Santa Cruz de Tenerife
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
El promedio de suicidios este año en la Guardia Civil es de uno cada 22 días leer

Reanudado el juicio contra tres médicos acusados de homicidio por negligencia

El hecho, que se enjuiciará durante unos seis días, ocurrió el 17 de marzo de 1997, cuando una mujer de 49 años ingresó en urgencias aquejada de fuertes dolores abdominales, diarreas y náuseas, falleciendo el día 28 en el hospital de la Candelaria, pese a haberle estirpado todo el intestino necrosado debido a las grandes úlceras que tenía.

EL DÍA, S/C de Tenerife
13/mar/02 9:34 AM
Edición impresa

El Juzgado de lo Penal número 3 de la Capital tinerfeña celebró ayer la segunda sesión del juicio contra tres médicos que prestaban sus servicios en la Clínica Parque por un presunto delito de homicidio imprudente ocurrido en 1997.

El lunes declaró uno de los doctores, que atendió a una mujer de 49 años que acudió a dicho centro hospitalario, en marzo de 1997, con un fuerte dolor abdominal, diarreas y náuseas y falleció tras ser trasladada a La Candelaria el día 28 de marzo tras sufrir un schok séptico, a la que se le diagnosticó una colitis ulcerosa fulminante, megacolon tóxico con necrosis y perforación generalizada.

Ayer martes fue el turno de los médicos, que expusieron su opinión sobre las dolencias, el tratamiento y la posterior intervención de la paciente, que falleció pese a ser intervenida quirúrgicamente para estirparte todo el intestino debido a la necrosis que se le había desarrollado.

Prisión e inhabilitación

Las acusaciones, por el momento, solicitan en su escrito de calificaciones por un delito de homicidio por negligencia para los tres doctores penas de dos años de prisión y cuatro de inhabilitación para el ejercicio de su profesión. Asimismo, se pide una indemnización para la familia de la fallecida cifrada en 240.404,84 euros (40 millones de pesetas).

El escrito de calificaciones del Ministerio Fiscal recoge que "el día 15 de marzo de 1997, una señora de 49 años, ingresó en el servicio de urgencias de la citada clínica, con un cuadro consistente en fuerte dolor abdominal, diarreas y náuseas, siendo atendida por uno de los doctores, que le diagnosticó una gastroenteritis aguda, prescribiéndole un tratamiento consistente en dieta absoluta, suero y medicación para evitar la deshidratación". Dos días después y ante el empeoramiento que presentaba la paciente, se ordena otras pruebas, donde se le detectó una enfermedad inflamatoria intestinal.

Tres días después se le administra un antibiótico de amplio espectro, pero el estado de la enferma empeoró.

El día 22 de marzo, al ver que empeoraba mucho más y ante la sospecha de un posible cáncer de colon, el acusado prescribe que se le haga una endoscopia revelando la prueba la existencia de "numerosas y grandes úlceras en el margen anal", viendo uno de los doctores que podía darse un caso de colitis ulcerosa.

A partir del día 22 de marzo, el estado general de la enferma empeora. El vientre se le inflama y tiene fuertes dolores, afirmando uno de los acusados que se trataba de gases y el día 24 se le realizó una enema opaco mostrando el colon "ulceraciones en todo su trayecto con dilatación del ciego y del transverso, así como rigidez en todo el colon ascendente".

El día 26 la paciente presenta un cuadro de dificultades respiratorias que hace que la trasladen a la UVI del centro, siéndole diagnosticado un neumotórax derecho. Ese mismo día llegaron los resultados de la biopsia practicada con un diagnóstico de "enfermedad inflamatoria intestinal probablemente colitis ulcerosa".

Ante esta situación, y pese a que "la intervención quirúrgica inmediata era el único tratamiento eficaz", se queda la paciente en la clínica hasta que, a la vista del estado alarmante que presentaba la paciente afectada ya de una peritonitis aguda con problemas de coagulación no se le opera en la clínica, ya que ésta adolecía de plasma y plaquetas, decidiendo uno de los médicos del centro su traslado al hospital de La Candelaria, cosa que se llevó a cabo el día 27, presentando la enferma ya una necrosis de colon con microperforaciones de la pared intestinal, por lo que se le extirpó todo el colon.

La paciente falleció el día 28 tras sufrir un schok séptico con fracaso multiorgánico, "siéndole diagnosticado en Residencia Nuestra Señora de La Candelaria una colitis ulcerosa fulminante, megacolon tóxico con necrosis transversal y perforación generalizada".

La endoscopia

Uno de los peritos que compareció ayer en la Sala manifestó que cuando procedió a hacerle la endoscopia a la paciente - el sábado, día 22 - "íbamos buscando algo en el recto. La mucosa era normal en el recto y, recorridos unos veinte centímetros, la mucosa estaba inflamada y las úlceras eran grandes. Entonces opté por no seguir la exploración porque ya tenía mi diagnóstico, una colitis con probable origen infeccioso con un cuadro de diarreas de siete días".

Otro de los doctores que testificó dijo que "el cuadro que presentaba la paciente era de operar. Ese colon necrosado podía haber llevado una evolución de unas 72 horas. Era un cuadro séptico brutal de varios días. Se le estirpó totalmente el colon porque estaba necrosado. Normalmente si hay perforación de una víscera, lo que hay que hacer es operar. Esta mujer murió por un schok séptico sin vuelta atrás. El estado en que llegó la paciente a La Candelaria era catastrófico. Padecía una infección generalizada de la sangre y una perforación intestinal con salida fecal".