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El Consultivo avala la permanencia de Vidina Espino en el grupo Mixto

El órgano descarta que se le aplique la condición de no adscrita pese a abandonar Ciudadanos

Vidina Espino (d), con la portavoz del PP, Australia Navarro. R.AVERO

El Consejo Consultivo no tiene dudas sobre la situación en la que debe quedar la diputada Vidina Espino tras abandonar en julio Ciudadanos (Cs): debe mantenerse en el grupo Mixto, en lugar de pasar a la condición de «no adscrita». Contra los interrogantes planteados por Nueva Canarias (NC) y Podemos al presidente de la Cámara, Gustavo Matos, el órgano de consulta que preside Pablo Matos señala que abandonar «la formación de origen cuando la persona afectada está integrada en el Grupo Parlamentario Mixto no produce consecuencia jurídica alguna».

Espino dio a conocer su marcha de Cs tras el aval que los diputados nacionales de esta formación dieron a la modificación del Régimen Económico y Fiscal (REF) a cuenta de las bonificaciones fiscales para el sector audiovisual. La formación naranja contestó que la verdadera razón de la marcha era la sustitución de la parlamentaria regional como portavoz del grupo Mixto –extremo que no llegó a producirse– en favor de su entonces compañero de partido Ricardo Fernández de la Puente. Además, exigió a la que fue su candidata a la Presidencia de Canarias la devolución del acta.

Tras la negativa de esta instó a la Cámara regional a declararla tránsfuga. La Mesa del Parlamento de Canarias rechazó esa iniciativa y Cs decidió trasladarla en los últimos días del mes pasado a la Comisión Antitransfuguismo del Congreso de los Diputados. En paralelo, el Consejo Consultivo ha estudiado la cuestión a instancias de la Cámara regional, que planteó dudas sobre la aplicabilidad del pacto antitransfuguismo a Espino tras dejar su partido.

En un informe de 59 folios, el Consultivo indica que el Reglamento del Parlamento canario es la única referencia legal que debe tenerse en cuenta. El artículo 27.3 de esas reglas del juego político excluye «expresamente» a los miembros del Grupo Mixto de la aplicación de las penas ideadas para poner coto al transfuguismo.

En enero de este mismo año, la diputada Sandra Domínguez abandonó el grupo de Nueva Canarias y pasó de manera automática a la condición de no adscrita. El mismo artículo 27 (en sus apartados 1 y 2) «establece consecuencias jurídicas –pasar a la condición de no adscritos– para los miembros de la Cámara que abandonen por cualquier causa su grupo parlamentario, o que por causas extraordinarias sean expulsados de él».

En esa vía nacieron los interrogantes elevados por la Cámara al Consejo Consultivo, que en varias ocasiones alude a lo largo del informe a la excepcionalidad recogida de manera explícita en el Reglamento para con los integrantes del grupo Mixto: «No permite duda alguna», señalan.

Tampoco cabe por tanto descolgarse de las normas de funcionamiento de la Cámara. Esa fue otra de las posibilidades planteadas al órgano de consulta por los grupos políticos que instaron el dictamen. Si una diputada se ha presentado por unas siglas a unas elecciones y obtiene una posición determinada, entendían como lógico que no debería mantenerse en ese mismo puesto toda vez que se desligó del partido. Pero de nuevo el Consultivo invoca la excepción que el Reglamento hace con el grupo Mixto cuando se trata de abordar el transfuguismo.

No es que esté absolutamente vetado «interpretar y suplir» esas normas de funcionamiento de la Cámara, pero es una práctica que se reserva para «los casos de duda u omisión». Habiendo una mención clara, «en aplicación de los principios de favor libertatis y de interpretación restrictiva de las limitaciones a los derechos fundamentales, no cabe la aplicación analógica prevista en otras normas ajenas al Reglamento del Parlamento», reza el dictamen.

El grupo, no el partido

El órgano que preside Matos Mascareño hace además una alusión a otra de las grietas por las que, al menos en apariencia, el transfuguismo puede tener vía libre en la sede la autonomía del Archipiélago. Es el abandono o expulsión del grupo político lo que determina el paso a la condición de no adscritos, pero «no se establece ninguna consecuencia para el supuesto del abandono de la formación política por la que [la diputada] concurrió a las elecciones y obtuvo el escaño». Y Vidina Espino, no ha dejado el grupo Mixto, aunque sí el partido con el que concurrió a los comicios de mayo de 2019.

No obstante, el Consejo Consultivo no obvia que el pacto antitransfuguismo «considera tránsfugas a los representantes políticos que abandonen las formaciones políticas que las presentó a las elecciones». Cuestión distinta es que, llegado este caso, como ocurrió al inicio del pasado verano, los respectivos ordenamientos se hayan dotado de normas que den cabida a las medidas punitivas.

Desde luego, entiende que el Parlamento canario, si tenía intención, nunca lo hizo; a pesar de que desde la firma del pacto (2001) se han introducido varias modificaciones en el Reglamento de la Cámara regional. «Solo la ley puede establecer» las sanciones, pero en Canarias los deberes están por hacer, «lo que veda la posibilidad de que pueda considerarse siquiera la existencia de laguna».

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