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El absentismo cuesta 330 millones más que las horas extras impagadas

Los empleados canarios estarán obligados a fichar a la entrada y a la salida del trabajo desde el 12 de mayo - La patronal califica la medida del Gobierno de Sánchez de "electoralista"

Trabajadores de un restaurante de las Islas durante la jornada laboral.

Trabajadores de un restaurante de las Islas durante la jornada laboral. Quique Curbelo

El absentismo laboral les cuesta cada año a las empresas canarias 330 millones de euros más de lo que les cuestan a sus trabajadores las horas extraordinarias impagadas. Una comparación que la patronal ha puesto sobre la mesa ante la inminente aplicación del sistema de control horario impuesto por el Gobierno central. A partir del 12 de mayo, todos los empleados tendrán que fichar a la entrada y a la salida del trabajo, ya que las empresas estarán obligadas desde ese día a llevar un registro del horario laboral de cada uno de sus asalariados. El registro de cada ejercicio deberá conservarse al menos durante los siguientes cuatro años, tiempo en el que estará a disposición de los representantes legales de los trabajadores y de los funcionarios de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. El objetivo principal es acabar con el alto porcentaje de horas extras que no se pagan. Esas horas de más sobre el horario laboral pactado que luego no se reflejan en la nómina.

Tanto los sindicatos como la patronal de la Comunidad Autónoma están de acuerdo con el fondo de la medida, es decir, con la necesidad de que se paguen todas y cada una de las horas efectivas de trabajo. Sin embargo, desde las organizaciones sindicales se ha calificado el decreto que entrará en vigor el próximo mes de "descafeinado", ya que el registro de control de horarios "se organizará y documentará" como se pacte en negociación colectiva o acuerdo de empresa y, en su defecto, por decisión del empresario. En definitiva, los sindicatos entienden que el Real Decreto-ley de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo da un amplio margen al empresario para acabar decidiendo cómo poner en práctica el control horario de la manera que más le convenga. Y si la medida del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, que dirige Magdalena Valerio, no ha terminado de gustar a los sindicatos, en la patronal directamente ha levantado ampollas.

"No estamos de acuerdo por las formas", explicó ayer el secretario general de la división tinerfeña de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Eduardo Bezares, que criticó al Gobierno por haber adoptado la medida al margen del diálogo social. "No conozco a ningún empleado al que le guste que lo controlen", agregó Bezares, que lamentó que lo "popular" sea "demonizar a los empresarios" y que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se haya subido al carro. De hecho, el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), Agustín Manrique de Lara, aseguró que "no hay nadie más interesado en que se cumpla la legislación laboral, y por supuesto también en lo relacionado con las horas extras, que las organizaciones empresariales". Eso sí, el representante de la patronal de la provincia de Las Palmas se preguntó "por qué no hay el mismo interés en, por ejemplo, controlar el absentismo laboral". Pero ¿cuánto pierden las empresas por el absentismo y cuánto los trabajadores por las horas no remuneradas?

De entrada hay que puntualizar que los sindicatos minimizan el impacto del absentismo y la patronal, el de las horas extras impagadas. En cualquier caso, las cifras son las que son. Por una parte, Comisiones Obreras (CCOO) hizo un estudio en el que acusa a los empresarios de "distorsionar y magnificar" el fenómeno del absentismo; por otra, la patronal siempre ha puesto énfasis en que la Encuesta de población activa es justamente eso, una encuesta, de modo que tampoco debe atribuírsele, argumentan, máxima fiabilidad. Sea como sea, la EPA correspondiente al segundo trimestre del año pasado calcula que los trabajadores canarios hicieron cada semana una media de 148.066 horas extraordinarias. De ese total, hasta 60.485, esto es, un 41% (cuatro de cada diez), no se pagaron. Si se tiene en cuenta que el coste de una hora extra en las empresas canarias es de 23,61 euros, el montante impagado asciende a 1,43 millones semanales, o lo que es lo mismo: 68,6 millones al año.

Más difícil es calcular el coste del absentismo laboral, pero la empresa de recursos humanos Randstad lleva varios años haciéndolo. Según su último informe, que se basa en las cifras oficiales del INE y de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE), unos 32.000 canarios faltan cada día a su puesto de trabajo, de los que 7.724 lo hacen sin causa justificada. El coste de las ausencias injustificadas es de 399 millones de euros anuales. Por lo tanto, el absentismo les cuesta a las empresas de la Comunidad Autónoma 330,4 millones más de lo que se ahorran en horas extras no remuneradas.

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