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Ana Rujas & Claudia CostafredaSERIES | Creadoras de ‘Cardo’; la primera es su protagonista

"La serie recoge el dolor de muchas personas"

(L) | ATRESPLAYER

El éxito de ‘Cardo’, la serie de seis episodios creada por Ana Rujas y Claudia Costafreda y protagonizada por la primera, le ha valido la renovación para una segunda temporada en la plataforma Atresplayer Premium P El vacío existencial es el eje vertebrador de una ficción que destaca por su crudeza

Lo que han unido los Javis, que no lo separe el hombre», podrían decir los fans de Cardo, la serie de la plataforma Atresplayer Premium producida por Javier Calvo y Javier Ambrossi. Ambos creadores y directores tuvieron claro que la actriz Ana Rujas (90-60-90, diario secreto de una adolescente, Punta Escarlata, Arrayán) y la directora Claudia Costafreda (Veneno)_harían un gran dúo para crear una ficción que retratara los dramas y excesos de una generación como la suya, la de los jóvenes nacidos en los 90 que han llegado ahora a la treintena. Su éxito le ha valido que ya tenga confirmada una segunda temporada.

María, el personaje de Ana Rujas, es una chica sin rumbo, con trabajos y relaciones inestables, con adicciones y un gran vacío existencial, que se hunde más en el hoyo después de un desafortunado accidente. ¿Por qué quisieron escarbar en temas tan oscuros?

Claudia Costafreda (C. C.): Es una necesidad que teníamos las dos como creadoras, y que olíamos que también tenía nuestro entorno, por expresar ese vacío. Creo que Cardo habla de muchas cosas que no solo nos importan a nosotras, sino a mucha gente.

Ana Rujas (A. R.): Yo ese vacío lo he sentido muy profundamente en algún momento de mi carrera. Cardo recoge el dolor de muchas personas y, para mí, mostrarlo era una función muy importante de esta serie.

No es una serie autobiográfica, ¿pero hay en ella vivencias personales? Porque la protagonista, María, es también actriz, como la propia Ana Rujas.

A. R.: Claro que en el personaje hay muchas cosas de Claudia y mías. El background de María se parece a algo que tiene que ver conmigo, pero de Claudia también hay mil cosas.

C. C.: En María hemos volcado muchas cosas nuestras, pero también de nuestros amigos, de nuestro entorno. Abarca muchas cosas que a nosotras nos interesaba explicar. Pero no solo a través de María, sino de todos los personajes.

¿Por qué decidieron introducir el tema de los abusos en la serie? Porque no solo aparecen en la escena de María en moto, sino que hay referencias a su adolescencia y a sus inicios como actriz, aunque no se vea nada en concreto en las imágenes.

A. R.: No es que se trate el abuso, sino que este sucede por un cúmulo de vivencias que María lleva experimentando desde pequeña. Y eso es fruto del sistema, de la necesidad que tiene ella misma de que la vean. Así que no se trataba de retratar un abuso en concreto, sino el abuso en general en el que las sociedad nos mete desde pequeñas. En este caso vemos cómo ella, desde joven y sin poder elegir demasiado, acaba tomando decisiones para ser lo que el mundo espera de ella.

C. C.: También creo que muchas veces las mujeres que han sufrido abusos ni siquiera se dan cuenta de que los han sufrido porque no han tenido una educación en ese sentido. Eso las lleva incluso a dudar de sí mismas. Visibilizar todo eso es muy importante para que no se repitan este tipo de dinámicas.

¿Consideran que Cardo es un retrato de su generación?

A. R.: Inevitablemente es un retrato generacional porque Claudia y yo somos dos personas cercanas a los 30. Pero al final el vacío y el dolor es algo que conoce todo el mundo y que no tiene que ver con una generación, sino con unos sentimientos. En Cardo hay personajes que no encuentran su lugar y eso también pasa en la vida real, donde hay muchas personas que no encuentran su cometido en este momento en el que es tan importante saber para qué estás aquí, qué es lo que quieres, qué necesitas. María está en ese momento y por eso creo que mucha gente se va sentir identificada con ella.

La serie es muy explícita en las escenas de sexo, con algún desnudo integral de Ana, y al mostrar el tema de la drogadicción. ¿Eso también la hace diferente?, ¿querían que fuera una de sus características?

C. C.: Estamos comprometidas con la forma que creemos mejor para contar la verdad, de ser honestas, así que con el sexo y las drogas era absurdo censurar. Ana y yo no somos de esas personas que van a poner un personaje en la cama y a taparle el pezón. Tenemos que avanzar y normalizar los cuerpos, los genitales, el sexo. Enseñarlo no tiene por qué ser obsceno o estar fuera de lugar, sino que es una realidad.

En la serie hay también muchas referencias a la religión y a la fe, que van brotando a lo largo de los capítulos: estampitas, procesiones y hasta una escena que es casi como el cuadro de una virgen. ¿Tan religiosas son?

A. R.: A mí el tema religioso siempre me ha llevado a algo muy espiritual. Es algo con lo que hemos crecido Claudia y yo, y España entera. Yo en mi vida he experimentado eso de encontrarme en un momento de poca esperanza y de fe en uno mismo y es algo que me conectaba mucho con el personaje. Vamos yendo con María y con esa virgen, que se llaman igual, y comenzamos a recuperar un poco la esperanza. Y luego está el sentido de la culpa, todos esos valores cristianos que están dentro de nosotros, el bien y el mal. La serie recoge toda esa simbología.

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