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Víctor Marcos Director de Energías renovables y Mercado eléctrico del IDAE

«Los primeros parques eólicos marinos flotantes operarán cerca de 2030»

«Al estar más lejos del mercado, para estas tecnologías no basta con las ayudas a la inversión», asegura el director de Energías renovables y Mercado eléctrico del IDAE

El director de Energías Renovables y Mercado Eléctrico del IDAE, Víctor Marcos. E. D.

Víctor Marcos Morell (Madrid, 1985) es el director de Energías Renovables y Mercado Eléctrico del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). El Gobierno central acaba de presentar la hoja de ruta para el desarrollo de la eólica marina y las energías del mar. El objetivo es que España se convierta en referente europeo y Marcos asegura que Canarias tendrá un papel protagonista en ese proceso.

Ya existen problemas para integrar las renovables en Canarias. ¿En qué plazo se estima que lleguen más, en este caso desde al ámbito marino?

La hoja de ruta es una estrategia, un planteamiento de medidas para desarrollar la eólica y las energías marinas en general, y para ser un foco de desarrollo industrial e I+D. En España no tenemos plataforma continental y menos aún en Canarias, por lo que debemos tender a soluciones flotantes tanto en la eólica como en la undimotriz, el aprovechamiento de la energía de las olas. Es verdad que los plazos de maduración de los proyectos de este tipo son largos. Nos planteamos para el horizonte 2030 tener entre uno y tres gigavatios de eólica, y entre 40 y 60 megavatios de energía de las olas y las mareas (mareomotriz). Para eso hay que poner bastantes piezas sobre la mesa.

¿Por dónde empezar?

Ahora mismo hay una moratorio de facto para ordenar todas las solicitudes de proyectos que han llegado y para intentar actualizar la normativa, que data de 2007 y ya no vale para la tecnología y forma de desarrollo actuales. Cuando hagamos esto y se levante la moratoria, se planteará un sistema de subastas a semejanza de otros países europeos y a como lo hemos hecho con otras tecnologías terrestres. Alcanzado ese momento, todavía los plazos para hacer realidad los proyectos serán largos. Empezaremos por la eólica y estaremos en la segunda mitad de la década para ver los primeros parques en instalación y cerca de 2030 para entrar en operación.

¿Las subastas para adjudicar potencia eólica y fotovoltaica de los últimos años son un buen espejo en el que mirarse? ¿Dejan hecha parte del trabajo?

Es verdad que ese es un buen comienzo, pero los mecanismos son diferentes. Desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía lideramos tres convocatorias, Eolcan 1 y 2 y Solcan 1, con fondos Feder que se convertían en una ayuda a fondo perdido para la inversión. En Eolcan 2 ya pusimos como factor de valoración incluir almacenamiento, precisamente por lo que me preguntaba al inicio. Entendíamos que era interesante, pero sí le digo que ninguna solicitud lo incluyó. Después de esa ayuda a la inversión, no había nada más y durante su vida útil venden la energía a precio mercado. La diferencia con este modelo es que para la eólica marina entendemos que hace falta algo más parecido al que se emplea para las grandes plantas de eólica y fotovoltaica en tierra, un sistema que fija un precio a largo plazo, entre diez o doce años, por unidad de energía vendida. Al estar más lejos del mercado, para estas tecnologías no sería suficiente con la ayuda a la inversión o esta debería ser mucho más alta.

¿Representa eso un riesgo de volver al déficit de tarifa de hace unos años?

Es cierto que las tecnologías más competitivas registran precios muy interesantes respecto a los precios de mercado, y más con los que tiene hoy en día. La eólica marina tiene precios de operación más elevados y por eso se apuesta por un desarrollo tecnológico e industrial. Hay que ir viendo cómo evoluciona y los resultados que se obtienen con los primeros pasos.

¿Es posible que se gane cuota de competitividad con rapidez?

