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ANTONIO PASTOR

Antonio Bello: ¿agricultor en el exilio?


1/jun/02 19:11 PM
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QUE ALGUNO DE LA TALLA científica de Antonio Bello, nacido en el Sur de Tenerife, diga que en Uruguay se están haciendo cosas únicas en el mundo, y que son cosas buenas, debería llamar la atención a nuestros agricultores canarios. A pesar de todo, los agricultores que conoció en Uruguay siguen inventando, luchando, aprendiendo, recordando y hasta sonriendo. Me pregunto, ¿en qué se parecen nuestros agricultores isleños, a esta nueva generación de canarios hijos o nietos de los que fundaron Montevideo?

He encontrado agricultores normales, ciudadanos que descubren que la agricultura es una forma de vida, dice Antonio Bello. Es gente que está feliz, que tiene una cara alegre, y una espléndida sonrisa. Son ciudadanos que no sólo están pendientes del curso de los precios de tal o cual producto. En Bella Unión, por ejemplo, eso se ha conseguido en apenas un año. Es importante saber que ellos empezaron presionados por la realidad de que ya no podían pagar insumos, y no con la cabeza llena de filosofía, sin despreciar a nadie.

Por medio de su participación en el proyecto de las Naciones Unidas también se les pudo aportar el apoyo de expertos que estuvieron allí, porque no se debe renunciar al conocimiento científico, sino que hay que conciliar esto con el conocimiento campesino, el del agricultor.

Cuando le preguntamos si lo que ha visto en Uruguay es distinto a lo que vio en otros países de América Latina nos dice que es totalmente distinto. Desde mi tarea de experto de las Naciones Unidas en Uruguay para desarrollar el programa de alternativas al bromuro de metilo, he estado en contacto con todo tipo de técnicos con una agricultura muy dependiente de los insumos. Y aquí encontré un modelo de agricultura predominantemente familiar, que es la que creo que sirve desde el punto de vista social, sin ignorar la otra, la empresarial.

Creo que esa agricultura de base es la que funciona, la que se puede hacer sin ir a la Universidad de Harvard o a Yale. Cualquiera puede tener el sentido común necesario para hacer agricultura, lo que hay que agregar es la creatividad. La agricultura es una forma de vida, y eso no se ha tenido en cuenta. He trabajado para diversos organismos internacionales, he recorrido gran parte de África, de Asia y de América Latina y digo que lo que se está haciendo en Uruguay es único.

La conclusión a la que llegamos es clara, sí hay algo similar al efecto del bromuro de metilo y es el proceso de descomposición de la materia orgánica; porque hay gases que pueden utilizarse en el control de los organismos patógenos y esos gases son eficaces puesto que los patógenos son más sensibles; pues dependen de la capacidad de protección que desarrolle la planta. Así es como surge el concepto de "biofumigación". Antonio Bello nos dirá algún día qué es una agricultura ecológica. Colaboración para nuestros agricultores canarios, del Centro de Iniciativas y Turismo.

ANTONIO PASTOR