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Petros Márkaris

«Empiezo a escribir partiendo de algo que me enfade muchísimo»

«Durante el confinamiento, mi salvación fue que, por suerte, tenía ideas para escribir», asegura el escritor

El escritor griego Petros Márkaris, durante una visita a Madrid, el 28 de abril. JOSE LUIS ROCA

El autor publica una serie de relatos que coinciden en el miedo al coronavirus, ‘Cuarentena’ (Tusquets), cuyo primer episodio presenta a su detective Jaritos investigando un asesinato a la vez que, en el confinamiento, su mujer hace un jersey para el nieto que ahora domina la escena en la que se mueve el abuelo.

¿Usted tiene nietos?

No, yo no tengo nietos. Mi hija ni siquiera está casada. Y yo ya no tengo la esperanza de convertirme en abuelo, porque no la veo muy ilusionada con el matrimonio.

Pero sí que está ella muy ilusionada con el cine.

Así es. Es cierto.

Y usted también.

Bueno, yo trabajé como coguionista en muchas películas, alrededor de 10. También desarrollé una amistad personal con el cine y ahora, el 7 de junio, voy a Estambul porque mi hija está preparando un festival de cine griego, con películas de 1960 a los años 80. A mí me han pedido que presente una película de Theo Angelopoulos y por eso iré.

¿Cuál es la influencia del cine en su mente o en sus libros?

Angelopoulos se enfadaba conmigo y me decía: «Somos amigos desde hace años, hemos colaborado en los guiones de muchas películas mías y no has aprendido nada de mí». Y yo solía decirle: «Bueno, es que estaba muy ocupado corrigiendo tus guiones. Por eso». Y ese es siempre el chiste entre nosotros. Pero la última vez que estuvimos juntos, en Venecia, surgió otra vez el chiste y yo reflexioné: «No es cierto». Porque, si te fijas en algunos episodios de mis novelas, no son episodios en el sentido estrictamente literario, sino que son planos secuencia. Y la técnica del plano secuencia la aprendí precisamente de Angelopoulos.

Y en la secuencia de la escritura, ¿eso también funciona?

Al principio veo la escena. Todo en la novela tiene que contar una historia muy concreta para cada episodio. Lo que está pasando en cada capítulo es una historia que empieza y termina.

Y antes de escribir, ¿cómo sabe que ya tiene una historia?

Hay dos tipos de comienzos diferentes. Uno de ellos es que tengo que empezar con algo de política o de economía, algo que me enfade muchísimo, y entonces sé que tengo que contar una historia para tratar de calmarme. Y el segundo es que tengo una idea o una historia general en mi mente, de la que no conozco los detalles, y voy avanzando y descubriendo detalles de un capítulo a otro. Esto ocurre porque yo no soy el narrador, es Jaritos. Voy descubriendo la continuación de la historia.

En esta historia en concreto, enseguida nos mete en materia. Por el covid. Y al empezar el libro enseguida compartimos la realidad de los personajes.

Sí, porque lo que yo creo que nos conecta es que todos hemos atravesado la misma situación, en las mismas condiciones. Por eso el coronavirus es tan familiar para todos. Si el lector no tuviera la misma experiencia, no lo entendería como lo entiendo yo. Lo que intenté hacer en la primera historia de Cuarentena es meterle algo de ironía, un tipo de humor que hiciera reír. Porque siempre tuve la sensación de que deberíamos darnos un respiro y para mí el humor es darnos un respiro.

En ese primer capítulo, el humor entra en una circunstancia muy especial: cuando se estaba muriendo mucha gente.

Sí. ¿Sabes lo que es interesante? Si eres una pareja en la que hay un hombre que trabaja, en lo que sea, y la mujer es ama de casa y cuida de su familia, el tiempo que pasan juntos es desde que él termina de trabajar hasta que se van a dormir. Como esto se convierte en una rutina, ellos están satisfechos así. Pero cuando desde la mañana hasta la noche están juntos, todo se complica para los dos. Y yo intento explicar esa situación a través del humor y de la ironía.

Esa ironía está en esa imagen en la que ella teje un jersey y Jaritos investiga un asesinato.

Sí, así es. Pero él es incapaz de lidiar con la tecnología y a ella se le da mucho mejor. Por eso Jaritos dice: «Bueno, ella consiguió completar lo que había empezado y yo todavía no arresto al asesino. Estamos los dos en casa y ella es más capaz en lo suyo que yo en lo mío». Jajajajaja.

¿En algún momento del confinamiento se sintió parte de las personas que temieron por sus vidas?

Para mí la salvación fue que, por suerte, tenía ideas para escribir. Así que, aun en condiciones de confinamiento total, yo trabajaba cada día. Trabajaba desde las 10 hasta las dos y de cuatro y media a siete y media. Siempre. Nunca dejé de trabajar y esa fue mi salvación. La parte complicada para mí eran las noches, porque yo estaba acostumbrado a salir, tomar una copa de vino con mis amigos, charlar con ellos sobre política, literatura… Y no podía hacer eso. Y pasar las tardes-noches solo en casa, leyendo libros o viendo Netflix, no era igual.

Lo entrevisté hace más de un año y el nieto de Jaritos ya había nacido. Aquí se hace muy protagonista porque necesita ropa, cuidados, etcétera. Crece dentro de una familia… y de una novela.

Cuando la siguiente novela aparezca en español, verás que este nieto no lo pasa bien. Sufre porque el padre y la madre están bajo mucho estrés y la situación en casa no es tranquila ni agradable. El padre es médico y está muy estresado por el covid. La madre es abogada y todas las sedes judiciales están cerradas, y ella se desespera porque no puede trabajar. Esta tensión entre ellos tiene un efecto sobre el niño. El niño está enfadado, la abuela intenta calmarlo pero no lo logra… Esto sucede en muchas familias. Aquí, en España, también.

Leyendo sus libros, da la impresión de estar entrando en su casa. ¿Cómo ha logrado trasladar esa impresión al lector?

Es porque constantemente vivo con esta familia, sobre todo con Jaritos y su mujer. Una mujer, por cierto, que es igualita que mi madre. Si conoces a la mujer de Jaritos, conoces a mi madre. Incluso cuando no escribo sigo viviendo con ellos. Así que cuando lees la novela ves mi relación personal con esa pareja.

Pero no lo relaciono con asesinos. Usted es el bueno.

Sí, puede que yo sea el bueno. Es como si yo fuese el amigo izquierdista de Jaritos.

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