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Puré de insectos para pienso animal

La Fundación Neotrópico, con el apoyo del Gobierno de Canarias, impulsa la cría de cucarachas, grillos, gusanos y escarabajos para producir alimento para el ganado

María José Bethencourt, bióloga, trabaja en la Fundación Neotrópico con algunos invertebrados. | | E.D.

Ni millo, ni trigo, ni cebada, el futuro de los piensos canarios está en las cucarachas, grillos, gusanos y moscas. El proyecto canario Artropocan, puesto en marcha por la Fundación Neotrópico, apuesta por la cría intensiva de invertebrados para la producción de alimentación animal. La iniciativa, apoyada por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias con una dotación de 22.500 euros, tiene como objetivo la producción de harina con alto contenido en proteína a través de un uso sostenible de los recursos naturales. El proyecto, pionero en las Islas, está ahora en fase de investigación por lo que la fundación está analizando los valores nutricionales de las especies y estableciendo los protocolos de seguridad alimentaria.

En el primer año las pruebas de piensos se realizarán con animales del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA). «Queremos ver si a los animales les gusta el sabor y comparar con los piensos tradicionales», explica el presidente de la fundación, Jaime de Urioste, quien afirma que los resultados del proyecto serán de acceso público para que «los empresarios que quieran puedan empezar a utilizar estas técnicas cuanto antes». La Fundación Neotrópico lleva más de 20 años especializándose en la cría de invertebrados porque se encargan de la alimentación de animales confiscados por tráfico ilegal en las Islas. Gusanos de harina, escarabajos zophobas morio, gryllos assimilis, o cucarachas son solo algunas de las especies que incluirá el proyecto. Solo en una semana crían más de 15.000 grillos.

Una de la ventajas de la iniciativa es la apuesta por la soberanía alimentaria en el Archipiélago. «Con la guerra de Ucrania nos hemos dado cuenta de hasta que punto dependemos de los suministros externos», explica el responsable de Artropocan. A raíz del conflicto en el este de Europa muchos ganaderos canarios han tenido problemas para conseguir piensos porque algunos ingredientes se compran en esa parte del continente. También se trata de un proyecto de economía circular, en el que se aprovechan los residuos y destríos de producción hortofrutícola para fabricar la alimentación de los insectos que se utilizan para alimentar al ganado. «Otra ventaja es que se trata de un sistema que consigue reducir mucho la emisión de gases de efecto invernadero y la huella de CO2 y además, son productos de kilómetro cero».

Otro punto positivo de este tipo de producción es que los ciclos son muy cortos. «Un grillo pasa de huevo a adulto en 45 días, por lo que podemos tener muchas generaciones muy rápidamente», explica De Urioste, quien afirma que lo que se busca es trabajar con especies que presenten una alta tasa reproductiva y que no puedan convertirse en invasores. Por ello, el proyecto también incluye la búsqueda de especies canarias que puedan ser potenciales especies de cultivo. «Las autóctonas, aunque sean más difíciles de contener, no suponen ningún riesgo para el medioambiente en caso de fuga», aclara el presidente. La idea es ver si los invertebrados isleños pueden aportar tanta proteína como los importados. «Iremos hacia las que tienen una producción más abundante», aclara el responsable de Artropocan, quien asegura que 500 grillos adultos son unos 200 gramos útiles de proteína.

El proyecto Artropocan parte de la idea de crear alimentación animal, pero con la intención de desarrollar en las Islas la entomofagia, es decir, el consumo de insectos por parte de los seres humanos. El presidente de la fundación defiende que esta tendencia ya se practica en muchas partes del mundo donde actualmente hay más de 2.000 millones de personas consumiendo más de 1.900 especies de insectos. «Lo primero sería empezar por hacer barritas de proteínas, bizcochos y bollería con la harina de los invertebrados», explica De Urioste, quien aclara que el sabor se parece «mucho al de los frutos secos». Una vez se haya aceptado este uso, el siguiente paso será comer insectos enteros.

«Cada año somos más humanos en el mundo y para dar de comer a tanta gente no sirve el modelo de producción actual», advierte el biólogo. Para enumerar las ventajas de consumir este tipo de proteínas, el presidente de la fundación se apoya en datos comparativos como el de que para producir un kilogramos de ternera se necesitan entre ocho y diez kilogramos de alimento diario para las vacas, mientras que para producir un kilogramos útil de harina de invertebrado solamente se necesita 1,7 kilogramos de alimento.

El biólogo también traslada la comparativa a los índices de contaminación, ya que una vaca por cada kilogramo de ternera produce casi 3.000 gramos de CO2 mientras que un kilogramo de invertebrados genera un solo gramo. La reducción del espacio para la producción, es otra de las ventajas que apuntan desde la fundación. «Para generar un kilogramo de insectos solo necesitamos 15 metros, las vacas necesitan 200», insiste el presidente.

Hay tanta confianza en el desarrollo de la entomofagia en Canarias que desde la fundación ya están trabajando con especies que están a punto de recibir la autorización sanitaria. «Empezamos con los protocolos de cría y ganamos tiempo para que cuanto antes las empresas puedan empezar a comercializar este tipo de alimentación», aclara.

Preguntas destacadas

¿Cómo se fabrica pienso con invertebrados?

Una vez se han criado a los insectos, estos se sacrifican utilizando un mecanismo humanitario para evitar el sufrimiento animal. Se deshidratan en un horno especial y se trituran para conseguir harina. Esa harina pasa por un proceso de transformación hasta lograr la forma del pienso animal.

¿Puede utilizarse cualquier insectos?

No se puede utilizar cualquier insecto. Por el momento la Fundación Neotrópico está investigando cuáles son las especies que han pasado la autorización sanitaria y cuáles contienen más proteína.

¿Qué ventajas tiene este tipo de producción?

Fomenta la economía circular, la soberanía alimentaria de las Islas y ayuda a reducir la huella de carbono. Se requiere poco espacio y pocos recursos.

¿Qué es la entomofagia? La entomofagia es la ingesta de insectos como alimento para los humanos, un hábito alimenticio muy extendido en algunas culturas y en regiones de África, Asia, América y Oceanía. Puede ser de forma directa, incluyendo invertebrados en la dieta, o a través del consumo de la harina que sale de los insectos. Esta puede utilizarse para hacer bollería o barritas de proteínas, algo que ya se está utilizando en muchas partes de Europa.  

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