Saber desconectar y prepararse a tiempo para el regreso, proteger la piel y tomar precauciones en las actividades de ocio al aire libre son las claves fundamentales para pasar unas vacaciones saludables y conseguir adaptarse a estos cambios de rutina en esta época de descanso.

Así, los especialistas recomiendan, como cuestión fundamental para disfrutar las vacaciones, desconectar y prepararse a tiempo para el regreso.

"La rutina nos da seguridad y comodidad, pero también hay que desconectar de ella para que sea "saludable" y poner fin al estrés, recalcan los portavoces del Grupo Hospitalario Quirón, que inciden en que "el verano es y debe ser un período de descanso físico y mental, y conseguirlo requiere aprendizaje".

Para ello, recomiendan intentar desentenderse de los smartphone o, al menos, fijar una hora al día para consultar los mensajes y limitar el tiempo que se les dedica. "Es bueno convertirnos a nosotros y a nuestros allegados en una prioridad e improvisar planes", aseguran.

Pero tan importante como desconectar es prepararse para el regreso y así minimizar los efectos del síndrome postvacacional, el proceso de adaptación de cuerpo y mente al cambio que supone volver a las exigencias del día a día, cuyos síntomas pueden perdurar hasta dos semanas y son parecidos a la depresión y la ansiedad, con apatía, cansancio físico, incapacidad para disfrutar de las cosas o irritabilidad, derivados del esfuerzo del organismo para adaptarse a la rutina.

Para paliarlo, las recomendaciones de estos expertos pasan por ir ajustando de manera progresiva el ritmo en cuanto a horarios de sueño y comidas, antes de volver, e incorporarse a la rutina de forma paulatina, priorizando y siendo selectivos, "sin pretender rendir al 120% desde el primer día".

En el destino vacacional se suele pasar mucho tiempo al aire libre, por ello es fundamental proteger la piel adecuadamente para reducir las posibilidades de sufrir cáncer cutáneo, envejecimiento precoz y manchas solares. La clave para evitarlos es la prevención: utilizar un fotoprotector adecuado a nuestro tipo de piel, no exponerse al sol en las horas centrales del día e hidratarse con frecuencia.

A su vez, en el cuidado de la piel durante las vacaciones tienen especial incidencia las picaduras de insectos, especialmente las de mosquitos que, en general cursan sin más complicaciones que picor o un leve dolor, pero que en personas con alergia o hipersensibilidad puede ser mortal, si la picadura es en la zona del cuello o de la cara. Por ello, hay que evitar los olores fueres y los colores vivos y usar repelentes.

El agua fría y las cremas con corticoides son la solución para combatir el picor una vez se ha producido la picadura. Igualmente sucede con las medusas, para las que la crema solar es "un buen aislante", ya que actúa como película protectora que reduce el número de células urticantes que se activan y con ello las molestias.

Los ojos son otra zona de especial atención durante el verano, ya que el sol o el agua de playas y piscinas pueden provocarles irritaciones u otros problemas mas complejos, como la queratitis actínica.

Por ello, aconsejan protegerlos con gafas homologadas de sol, así como gafas de natación en las piscinas.

Las altas temperaturas también pueden suponer un riesgo ya que provocan cambios en la reacción de nuestro organismo que puede resultar peligroso, especialmente el golpe de calor, un fallo multiorgánico debido a una elevación extrema y descontrolada de la temperatura corporal. Para prevenirlo, estos expertos recomiendan evitar la exposición prolongada al calor en horas de máxima intensidad solar, utilizar protección para la cabeza y ropa fresca, así como una hidratación constante, sobre todo en las personas más vulnerables, niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.

El otro riesgo relacionado con el calor es el corte de digestión que, en realidad es un síncope o pérdida de consciencia debido a un cambio muy brusco de la temperatura corporal, que suele producirse tras el baño en aguas frías. Es más probable cuanto más fuerte sea el cambio de temperatura, si ha habido previamente exposición prolongada al sol, ejercicio físico o comida copiosa, o si se han ingerido alcohol o psicofármacos.

Para hacer frente a estas eventualidades, es preciso contar con un buen botiquín en el que no falte una crema de protección solar adecuada para el tipo de piel, antiséptico, gasas y tiritas para curar pequeños cortes y heridas, analgésicos como el paracetamol para tratar dolores leves, pastillas antimareo, repelente de mosquitos y antihistamínico tópico para picaduras y si el viaje es países con diferentes hábitos alimenticios y difícil acceso a medicamentos, es importante no olvidar antidiarreicos, antinauseosos y protectores de estómago.

Siesta y comidas ligeras

Las vacaciones son también un buen momento para afrontar relajadamente una normalización de las funciones y las rutinas que alteramos por distintas razones durante el año. Así, los expertos recomiendan especialmente mantener una rutina de sueño y fomentar la siesta para descansar un número de horas adecuado si se produce desgaste energético o se mantiene horarios noctámbulos.

Igualmente es importante cuidar la dieta en una época del año en el que es fácil caer en las tentaciones gastronómicas. "La comida saludable no está reñida forzosamente con las salidas habituales de las vacaciones: escoge platos y alimentos frescos y ligeros como ensaladas, sopas frías, gazpachos y salmorejo. Un plato de arroz o una fideuá es una opción perfecta si se acompaña de una ensalada y fruta de postre", apuntan los doctores.