El Banco Popular ha firmado hoy el acuerdo de compra del negocio minorista y de tarjetas de Citibank España, por el que pagará una prima neta de 240 millones de euros, según ha comunicado la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores en un Hecho Relevante.

La operación, sujeta aún a las autorizaciones pertinentes, permite al Popular hacerse con una cartera de cerca de 1,2 millones de cuentas de clientes y más de 1,1 millones de tarjetas, de las que se derivan 1.400 millones de euros en préstamos, 45 oficinas y aproximadamente 950 empleados.

De esta forma, el Popular se consolida como uno de los líderes españoles en medios de pago, con un total aproximado de cinco millones de tarjetas en circulación.

"Se trata de un negocio ampliamente diversificado en España, tanto a nivel geográfico como por tipo de cliente, que combina un modelo de ventas basado en la distribución directa y en la gestión activa de las relaciones con los clientes", asegura el Popular en un comunicado.

Además el grupo presidido por Ángel Ron sumará 2.300 millones de euros en activos bajo gestión -fondos de inversión, bonos estructurados, planes de pensiones o los servicios de bróker- y unos 2.000 millones en depósitos.

El banco también adquiere con la compra una posición de liderazgo en un segmento de alta rentabilidad, como es el "revolving", el pago aplazado de las compras con tarjetas.

Hasta el momento del cierre de la operación, previsto para el tercer trimestre de este año, los clientes del negocio de banca de consumo de Citi seguirán siendo atendidos en los actuales términos y condiciones en los puntos de servicios financieros de Citi.

Posteriormente, el Banco Popular y Citi trabajarán de manera conjunta para llevar a cabo "un traspaso fluido de las cuentas y asegurar así el servicio de alta calidad que siempre se ha ofrecido a estos clientes".

La operación se enmarca en la estrategia global que Citi viene desarrollando desde hace unos años en Europa, que consiste en centrarse en el negocio de banca privada, corporativa y de inversión para desprenderse de la banca minorista, algo que ya han hecho en Bélgica, Alemania o Turquía.

Por su parte, Citi ha recordado que lleva en España desde 1919 y mantiene su compromiso y presencia en el país, donde quiere seguir creciendo en los negocios de banca mayorista: banca de inversión y corporativa, mercados de capitales, banca transaccional y banca privada.

La venta del negocio minorista en España comenzó a gestarse en el último trimestre de 2013, cuando Citi repartió el cuaderno de venta, que despertó el interés de prácticamente todas las grandes entidades del panorama financiero español.

A principios de abril, el Popular se había convertido ya en la única entidad que quedaba en la carrera por hacerse con el mencionado negocio español de Citi y admitía abiertamente que estaba en plenas negociaciones, aunque aún no había un acuerdo.

Dos meses después, a mediados de junio, era el propio presidente del Popular, Ángel Ron, el que anunciaba que el acuerdo estaba prácticamente hecho y ponía sobre la mesa una segunda derivada: que el Popular podría vender el negocio de consumo y tarjetas a un fondo internacional, una vez finalizada la primera operación.

La estructura final que tendrá la entidad "está por ver", dijo entonces Ron, que no especificó con qué parte del negocio se quedaría el Popular, y señaló que existía interés de varios fondos y no sólo de inversores financieros que se limitan a "poner el dinero", pues sobre esos "no tenemos tanto interés en que entren".

Tampoco quiso concretar la participación de esos socios en el negocio de tarjetas y aseguró que se trataba de una horquilla "muy amplia" que se estaba negociando.