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Una parrilla de 13 millones

Los aficionados disfrutan de auténticas joyas de la automoción, vehículos únicos de una prueba que ya es internacional

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XX Clásica Internacional de Tenerife de coches antiguos. Delia Padrón

La XX Clásica de Tenerife trae a la Isla 124 coches clásicos de gran valor económico e industrial, factores que le han permitido convertirse en un evento de índole internacional y en una excusa para la recuperación de vehículos en desuso o abandonados.

No es una broma. Es la XX Clásica de Tenerife Internacional, en la que participan un total de 124 vehículos clásicos de todas la épocas y que todos juntos –y por lo bajo– superan un valor de 13 millones de euros. Mucho más, según los entendidos. Una parrilla en la que se juntan marcas como Porsche, Triumph, McLaren, MG, BMW, Daimler, Austin, Aston Martin, Bentley o Ginetta, entre otros muchos. Más que vehículos, son auténticas joyas, no solo por lo que cuestan en el mercado libre y de subastas, sino por la historia que llevan detrás.

La fiesta del motor clásico se adueña del Parque García Sanabria. | | DELIA PADRÓN

Tanto, que los aficionados y el público bien entendido no perdieron la ocasión de estar en la previa del banderazo de salida: unas 1.500 personas a las 15:15 horas. Fue el momento de «estar en cielo y ver a todos los ángeles», se refirió uno de los aficionados mientras veía un Jaguar de los 60.

Durante más de dos horas el paseo central del parque García Sanabria se convirtió en una exposición de vehículos que se han conservado después de años gracias a sus dueños, que los han puesto a punto para lucir sus mejores galas en Santa Cruz. Precisamente, los veinte años de la Clásica han transformado la prueba en una cita internacional demandada por propietarios de Europa. La cita, más allá de ser una prueba deportiva, tiene como objetivo la recuperación y conservación de las joyas del asfalto en todas sus variantes y variables, es un espacio en el que los coches clásicos (desde un Bentley del 1923 hasta un Ferrari 448 del 2019, el más nuevo de la exhibición) pueden rodar sin complejos por las carreteras tinerfeñas.

La XX Clásica se disputa desde ayer en dos categorías, las de turismo y regularidad, aunque participarán coches de entre los años 80 y el 2000. Sobre ello, el director de la carrera clásica, Leopoldo Mansito, puso en valor la gran cantidad de amantes del motor y de los vehículos clásicos que existen en la Isla. Por allí estaban, entre otros, el edil chicharrero Guillermo Díaz Guerra, muy aficionado al motor, acompañado de homóloga de Deportes Alicia Cebrián. «Pero más allá de la competición, nosotros buscamos como organizadores algo concreto: la recuperación de vehículos que normalmente estaban parados. Aquí en el evento, lo importante son los coches, no las personas, son protagonistas de la historia industrial, poder ver estos vehículos y sin nadie al lado. El aficionado se preocupa de ver esas máquinas en situación real. Ahí está, por ejemplo, el Mercedes 300SL, un coche valiosísimo y excelente», dijo.

Pero ojo, «esto no es un evento elitista, hay coches pequeños y asequibles. ¿Lo que significa esto? Pues que se han recuperado más una docena de coches para estar aquí, elementos históricos que se pierden si no se mueven», añadió Mansito. Tal es la importancia de estos eventos que coleccionistas vienen a intentar comprar alguna de estas máquinas, «por lo que no extrañe que cualquiera de estos coches se vendiera. En Canarias no lo valoramos lo que tenemos».

Ayer los vehículos fueron por Anaga hasta llegar a la plaza de la Concepción. Hoy también partirán desde el Parque García Sanabria (8:45), rodarán hasta el Teide y llegarán a Playa Las Américas; a las 12:50 tomarán rumbo a Santiago del Teide y vuelta a Santa Cruz.

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