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Amalgama

Preparacionismo y anarcoprimitivismo

Juan Ezequiel Morales. E. D.

Una sede preparacionista española, www.preppers-spain.com, avisa en su blog de que los preparacionistas en España pueden ser entre 20 mil y 100 mil, lo que da idea de un movimiento importante, en términos absolutos, aunque irrelevante en términos relativos. Fue en 1976 cuando se pensó, por Don Stephens, que el preparacionista debería ser «retirante», o sea, retirarse del mundo urbano e ir a vivir muy lejos de la civilización. Un «survivalista» y un «retreater» eran lo mismo.

El colapso del crédito en 2008, la gripe porcina de 2009, y la pandemia de coronavirus de 2019, colean actualmente dando combustible a nuevos preparacionistas, que más bien quieren convertirse en escapistas, dado que han perdido la fe en los equilibrios socio-políticos de las sociedades contemporáneas. En los orígenes de todas estas idas y venidas, sobre todo en momentos de crisis social, deviene el anarquismo, como reacción a la pulsión de obediencia a la sociedad y su bien común que no coincide con el concepto de bien común del individuo dañado. El bien común no es una entelequia absoluta que nace del mundo de las ideas, es la impostación de las reglas que interesan a la elite, con independencia de su ideología. La ética no existe, se construye e impone. El anarquismo se conjunta muchas veces con el ecologismo, la naturaleza y, también, con la violencia hacia la sociedad del bien común prediseñado e impuesto a través de un abusivo contrato social inventado como si fuera un contrato con Telefónica o Walmart.

Los debates van desde un Walden nostálgico de la naturaleza como el de Henry Thoreau, vida sencilla y resistencia al industrialismo, hasta el enfrentamiento racional de un filósofo contemporáneo como John Zerzan, autor de Against Civilization: Readings and Reflections, 2005, que apoyándose en la estructura crítica de Theodor Adorno, ha definido a la civilización como opresiva por su propia naturaleza, de forma que hay que volver a la sociedad de cazador-recolector para vivir en libertad. Zerzan define la sociedad moderna como un constructo generado alrededor de la gestión psicológica de la escasez. Con posterioridad a Zerzan, y en base a los colapsos económicos y una visión de sociedad desequilibrada, surgió Green Anarchy, una revista de Oregón que llegó a publicar textos de Theodore Kaczynski, conocido como Unabomber, y presentado como prisionero de guerra.

El antropólogo Marshall Sahlins señala que las sociedades primitivas gozan de mucho tiempo libre, unas tres horas al día en sus tareas de subsistencia, como la caza o la recolección, y que el resto de su tiempo se dedican a dormir o al ocio: «la cantidad de trabajo aumenta con la evolución de la cultura y la cantidad de tiempo libre disminuye». El anarcoprimitivismo estudia y concluye que la civilización destruye el tiempo de ocio, la igualdad, el medio natural, introduce la violencia organizada, la guerra, la subyugación de la mujer, el estallido demográfico, el trabajo abusivo, la propiedad como segregadora, y la erradicación de la libertad instintiva, las mujeres pasan a ser una propiedad junto con los cultivos y el ganado.

La visión anarcoprimitivista de la ciencia es demoledora, y certera: se usa sólo para reforzar la civilización, una forma de compartimentar el mundo en objetos separados que han de ser siempre medidos físicamente, o de lo contrario se les descarta. Evidentemente, esta forma de interpretar mecánicamente el universo es una nueva religión, la religión de la «evidencia científica» ordenada por la comunidad científica dominante, y no por científica sino por dominante, y se basa en la observabilidad material, la deshumanización, la predictibilidad, el control y la uniformidad.

Definitivamente, con la actual pandemia, con el miedo inoculado en solo el 60 por cien de la masa poblacional, un miedo que se va disipando porque el miedo no es eterno, la pulsión anti-civilizatoria se dispara de nuevo, el anarcoprimitivismo como solución, se extiende corrosivamente por entre las masas de mansos tragacionistas, planta cara, y se genera un nuevo conflicto schmittiano. Oigamos un ejemplo francés: «Como muchos ya sabéis, vivo en Francia. El pase sanitario se aprobó el verano pasado. No voy a negar que, en un principio, asumí este abuso de poder con rabia. Después de varios meses de convivencia con él, comparto con vosotros algunas de las lecciones de Vida que este suceso me ha enseñado: todos nuestros estados de ánimo nacen en nuestra mente, así que todos nuestros conflictos se relacionan con las creencias que asumimos como verdades únicas. Es un buen momento para abrirse a otras conductas y formas de vivir. Ir a un bar o a un restaurante no es la única forma de relacionarse con otros… El término ocio se inventó para fomentar los viajes por Europa (os lo digo como Diplomada en Turismo). Es un concepto comercial relativamente moderno, que promovió la idea de que solo viajando y consumiendo horas fuera del trabajo podrías relajarte, disfrutar, divertirte y ser feliz… Los cafés y los refrescos son más baratos si los compras en una tienda, y son más saludables si te los tomas en un paraje natural. En Francia, mis restaurantes son las orillas de los ríos, los prados y las cumbres de las montañas. Me relaciono con personas en mi casa, en las casas de otros y durante las excursiones. En una ciudad, elijo los parques donde hay árboles y césped, o las plazas donde haya un bonito monumento que me inspire… Olvida la idea de que te están encerrando en casa y eres un repudiado/a. Lo que estos psicópatas te están enseñando es a abandonar un sistema podrido. De repente, te están arrojando a que valores los pequeños comercios y no los grandes centros comerciales, que están acabando con las verdaderas transacciones económicas de las familias y con las relaciones personales humanas… Los cines, los teatros y demás lugares de interés cultural no te privan de la cultura. Hay mil formas de pasar un buen rato sin depender de un espacio grande y caro. En Francia, cada jueves voy a un coro a cantar, y lo formamos 12 mujeres no manipuladas por el sistema… En Francia, no aceptan personas en los hospitales si no están vacunadas, salvo que te estés muriendo (y no siempre). Al final, la Vida, muy lista, va juntando a quienes, como tú, no se han vendido al chantaje, y se forman grupos. Todas las semanas, en una casa particular, varios profesionales de la salud (no sometidos) imparten clases de nutrición y atienden a las personas más delicadas… El ocio eres tú. La vida eres tú. Tu miedo eres tú. Tu diversión eres tú. Tu dueño eres tú. Mientras tiramos por tierra esta tiranía, vive más libre todavía». No es la primera vez que ocurre, y son más de 150 millones de personas sólo en Europa. El anarcoprimitivismo preparacionista vuelve.

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