El Tenerife, a la altura de los mejores

Como hizo ante el Granada, Alavés, Las Palmas y Albacete, el Tenerife derrota al Levante, otro de los equipos situados entre los seis primeros clasificados. Gallego marca el único tanto.

Julio Ruiz

Julio Ruiz

El Tenerife demostró que está a la altura de un candidato al ascenso directo como el Levante, al que derrotó con justicia en elRodríguez López gracias a un gol de un inspirado Enric Gallego. El delantero batió a Femenías en el minuto 52 cazando por alto un centro de Nacho y ganándole el salto a los centrales. Como hacía Rommel Fernández.

A efectos clasificatorios, el 1-0 sirve para llegar a los 53 puntos y asegurar de manera matemática la permanencia en Segunda;ahora sí. De paso, por buscar alicientes, quedan nueve puntos en juego y el sexto, el Albacete, que visita hoy al Ibiza, está a seis de distancia. Lo más probable es que el Tenerife se quede en el camino, que su madurez como equipo haya llegado demasiado tarde. Porque su respuesta en encuentros como el de este sábado ante el Levante demuestra que realmente sí reunía argumentos futbolísticos para, como mínimo, repetir el papel de la campaña pasada. Pero ya se sabe, las lesiones, la intermitencia, la insuficiente producción como visitante... En definitiva, queda un déficit de cinco o seis puntos que no permite que la velocidad de crucero con la que viajan ahora los blanquiazules conduzca la nave al destino planteado en agosto. La sensación de muchos aficionados al salir del estadio fue similar. Algo así como lo que pudo ser y no será, o qué cerca se va a quedar el Tenerife de la meta en una temporada en la que, visto lo visto, entrar en el playoff e incluso ascender por la vía directa no va a estar tan caro.

De hecho, es significativo que cinco de los seis primeros clasificados hayan perdido en el Heliodoro. Solo ganó el Eibar en un duelo en el que fue inferior a un Tenerife al que le falló la suerte ese día. Los demás se fueron de vacío: Granada, Alavés, Albacete,Las Palmas y, por último, Levante.

El de ayer fue un partido de papeles cambiados. Si había que identificar al aspirante a subir, sin mirar la clasificación y teniendo en cuenta solo la puesta en escena y el funcionamiento de cada equipo, el elegido habría sido el Tenerife.

Y eso que el Levante salió al campo queriendo poner las cartas sobre la mesa, con una presión alta y tratando de imponerse, dejando claro que era el que se jugaba algo. En realidad fue más ruido que nueces.Esa apariencia no se tradujo en un fútbol vertical ni en un asedio al área. Más bien fue al contrario. En su fase embrionaria, el encuentro quedó reducido a la franja central, a un pulso en el que, por momentos, cada brazo iba cediendo lo justo. En esa pugna, el Tenerife no desentonó. Compitió de inicio a fin, lejos de haberse desconectado de la Liga. Se nota que, tal como dice Ramis, el equipo lleva semanas en un punto de rendimiento óptimo. Así, con orden y modulando la presión a la conveniencia de cada instante, el conjunto local fue llevando el encuentro a su terreno. A fuego lento. Al principio, siendo práctico y aplicando un juego más directo, enfocado a la apertura a los extremos. Y cuando pudo, con ataques más elaborados y algún que otro contragolpe que no acabó en gol por poco. Un Tenerife versátil que fue mostrándose superior a ratos a un Levante dispuesto a hacer un partido largo, a ralentizar el ritmo, a evitar el intercambio de golpes.

La primera mitad dejó las ocasiones más claras del lado local. Por ejemplo, un remate de cabeza de Gallego al que respondió Femenías o un tiro cruzado de Mellot, dentro del área, a pase de Gallego, que salió junto al palo. Además, un par de intentos atajados por el portero, sin problemas, a cargo de Garcés y Waldo, este último optando por resolver en solitario ante la frustración de Nacho, que tenía espacio por su banda.

Y del Levante, muy poco. Aunque manejó la posesión en algunos tramos, le costó generar ataques limpios. Tanto, que sus remates en el primer tiempo llegaron desde fuera del área, de Wesley, Saracchi y Cantero, que intentó sorprender por alto a Soriano casi desde el centro del campo. Pepelu, con un par de faltas directas, amplió el inocente repertorio.

El paso por los vestuarios no hizo sino acentuar una tendencia que ya había empezado a teñirse de blanquiazul. En los primeros minutos de la segunda parte solo existió el Tenerife. Avisó Corredera con una falta lateral, lanzada directamente a puerta, fácil para Femenías. A renglón seguido, Gallego coló el balón en la portería, aprovechando un despeje en corto del guardameta tras un chut de Nacho, pero la acción quedó anulada por fuera de juego. Solo faltaba dar un paso más para terminar de romper a la desbordada defensa granota. Y ese desequilibrio llegó en el 52’, en una combinación en la que Gallego intervino como constructor y rematador, y en la que el asistente, Nacho, tan fino y preciso como en las últimas semanas –salió ovacionado del campo–, le puso las cosas más sencillas a Enric, enorme en el remate aéreo.

El Tenerife había conseguido lo más difícil. Ese es un escenario en que el que se maneja con una fiabilidad alta, por muy exigente que sea la oposición. En este caso, la de un Levante que necesitó un revés para soltarse. Calleja movió piezas. Metió en el campo a Álex Muñoz –pitado por el público en su regreso–, Musonda y Bouldini, y luego a Roberto Soldado. Las sustituciones y el resultado en contra obligaron a los valencianos a dar un paso adelante. El empate les podía valer, pero no la derrota. Ahí, el Tenerife pulsó el botón del modo sufridor. Se replegó y le cedió más terreno a un Levante que hizo todo lo posible para volcarse y neutralizar la ventaja de los locales. A base de insistencia y casi más por aglomeración que por claridad de ideas, creó varias ocasiones para anotar, pero le faltó acierto. Bouldini rozó el 1-1 con un cabezazo picado, tras un saque de esquina (66’). En plena reactivación, Soldado asumió la responsabilidad y se multiplicó para poner en aprietos a la resistencia tinerfeña. Acaparó casi todas las acciones ofensivas en el último cuarto de hora. En algunas no tuvo puntería y en otras se cruzó con Soriano.

El Tenerife interpretó a la perfección un guion que se sabe de memoria. Solidario y firme atrás, no renunció a estirarse. Contó con un par opciones para ampliar su renta. Lo intentó Gallego, a pase de Dauda, y también Teto, con una media vuelta en el área que sacó Femenías con un paradón.

El Levante terminó desesperado e impotente. Otro candidato que cae en el Heliodoro, otra demostración de que al Tenerife le ha faltado regularidad para estar más cerca en la tabla de rivales a los que ha superado en el campo.