Santa Cruz de Tenerife

Ofensiva militar del Ejército iraquí y EEUU en Diyala contra Al Qaeda

EFE, Bagdad
30/jul/08 6:55 AM
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La gran ofensiva militar que ayer lanzaron tropas iraquíes con apoyo de EEUU en Diyala, este del país, tiene como objetivo "acabar con Al Qaeda en la provincia y permitir el regreso de las familias desplazadas", según el Ejército iraquí.

El general Ali Ghaidan, comandante de la Infantería iraquí, explicó en una rueda de prensa en Baquba, capital de la provincia, algunos pormenores de la operación "Buenos Presagios", una de las más importantes lanzadas tras la caída del antiguo régimen de Sadam Husein, en 2003.

"La campaña persigue la eliminación de Al Qaeda y otros criminales. Un gran número de efectivos del Ejército y de las fuerzas de seguridad están participando en la operación, que también pretende conseguir la vuelta de los desplazados por la violencia a sus casas", dijo Ghaidan.

Según el general, la ofensiva alcanzará "todas las áreas" de la provincia, ubicada junto a la frontera con Irán.

En los últimos meses, Diyala se ha convertido en uno de los principales bastiones de la red terrorista Al Qaeda, después de que los miembros de esta organización hayan sido expulsados de otras provincias por los "consejos de salvación" o milicias de voluntarios suníes.

Según explicaron fuentes policiales, las tropas han levantado puestos de control militares en diferentes regiones de Diyala y ya han comenzado a registrar casas y a arrestar a sospechosos.

Muchos habitantes de la provincia se quedaron ayer en sus casas por las molestias provocadas por las medidas del dispositivo.

Altos cargos del Gobierno y del Ejército iraquí se desplazaron a Diyala para supervisar las operaciones, que son consideradas cruciales para la estabilidad en el país.

Uno de los grandes objetivos en Diyala, como reconoció Ghaidan es posibilitar el regreso a sus hogares de decenas de miles de personas que los abandonaron a consecuencia de la violencia que ha sufrido esta provincia, donde coexisten kurdos, árabes suníes y chiíes.

La mayoría de las familias dejaron sus casas en el momento más sangriento en Diyala, después del bombardeo del mausoleo chií de Samarra en febrero de 2006, que desencadenó una espiral de violencia religiosa.