcciones", ha ordenado el Ministerio de Defensa de Rusia.

A medida que se hace más evidente esta resiliencia inicial de las fuerzas ucranianas ante el invasor, aumenta el apetito de los aliados occidentales de acudir en ayuda de Kiev con nuevas remesas de material bélico. Incluso Alemania, reticente a ello hasta ahora, se ha unido al grupo de países suministradores con el envío de 500 misiles tierra-aire Stinger y un millar de lanzaderas de misiles antitanque. Bélgica ha enviado 2.000 ametralladoras 3.800 toneladas de carburante, mientras que Holanda ha enviado armas de precisión y cascos, y había prometido la entrega de 200 misiles tierra-aire Stinger. La República Checa, por su parte, ha enviado 30.000 pistolas7.000 fusiles de asalto y 3.000 ametralladoras.

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