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Tercera RFEF | Final por el ascenso

El filial blanquiazul se juega todo el curso a cara o cruz

Una victoria frente al Olot permitiría al Tenerife B jugar la próxima temporada en el cuarto escalafón del fútbol nacional

| cd tenerife

El Tenerife B se juega toda su temporada a cara o cruz. El segundo equipo blanquiazul se presenta hoy en Las Rozas (Televisión Canaria, 11:00 horas) con el reto de despachar con victoria su partido más importante de los últimos años: una final por el ascenso al cuarto escalafón del fútbol nacional y que supone una recompensa de incalculable valor. El salto de categoría no solo sería un premio grande para cada uno de los futbolistas y técnicos del filial; también supondría una extraordinaria noticia para la institución y para la salud de su cantera, que contaría por fin con un escaparate idóneo para lucir y forjar a los talentos de Geneto.

Mazinho, curtido en finales como ésta, ha preparado a conciencia el duelo contra la UE Olot, rival más que temible y al que nadie quería el día del sorteo. Los números del equipo gerundense abruman por sí solos y avisan de la dificultad superlativa del partido. Sobre todo, por dos motivos: por un lado, la capacidad competitiva y la larga experiencia en todo tipo de finales de los jugadores del Olot, algunos con experiencia en Primera y Segunda; y por otra parte, por la alta capacidad goleadora del grupo que dirige Mandiola.

Eloy Amagat, Xumetra o el gran goleador Rubén Arranz son solo algunos de los estiletes de un proyecto concebido para subir, pero que se topó en su liga con el potente Manresa, que ya espera en Segunda RFEF. Lo mismo que el Atlético Paso, que dejó a los blanquiazules sin el ascenso por la vía rápida; y que busca compañía canaria en la cuarta división. El filial buscará imponer su ritmo, llevar el partido a su terreno y hacer valer la ilusión de la tropa.

Mazinho ha puesto como ejemplo y referencia la victoria que lograron frente al Arucas, equipo experimentado y de fisonomía semejante a la del Olot, salvando las distancias. Pero si ha de jugarse un ascenso a 90 (o 120 minutos, si hubiera prórroga), lo hará el filial con su argumentario de siempre: balón, intensidad y talento. Los David, Ethyan, Thiero, Fuentes, Martínez y compañía abanderan una camada de muchos quilates, llamada a dar mucho de qué hablar en los años venideros. Hoy buscan dar su primer gran salto. La gloria de un ascenso les espera a cara o cruz, todo o nada.

Y como curiosidad, un detalle que invita a soñar: la última vez que subió el filial, también lo hizo el primer equipo con destino Primera División. Puede ser un año pluscuamperfecto.

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