Desde luego. La eólica marina ha avanzado mucho en los últimos años en este aspecto, sobre todo la anclada al fondo marino que vemos en el mar Báltico y el mar del Norte. La flotante tiene unos precios más caros, pero cuenta con otros beneficios. Los precios van a mejorar con el paso del tiempo y por eso contemplamos la potenciación de la cadena de valor de I+D en España dentro de la hoja de ruta. De las 27 patentes que existen en tecnologías flotantes en todo el mundo, siete son españolas. La Plocan (Plataforma Oceánica de Canarias) y otras cuatro instalaciones en toda España prueban prototipos de estas tecnologías marinas. Nuestra infraestructura de investigación es muy interesante y queremos potenciarla con los fondos europeos.

La velocidad es la que es y los fondos europeos para la recuperación llegan hasta 2026. ¿Se podrán aprovechar?

Es cierto que hay un desajuste temporal. El Perte (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) de energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento se presentó la semana pasada y en él se plantean ayudas de 200 millones de euros a las energías marinas en general, incluyendo la parte de I+D. Estos fondos europeos tienen muy difícil encaje para aquellas cuestiones que van más allá de diciembre de 2026. Las ayudas a la operación son las que van a necesitar los parques eólicos flotantes y tendremos que recurrir a otros instrumentos. Los fondos para la recuperación nos van a ayudar en toda la fase precomercial de investigación.

¿Que potencial tiene Canarias como laboratorio y hub internacional en este ámbito?

Tiene una ubicación muy interesante. Tiene buen recurso eólico en las zonas marinas y ya dispone del conocimiento y la tecnología. La Plocan es fundamental en la investigación en energías marinas y un ejemplo de buenas prácticas. Ese es el tipo de instalaciones que queremos potenciar, mejorar y lanzar a su máximo exponente empleando las estrategias de la hoja de ruta y los fondos del plan de recuperación. Las Islas tienen muy bien cubierta la parte de I+D y la insularidad y menor tamaño del territorio hacen que el aprovechamiento de las energías del mar cobren una importancia mayor.

¿Debería tener por tanto el Archipiélago un lugar destacado en la hoja de ruta?

Y lo tiene. La medida 3.6 se dedica al despliegue de la eólica marina en Canarias. Tenemos muy buena relación con el Gobierno autónomo para ir dando pasos y que el desarrollo de la eólica flotante en las Islas sea una realidad lo antes posible.

¿Habrá por tanto fondos para I+D para la comunidad?

Tenemos los 200 millones para investigar el desarrollo de las energías marinas y tendrán una importancia muy grande los prototipos. El presupuesto está planteado y en cuanto que podamos tener disponibles las ayudas, en la primera mitad del año que viene, podremos sacar partido a esos fondos en este capítulo. Ya lo hemos hecho en otras cuestiones como el autoconsumo y lo vamos a hacer a la mayor brevedad en esta.

Llama la atención que todos los proyectos privados que han aparecido hasta la fecha aspiran a ubicarse en una franja del litoral entre Arinaga y Juan Grande. Van a tener que fajarse para poner orden.

Desde luego. En la hoja de ruta planteamos la necesidad de alinear tres factores para el desarrollo de la eólica marina: la espacial, la de acceso a red y la determinación de la retribución para esta actividad. La espacial es el primero de los escalones y ya estamos comenzando a subirlo de la mano de los planes de ordenación del espacio marítimo que la Secretaría de Estado de Medio Ambiente ha sacado a información pública. Permiten ver las áreas de desarrollo prioritario y de alto potencial de la eólica marina en Canarias. Están de Tenerife hacia el este y es verdad que en el sur de Gran Canaria hay una zona especialmente interesante. También lo es que esta última isla tiene más población que Lanzarote y Fuerteventura, y eso la hace más atractiva desde el punto de vista de la demanda de energía. Los planes detectan varias zonas de desarrollo interesantes, pero, además, tratan de cuadrar todos los usos que tiene el océano, su biodiversidad, la pesca, el uso militar...; todas las intersecciones para poder detectar los espacios que quedan para el desarrollo de la eólica marina, y el resto de tecnologías como la undimotriz y la mareomotriz. Solo teniendo en cuenta todas las particularidades puede acertarse en algo tan importante.

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