14 de enero de 2020
14.01.2020
Cantina ilegal

Lo de la tele tiene tela

El de ayer fue uno de esos días en los que me alegra tener una cantina abierta al público, aunque sea de aquella manera.

14.01.2020 | 00:21
Lo de la tele tiene tela

El de ayer fue uno de esos días en los que me alegra tener una cantina abierta al público, aunque sea de aquella manera. Lo digo porque, a eso de las ocho y media, pasó por aquí mi amigo Pepe "El Gago" que iba camino del ensayo y paró a verme, y a echarse unas gar... gar... garbanzas de las de mi madre.

Con Pepe disfruto mucho alegando porque siempre hablamos del Carnaval de antaño, de nuestros años en Trasnochados o en Ni Fú-Ni Fá, hacemos comparaciones y al final, siempre acaba resultando una buena conversa. Muchas veces hablamos de la fiesta de los noventa, la de los grandes bailes en la Plaza de España, la de los grandes escenarios... aquellos años en los que, por ejemplo, las televisiones se peleaban por retransmitir nuestra Fiesta; y nos acordamos de aquel año en el que Antena 3 llegó a pagar setenta y cinco millones de pesetas por los derechos del Carnaval. Igualito que ahora. Coincidimos "El Gago" y yo en que los tiempos han cambiado y que solo pensar en que una cadena de televisión vuelva a aportar cifras semejantes a aquella, es una mera utopía; pero también coincidimos en ver fatal que determinados eventos estén sujetos a las directrices de una televisión que no aporta ni un céntimo de euro. ¿Un ejemplo?.. la final de murgas, en la que el público que está en el Recinto debe esperar entre murga y murga el tiempo que necesite la televisión canaria para poner una publicidad que le reporta unos ingresos que el ente televisivo no repercute directamente en el Carnaval. La realidad es que ya hace muchos años que hay que conformarse con que le cedan los derechos a quien te garantice una mayor difusión de las galas, concursos y cabalgatas. Es una pena pero, como dice mi amigo Pepe, ... es lo que hay.

A mí, y a muchos clientes de mi cantina, nos gustaría que quien decida ir al recinto no se tenga que tragar un formato de espectáculo que podía haber visto más tranquilo y calentito desde el salón de casa evitando así que el respetable se pille enormes cabreos, en la final, o en la Gala, y que salga del recinto afirmando que es que lo de la tele, tiene tela.

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