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Cesta de Navidad

El marisco gallego se encarece un 33% para esta Navidad

Inicio de la campaña de la centolla en O Grove. / IÑAKI ABELLA

Todo apunta que la cena de Navidad de este año será sensiblemente más cara que la del 2020. Al menos así lo indican los precios de las subastas efectuadas en las lonjas gallegas durante el último mes de los productos del mar que llenarán las mesas en este periodo festivo. Salvo contadas excepciones, las especies más populares de los banquetes de Navidad en Galicia se han encarecido un 33% de media en noviembre y lo que va de diciembre, respecto al mismo periodo del año anterior.

Resulta curioso que el producto cuyo valor en subasta ha aumentado más sea la navaja. Se ha disparado un 71%, desde los 8,07 euros por kilo de hace un año a los 13,87 del presente ejercicio. En paralelo, también crece la cuantía desembarcada hasta los 35.787 kilogramos. Continúan la lista de especies que más se han revalorizado las ostras y el camarón, con empujes del 58,5% y del 45% respectivamente. La primera de ellas roza los 8 euros por kilogramo. La segunda, escala hasta los 28,71 euros por kilo desde los 19,8 euros de hace un año.

Prosiguen esta senda alcista de precios en lonja el bogavante, que sube un 44,8% hasta los 34,9 euros el kilogramo. Se dispara en las lonjas gallegas el valor de zamburiñas, volandeiras y almeja babosa una media de un 23%. La primera marca precios de 8,34 euros el kilo, pese a que la cuantía desembarcada se ha precipitado un 68% en términos interanuales. Sin embargo, el valor del kilogramo de volandeiras aumenta a los 3,5 euros y la cuantía subastada crece un 22,8%, superando los 121.400 kilogramos. La almeja babosa, por último, se subasta por una media de 21,3 euros el kilogramo. Los percebes se han encarecido un 10,7%, hasta los 37,5 euros por kilo y la nécora se sitúa en 16,8 euros, un 20% más.

En lo que respecta a la cantidad subastada, el berberecho alcanza cifras mayores y se sitúa en los 589.784 kilogramos, lo que supone más que duplicar los kilogramos subastados en el mismo mes del pasado año. Su precio, sin embargo, apenas ha experimentado variación, rondando en ambos ejercicios los 6 euros el kilogramo.

Cabe recordar que la pandemia condicionó sustancialmente la actividad del sector pesquero. Las restricciones para contener el coronavirus, y muy especialmente el cierre de la hostelería, contrajeron tanto los precios como la cuantía de las especies subastadas en las lonjas gallegas el pasado año, por una menor demanda del consumo en los hogares y en el canal horeca. Influye en esta escalada de precios el efecto arrastre de la inflación que se traslada a los valores de los productos de alimentación, también de pescados y mariscos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) analizaba hace escasas semanas que tras estas subidas de precios se encuentran los precios de la electricidad y de los carburantes. De hecho, el incremento del coste del gasóleo repercute directamente en las cuentas de las empresas armadoras pues esta partida supone hasta el 40% de sus gastos estructurales. Así es que la pesca del Gran Sol y del Cantábrico llega ya a las lonjas gallegas en transporte por carretera.

Dos especies dinamitan esta tendencia al alza: la cigala y el buey de mar. El precio de la primera cae un 48%, hasta los 8,35 euros por kilo y el segundo se reduce un 7,8%, hasta los 7,9 euros. Y si el valor de la centolla aumentaba un 10% en noviembre hasta los 8,2 euros, los seis días que se cuentan de diciembre revierten la tendencia: su valor cae un 38%, respecto a diciembre del año pasado, y se sitúa en los 5,75 euros por kilo.

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