Sucesos
CABO BLANCO

Dos detenidos por el homicidio de "El Tajonero"

P.F., S/C de Tenerife
27/nov/17 6:13 AM
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Miembros de la Policía Local de Arona destinados en la Unidad de Prevención Policial (UPP) detuvieron en la tarde de ayer a un hombre de 36 años, Jonay V.M., y a la pareja de este, A.L.E.C., por el homicidio de Manuel González Medina, más conocido en Cabo Blanco y por las fuerzas de seguridad como "El Tajonero", de 46 años. El arrestado reconoció ser el autor material de la muerte.

Según las fuentes consultadas, la víctima, un consumidor habitual de estupefacientes con numerosos antecedentes policiales, salió de prisión el pasado sábado. Y, según las primeras hipótesis, acudió a la vivienda en la que reside su expareja y el actual novio de esta, en la calle Los Leones, en Cabo Blanco. Además, según fuentes policiales, supuestamente iba armado con un cuchillo. Entre las partes se produjo una reyerta y finalmente los moradores de la casa le arrebataron el arma blanca.

Testigos del trágico suceso llamaron a las fuerzas de seguridad a las 17:30 para alertar de que un hombre corría por la calle y era perseguido por otro con un arma blanca. Al final, el ahora acusado presuntamente alcanzó a Manuel en una huerta cercana y le causó un corte en el cuello, que resultó mortal.

Además, le golpeó la cabeza con una piedra. Una patrulla de la UPP se ocupó de custodiar el cadáver y la otra logró localizar en una vivienda a los dos acusados. La primera en salir fue la mujer, de 41 años, y posteriormente se detuvo a Jonay V.M., que reconoció ser el autor del homicidio, cansado de las acciones de Manuel.

El Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Las Américas se hizo cargo de la investigación del suceso.

"El Tajonero" tenía órdenes de alejamiento de diversas personas en Cabo Blanco por su carácter violento. En marzo de 2016 se le arrestó por agredir a un viandante tras preguntarle "¿Por qué miras a mi piba?". Era la quinta vez que las fuerzas de seguridad lo detenían en dos meses. Vecinos y agentes empezaban a considerar insoportable la actitud del ahora fallecido.

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