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El PSOE sobrevive en su tormenta

La Dirección nacional del Partido Socialista nombró el jueves una gestora que se enfrenta a una de las crisis más intensas de la organización en La Laguna. El PSOE, sin embargo, no es nuevo en convivir con dificultades.
D. Ramos
22/may/16 0:43 AM
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Los acontecimientos de las últimas semanas en torno al Partido Socialista (PSOE) lagunero han mostrado de forma diáfana una organización polarizada en dos sectores y con heridas, sobre todo tras el cese de su Ejecutiva local. La gestora que ha sido nombrada tiene por delante el objetivo de sentar las bases para revertir una situación compleja, pero que, más allá de matices, no es nueva. Una mirada en perspectiva a la etapa democrática enseña una formación que siempre convivió con alguna circunstancia -orgánica, electoral o de gobierno- que complicó sus días. Claro que, actualmente, esa tormenta histórica parece que se ha intensificado.

Dos victorias y una derrota (1979-1987). El reciente fallecimiento del exalcalde Pedro González ha llevado a recordar una etapa relativamente dulce para el PSOE. Los resultados de 1979, con el también pintor de líder -como independiente- de la lista, no fueron elevados (6.000 votos y un 20,5% del escrutinio), pero sí suficientes para asumir la Alcaldía. De allí a la mayoría -con 15 concejales- de 1983 y a los nueve de 1987, superados por los 12 de la recién creada Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI), que acabó gobernando. Después del paso a la oposición, González se fue separando del partido y no volvió a ponerse al frente de la candidatura socialista.

Moción a Segura (1991-1995). La etapa de José Segura, diputado nacional durante los últimos años, estuvo marcada por una moción de censura. ATI había obtenido 12 actas y el PSOE, ocho, que le permitieron pactar y dirigir el consistorio. Pero los años de líder local de Segura solo duraron hasta 1993. En paralelo estaba la Plataforma Municipal Independiente (PMI), de Pedro González, que alcanzó tres representantes en el Pleno.

Buenos resultados sin gobierno (1995-2003). La organización había convenido con quien fue primer edil entre 1979 y 1987 que volviera a asumir el liderazgo socialista. Con todo ya cerrado, a un mes de las elecciones, hubo cambio de planes. Desencuentros internos llevaron a González a abortar la decisión que había tomado, lo que marcó el inicio de la "era" de Santiago Pérez, actualmente en Por Tenerife-Nueva Canarias (XTF-NC). De los ocho ediles de 1991 bajaron a siete en 1995, para pasar después a los mejores datos electorales de la etapa contemporánea, que no fueron correspondidos en lo que a funciones de gobierno se refiere. Más en detalle, el hoy veterano político acarició en 1999 la mayoría absoluta (13 ediles y casi 23.000 votos), frente a los diez de Coalición Canaria (CC) y a los cuatro del Partido Popular (PP), que pactaron. Ocurrió lo mismo cuatro años más tarde, cuando el PSOE descendió a 11 ediles, pese a haber cosechado 1.500 papeletas más.

Masca y la otra guerra (2003-2007). Los comicios de 2003 habían estado marcados por el surgimiento de una formación que, según el criterio de varios actores de la época, tuvo sus efectos más tarde. Liderado por escindidos del partido de la rosa, el Movimiento de Acción Socialista Canario (Masca) fue entendido en clave de puñalada desde las filas del PSOE, por más que no llegó al millar de votos. Aquella organización fue significativa en el proceso de renovación posterior de la Secretaría general, que pasó a asumir Javier Abreu en enero de 2005. El problema surgió por las circunstancias en que se dieron las elecciones, a las que precedió el cierre de los comités locales de Taco-La Cuesta y Costa Norte, lo que fue criticado como una maniobra de los líderes del sector de La Laguna Centro para dificultar la votación en el ámbito sur del municipio y en la Comarca Nordeste, que les eran menos favorables. Una afiliación masiva y el regreso de integrantes de Masca son otros de los aspectos que han sido señalados como parte de aquel proceso convulso. Dos años después fue candidato Juan Carlos Alemán, que dejó al PSOE en nueve ediles. Lo peor, electoralmente, todavía estaba por llegar.

En caída libre (2011-2016). La crisis orgánica se fue superando, pero apareció otra: la electoral. La ola del PP redujo la representación socialista a cuatro actas (10.233 votos) en 2011, con Gustavo Matos de cabeza de cartel, a quien Abreu no mejoró demasiado en mayo del pasado año (cinco y 12.592). A partir de ahí, el nuevo cisma. El que fuera candidato y secretario general tensó al máximo la situación con una Coalición que necesitaba el pacto más que nunca: mostró su rechazo al acuerdo, "coqueteó" con las otras formaciones de izquierdas, apoyó a USP en una moción en contra de la regasificadora frente al criterio de los nacionalistas, y varios ediles de su partido abandonaron el salón de plenos en una votación para que CC la perdiese, entre los momentos álgidos. Ya en diciembre, Abreu fue destituido de sus competencias en Aguas, la misma área que condujo a su cese final por incidir en una auditoría en Teidagua. A aquello siguió que la Dirección nacional lo retiró de la Secretaría general y que el jueves fue designada una gestora que encabeza Mónica Martín -que también es la primera teniente de alcalde- en una agrupación rota entre los que apoyan al principal afectado y los que no. Frente a otros casos, hoy el PSOE se ha quedado sin estabilidad orgánica ni en el grupo. Y con una pérdida de más de 11.000 votos desde 2003.

En los últimos días se ha conocido que todos los concejales del PSOE lagunero llegaron a firmar un documento por el que dimitían en bloque tras el cese de su por entonces líder, Javier Abreu, de sus competencias en Teidagua, según adelantaron el programa "Un día más" (El Día Televisión) y eldiario.es. En un primer escrito avisaban al alcalde del abandono en caso de no devolverle el área a Abreu, para terminar remitiéndole otra carta (en la imagen) en la que se refiere un acuerdo por unanimidad de la Ejecutiva local y se anuncia que se van. El PSOE se los impidió.

No tuvo el edil la misma suerte en los hechos más recientes, en los que no contó con el mismo respaldo, dado que Mónica Martín y María José Castañeda, y al final Zebenzuí González, optaron por la disciplina. Pero hay otros casos de apoyos de ida y vuelta: ha trascendido también que el presidente de la Ejecutiva local, un día de parte de Abreu, supuestamente se sumó a un intento de golpe de timón en la Dirección a través de una afiliación masiva.