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Arte

Maud, por derecho propio

TEA inaugura la primera retrospectiva dedicada a Bonneaud

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Exposición Maud, c’est la vie! María Pisaca

La figura de Maud Bonneaud es protagonista de la primera exposición de este año de TEA. Más de 300 piezas recuperan su obra, recorrido vital y la sitúan a ella en el centro de un discurso expositivo por el que también se pasean otros artistas que marcaron su vida, desde sus dos esposos -Domínguez primero y Westerdahl después- hasta Pablo Picasso, André Breton o Man Ray. Estará abierta hasta el 27 de abril.

La primera retrospectiva dedicada a Maud Bonneaud abrirá este viernes día 28 de enero en TEA Tenerife Espacio de las Artes. La conmemoración del centenario de su nacimiento ha servido para que la Isla en la que construyó su hogar reivindique también a esta artista y figura imprescindible de las vanguardias europeas. Maud, c’est la vie! estará disponible para su visita en la sala de arte contemporáneo dependiente del Cabildo de Tenerife hasta el próximo 27 de abril.

“Intelectual, inconformista, agitadora cultural, artista y mujer. Como muchas otras de su época, se vio eclipsada por sus parejas y considerada, pese a ser un genio, como ‘mujer de’. Es una creadora que merece por méritos propios una retrospectiva como la que se podrá visitar aquí. A lo largo de la muestra nos acercamos a los diferentes intereses intelectuales y artísticos de Maud, a sus amigos y a sus fuentes de inspiración”, detalló el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, Enrique Arriaga.

La muestra cuenta con la curaduría de Pilar Carreño Corbella, profesora universitaria e investigadora bregada en el ámbito de las vanguardias españolas. La experta ha desarrollado una investigación de más de dos años que ha dado como resultado esta exposición y un completo catálago que, espera, abra nuevas líneas de investigación sobre la obra e importancia de Bonneaud.

En total, la primera de las exposiciones de esta temporada en TEA incluye más de 300 piezas entre fotografías, pinturas, dibujos, esmaltes, acuarelas, esculturas, revistas, catálogos, litografías, decalcomanías, poemas, libros, cartas, álbumes familiares y un largo etcétera de materiales datados entre 1923 y 1985. A las piezas de Bonneaud, conocida también como Maud Domínguez y Maud Westerdahl, hay que añadir las de Óscar Domínguez, André Breton, Paul Éluard, Eduardo Westerdahl, Pablo Picasso, Raoul Hausmann, Valentine Penrose, Roland Penrose, Man Ray, Izis (Israëlis Biedermanas), Tanja Tamvelius. Eileen Agar, Manolo Millares, Man Ray, Apel-les Fenosa, Dora Maar, Pedro Flores, Honorio García-Condoy, André Marchand, José Abad, Martín Chirino, Françoise Gilot, Paul Éluard, César Manrique, Pablo Serrano, Valentine Penrose, Cándido Camacho, Maribel Nazco, Fernando Mignoni, Gjon Mili, Jacqueline Breton, Jeanne Megnen, Françoise Gilot, Michette Mabille, Guy Bernard-Delapierre, José Hernández Muñoz, Juliet Man Ray y Oldřich Šimáček. “Fue una persona inquieta que tuvo el privilegio de rodearse y tener como grandes amigos a las figuras más relevantes del surrealismo, el arte abstracto al racionalismo”, insistió Arriaga.

La obra y vida de Maud Bonneaud es también el trazo con el que acercarse al arte canario y europeo de los últimos cien años. “La exposición que hoy presentamos lleva por título Maud cést la vie! y eso ya sugiere el contenido de la misma. Sus dos matrimonios, primero con el pintor Óscar Domínguez y después con el crítico de arte Eduardo Westerdahl, quizás hayan silenciado sus facetas artísticas y, por lo tanto, no ha sido suficientemente reconocida. Como creadora, me gustaría destacar la traslación que Maud realiza del mundo antiguo y medieval al contemporáneo con un lenguaje que hunde sus raíces en el surrealismo”, explicó Carreño.

La comisaria también recordó sus vivencias con la creadora. “Mi impresión personal al conocerla y el trato que tuve con ella en los años como estudiante universitaria me permitieron acercarme a su enorme generosidad, a un sentido crítico y a una serie de sutilezas que mostraban una inteligencia muy viva”, recordó. Según Carreño, ha seleccionado apenas un 10% de su producción. “La exposición la he concebido a partir del testimonio de la propia Maud, que dejó en sus memorias a los tres hombres que habían marcado su vida y que el azar, como ella decía, se los puso en el camino: Breton, Dominguez y Westerdahl”.

Las obras proceden de distintos fondos públicos y privados. Desde el Museo Reina Sofía hasta el CAAM de Las Palmas, pasando por la Fundación Loro Parque y varios coleccionistas privados.

“Pocos espacios hay más indicados que TEA para investigar en los procesos históricos que conforman la tradición cultural de las Islas. Precisamente esta exposición es importante para poner en valor una figura principalísima, y por otra parte difícil de recuperar, de las vanguardias de las Islas”, valoró el director insular de Cultura, Alejandro Krawietz. Por su parte, el director artístico de TEA, Gilberto González, destacó la labor realizada por la comisaria. “Si hay alguien que ha podido estructurar de forma rigurosa y apasionada, sin grandes alardes pero sí con precisión, lo que ha sido el tiempo de vanguardias y lo sucedido posteriormente es Pilar Carreño”.  

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