Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Bisila Bokoko Empresaria y experta en Liderazgo Global y Diversidad

«La pandemia ha frenado a la mujer en su camino hacia la primera línea»

«En todos los ámbitos hay mujeres que tienen gran liderazgo, pero no se habla de ellas», señala la empresaria y experta en Liderazgo Global y Diversidad

Bisila Bokoko, durante la entrevista en el Hotel Santa Catalina de la capital grancanaria. Andrés Cruz

Bisila Bokoko (Guinea Ecuatorial, 1974) ha llegado desde Nueva York para participar en el XXXI Congreso Iberoamericano de Mujeres Empresarias que se celebra hoy y mañana en Las Palmas de Gran Canaria. Se crió en España y dirigió durante siete años la Cámara de Comercio de España en EEUU. Hoy tiene su propia empresa y no pierde de vista África, donde, aún con mucho por hacer, las mujeres ganan espacio con rapidez.

¿En qué punto está el recorrido de las mujeres hacia la primera línea de las empresas?

No ha sido un camino fácil y la pandemia lo ha frenado, incluso ha hecho retroceder. Haber estado mucho más tiempo en casa, de nuevo ha hecho recaer gran parte de las labores en la mujer. Sobre todo en África, donde he tenido la oportunidad este año de visitar varios países, este fenómeno se ha acentuado; tenían un camino recorrido y, de repente, ha sido mucho más difícil de retomar.

¿Un fenómeno que podemos circunscribir solo a África?

En economías más desarrolladas no se ha visto de la misma manera. En Estados Unidos, por ejemplo, el modelo de trabajar en casa dos días y tres en la oficina, sobre todo en el ámbito de las empresas tecnológicas, estaba muy implantado. De todo modos, no se puede culpar a la pandemia de todas las dificultades.

¿Qué otros factores habría que poner sobre la mesa?

Ante todo hay que tener actitud y creer en una misma. En muchas ocasiones, no accedemos a los puestos más altos porque nos faltan referentes que nos empujen y el tipo de mentoras que necesitamos. Depende mucho del contexto, porque también hay lugares donde ni siquiera se permite pensar o creer en que pueden hacerlo. Por eso, eventos como este XXXI Congreso Iberoamericano de Mujeres Empresarias pueden ser muy importantes, porque nos acercan y podemos apoyarnos unas a otras.

¿Es vital ese apoyo?

Diría que una mujer que está en un puesto de responsabilidad tiene la obligación de poner la escalera a otra para que suba. Es importante poder poner cara al éxito para pensar que si esa persona puede, todas pueden. Y no solo ver ese rostro, también es necesario contar las historias. Muchas veces se ve a quien ya está ahí pero no se sabe todo el camino que ha tenido que recorrer para poder llegar hasta allí.

Historias de éxito.

Pues no solamente esas, hay que conocer todas las piedras y momentos de caída que se han producido. Eso también es bueno, resta dramatismo a los malos momentos con los que puedan encontrarse quienes vienen detrás.

¿Y qué ocurre si desde la base te enseñan a no creer en ti?

Es una de las claves. Mis abuelas no fueron a la escuela. Poder creer en mí misma ha sido un trabajo arduo que tiene la base en mi ambiente familiar más cercano. Si mis padres no me hubieran inculcado que yo podía, pues no tenía muchos referentes. Además, era hija de inmigrantes y no faltaban a mi alrededor quienes me quitaban la idea de desempeñar puestos importantes. ¿Cómo vas a trabajar ahí? Si no hay negros ni en los supermercados, ¿dónde vas? Claro que las mujeres que han nacido en familias sin referentes tienen muy difícil creer en ellas mismas. Y ya no es solo una cuestión meramente cultural, también lo es de género. Muchas niñas a los siete años ya se quitan del camino de las ciencias, y ese es un poso cultural que pesa mucho y no pone nada fácil el cambio.

Usted ha dado ese salto a pesar de las circunstancia que haya podido tener en contra. ¿Cómo lo ha hecho?

Hay que trabajarse personalmente y tener la capacidad para hacer el cambio de mentalidad y grabarte que, contra lo que digan, sí puedes hacerlo.

Volvamos a esa niña que sin casi uso de razón ya decide que la ciencia no. ¿Por qué? Si existen mujeres científicas.

La visibilidad en muchas ocasiones es limitada. En todos los ámbitos hay mujeres que tienen un gran liderazgo, pero no se habla tanto de ellas. También es cierto que la mujer tiene una cierta tendencia a no promocionarse a sí misma. Lo veo mucho en Estados Unidos, un país donde venderte a ti mismo es fundamental.

¿Por qué?

Por una especie de pudor, de modestia, que hace que nos cueste hablar bien de nosotras mismas. Es otra cuestión cultural aprendida a edad temprana. No quieres dejar la imagen de que te sientes superior a los demás, cuando en realidad depende del enfoque que le quieras dar. Es bueno contarlo para inspirar a otras personas.

¿Hay alguna aportación diferente por parte de las mujeres en puestos directivos?

Yo creo que en armonía y con buena coordinación, mujeres y hombres somos absolutamente complementarios; los ambientes son mejores. Lo importante es que exista equilibrio. Las mujeres tenemos esa intuición de la que tanto se habla y que en muchas ocasiones se intenta castrar por el malentendido de que el sexto sentido no debe aplicarse a los negocios. En los años 80 o 90, había mucha masculinidad forzada en las empresas, hoy hay muchos hombres líderes empáticos y mucho más inclusivos. Es una cualidad muy femenina, pero está fenomenal que la usen los hombres.

Conoce la situación en varios continentes. Si aquí podemos detectar carencias, ¿cómo están en África o Latinoamérica?

Depende del país y su grado de desarrollo. Encuentras barreras más altas y recursos más limitados. Eso no significa que no haya visto cambios increíbles en los últimos diez años. Lo que en Europa ha costado 60 años conseguir, en África va mucho más rápido. Aunque allí no haya habido revolución industrial, sí que la hay tecnológica. He estado con mujeres masái de Kenia, en medio de la sabana, que tienen un iPhone que les da acceso a saber lo que hacen otras; sueñan con hacer cambios en sus vidas.

¿Qué papel puede jugar Canarias en ese avance?

Dirigí la Cámara de Comercio de España en EEUU y en 2008 ya dije que las Islas están muy cerca de África y pueden mostrar la realidad a los estadounidenses, que no la entienden igual. Las Islas son esenciales en ese triángulo.

Poco ha ocurrido.

Se ha movido lentamente, pero sigo pensando que hay un futuro muy prometedor en esa relación.

Compartir el artículo

stats