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Un Corpus que suena a folclore

Las alfombras llenaron ayer de colorido y tradición el casco de La Laguna. Como el pasado año, la puesta en escena del tapiz de la Agrupación Folclórica Universitaria se convirtió en uno de los focos de atención durante la mañana.
El Día
4/jun/18 6:15 AM
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Un Corpus que suena a folclore

E l material recogido con una concha de lapa va dando forma al dibujo. Este peculiar recipiente se hunde en la tierra contenida en una vasija de barro y descarga la "cucharada" sobre la alfombra. Así una y otra vez. Sus autores visten de mago y algunos de ellos interpretan canciones de la tierra, mientras que otros divulgan la tradición textil de las Islas. Y claro, con esa puesta en escena, el tapiz que por segundo año consecutivo elaboró la Agrupación Folclórica Universitaria (AFU) se convirtió en la mañana de ayer en uno de los grandes focos de atención del Corpus del casco lagunero.

Todo natural (brezo, piñas de pino desgranadas, dátiles, flores de cardo borriquero...) en una exaltación del costumbrismo en sus más puras esencias y, en paralelo, un tributo a la época -principios del siglo pasado- en la que estas composiciones de arte efímero llegaron a la vieja Aguere, según explicaba uno de los responsables de la obra, Cristo Velázquez. Él y sus compañeros empezaron este domingo a las 8:00 horas, pero detrás del tapiz había semanas de recolección de los materiales y de preparativos.

El esfuerzo de este colectivo musical se repetía en buena medida en los diseños de algunas otras entidades que también se esmeraron. Si quienes recorrían las alfombras se sorprendían junto al túnel que conecta las calles de La Carrera y Herradores con la creación anterior, volvían a hacerlo un poco más abajo con la reproducción que llevó a cabo la Cofradía de la Flagelación de una de sus imágenes: el Señor atado a la columna. Aparecía después un trabajo de formas innovadoras de Wehbe y, ya en Nava y Grimón, la alfombra del Colegio Máyex, una de esas que cada año permiten que el nivel general de esta tradición local se siga manteniendo. "Por sobre todas las cosas, cuida tu corazón porque de él mana la vida", recogía en esta edición el tapiz de este centro docente, que siempre se decanta por los vegetales como materia prima.

La Junta de Hermandades y Cofradías (JHC) recordaba la próxima visita de la Virgen de Candelaria a las muchas personas que ayer, y pese a una meteorología matutina que no acompañaba del todo, se acercaron hasta la Ciudad de los Adelantados. En San Agustín, una representación del Santo Hermano Pedro, un bonito tapiz floral de los mayores del municipio y una apuesta del Orfeón La Paz -que años atrás estuvo en el "top" de las alfombras- con la que parecía intentar reverdecer laureles. Otra de las sorpresas estaba junto a la esquina de la calle Juan de Vera: varias obras con materiales vegetales y, entre ellas, la de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, que escribía su nombre con naranjas y decoraba parte del trabajo con cáscaras tanto de esta fruta como de huevos partidos a la mitad. Y el IES Cabrera Pinto, por su parte, aparentemente mostraba una custodia conformada por fotografías de sus autores.

Peor suerte corría la calle Ascanio y Nieves, que se reducía a lo que, en su argot, los alfombristas denominan "pasillo" (una cenefa que une alfombras ante la ausencia de estas), pero el olor a pollos asados de un comercio cercano parecía compensar esa carencia y abría el apetito. En cualquier caso, las zonas vacías eran ayer minoría y, en general, el nivel pareció remontar algo con respecto a algunas ediciones celebradas en los últimos años (artísticamente un tanto flojas).

Y, de vuelta a la calle de La Carrera, otra demostración de la vistosidad de las flores -en contraposición a la marmolina- en varios diseños elaborados desde la parroquia de La Concepción. También destacaba un rostro de un Cristo y otros elementos religiosos en papel de platina (y firma 3.0: @pilukadas, por la página de manualidades que, según apuntaban sus autores, tienen en Facebook e Instagram), así como la alfombra vegetal de la Esclavitud del Cristo de La Laguna y la que presidía la puerta de la Catedral. Junto a ella, eso sí, un gran vacío relleno con una cenefa que, encima, casi que ni dura hasta la procesión, en la que los tapices sucumben al cortejo y a los operarios de la empresa Urbaser, su sino. Y es que unos perros -¿o sus dueños...?- casi acaban con aquel pasillo estrechito y alargado antes de tiempo.