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Aprendizaje tras la erupción | Jornadas ‘Volcán de La Palma. Seguridad y emergencias’

«Teníamos la teoría clara, pero la realidad nos sorprendió»

Reinaldo Estévez, portavoz de la UME, reconoce que la crisis en La Palma ha servido para mejorar los protocolos para el futuro

«Teníamos la teoría clara, pero la realidad nos sorprendió» | J. C. Guerra

Grandes incendios, una pandemia y hasta un volcán. La gestión de la seguridad y las emergencias se ha convertido en una pieza clave para la ciudadanía canaria, lo que ha otorgado gran protagonismo a la Unidad Militar de Emergencia (UME) que estuvo muy presente durante la erupción en La Palma. La preparación de los miembros del cuerpo ya contempla actuaciones ante una emergencia volcánica antes de la crisis, pero la realidad en la isla Bonita les sorprendió y les obligó a aprender sobre la marcha. Día a día. Ahora la Unidad utiliza lo aprendido para afinar sus planes y mejorar sus estrategias de cara al futuro. Así lo explicó ayer el cabo mayor Reinaldo Estévez, responsable de Relaciones Institucionales, Comunicación Pública de la UME en Canarias, durante las jornadas Volcán de La Palma. Seguridad y emergencias que organiza desde el lunes la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. «Teníamos la teoría clara, pero la realidad nos sorprendió», confesó Estévez al recordar los 120 días que los militares pasaron en La Palma.

Uno de los aspectos que más sorprendió a los militares fue el daño que hizo la ceniza en las casas

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Antes de que estallara el Tajogaite la UME ya contaba con protocolos de actuación gracias al ejercicio conjunto Canarias 2020 que simulaba las consecuencias de unos escenarios de catástrofe derivados de un terremoto al norte de la isla de Gran Canaria y una posterior erupción volcánica en la isla de Tenerife. «Teníamos todo el planteamiento y solo nos faltó el trabajo sobre el terreno que se suspendió por el covid», afirmó el portavoz de la unidad, quien reconoció que ya contaban con «el aprobado» antes de que se iniciara la emergencia. Las practicas las hicieron sin simulacros, a contrarreloj en septiembre de 2021 cuando nació el volcán canario. Y no hubo experiencia «más enriquecedora». «El volcán nos sirvió para mejorar nuestros planes, ver que cosas se nos habían pasado por alto y a cuáles debíamos poner más atención», aclaró Estévez. Según el cabo mayor una de las cosas que más les sorprendió es el papel de las cenizas y el peso que estas tienen en la emergencia. «No sabíamos que generarían tantos problemas y que fueran capaces de derrumbar las casas», reconoció.

Drones

Otra sorpresa fue la importancia del uso de drones en la zona afectada. Esta tecnología ya se había utilizado en incendios, pero la Unidad no había tenido la oportunidad de utilizarla en otras circunstancias. «Fueron imprescindibles para delimitar la zona y gracias a las cámaras térmicas pudimos establecer que existían tubos lávicos con material caliente en el interior», explicó el militar, quien fue de los pocos que se mantuvo casi 100 días seguidos en el terreno junto al comandante jefe de la UME en Canarias, Enrique Gregory Trovo. «Vimos nacer, crecer y morir al volcán, nos hicimos expertos en la materia», afirmó.

Durante la presentación Estévez también insistió en la importancia del trabajo realizado por la Unidad con el levantamiento digital del terreno que ha permitido al Cabildo de La Palma tener un plan de prevención de lluvias ante la nueva orografía. «Nos vamos adaptando sobre la marcha a la realidad, nuestro trabajo es estudiar los riesgos y prepararnos para actuar y en eso trabajamos cada día», apuntó. Además de la experiencia, el militar reconoció que se lleva el cariño de los palmeros y su capacidad para afrontar una situación tan complicada. «Sin duda lo más doloroso fue sacar a la gente de sus casas en tan poco tiempo», recordó.

Las jornadas en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria comenzaron el lunes con la ponencia de la subdirectora general de vigilancia, alerta y estudios geofísicos del lnstituto Geográfico Nacional, Carmen López Moreno. Y el martes la charla la protagonizaron representantes de otros cuerpo militares que también contaron su experiencia durante la erupción. El general de Brigada Ramón Armada Vázquez, Jefe de la Brigada Canarias XVI recordó que se desplegaron 935 militares del Ejército de Tierra durante 123 días que efectuaron múltiples servicios mediante relevos semanales con tareas de limpieza de 1.243 edificaciones e instalaciones que se realizaban en jornadas de trabajo de 11 horas diarias. Por su parte, el contralmirante José Lago Ochoa, Almirante Comandante del Mando Naval de Canarias, habló del apoyo que se realizó con el Buque de Acción Marítima para legar a las plantaciones que habían quedado aisladas y de la colaboración con la red sismográfica para el estudio de las dinámicas del volcán.

Sacar a la gente de sus viviendas, el episodio «más duro» según la Unidad de Emergencias

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También participó en las jornadas el general segundo jefe del Mando Aéreo de Canarias y jefe del Estado Mayor, Fernando Torres San José, quien recordó el apoyo en el despliegue de la desaladora, el rescate de personas y transporte de material urgente. En total fueron más de 520 horas de vuelo. El director autonómico del Centro Logístico de Emergencias de Canarias, de Cruz Roja Española, Domingo Luis Martín García, aprovechó su intervención para insistir en la importancia de la prevención y recalcar el buen «trabajo conjunto» que realizaron todos los implicados en la gestión de la emergencia. 

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