Cultura y Espectáculos

"Dulce Rosa", un cóctel operístico de Isabel Allende y Lee Holdridge, triunfa en Uruguay

Pedro Damián Diego, Montevideo, EFE
21/ago/18 7:43 AM
eldia.es
Los integrantes del reparto de la ópera "Dulce Rosa", encabezados, en primera fila por (i-d) Martín Nusspaumer (que interpreta a Tomás Chacón), Gerardo Marandino (el senador Anselmo Orellano), Javier Arrey (general Tadeo Céspedes) y la protagonista, María Eugenia Antúnez (Rosa Orellano), posan durante su estreno, el lunes 20 de agosto de 2018, en Montevideo./Pedro Damián Diego (EFE)

"Dulce Rosa", un valiente cóctel operístico con letra de Isabel Allende y música de Lee Holdridge, que sirve de espejo en el que pueden reflejarse algunas dictaduras latinoamericanas contemporáneas, triunfó hoy en el Auditorio Nacional de Uruguay.

La temporada de ópera de Uruguay, inteligente y sobre todo arriesgada si consideramos que la sostiene el país de menor tamaño poblacional del Cono Sur americano, ofreció hoy la primera representación en español de esta ópera producida originalmente en inglés por la Opera de Los Ángeles (California, EEUU).

Con dirección musical original de Plácido Domingo, la versión española estrenada hoy en Montevideo tiene el valor añadido de que fueron niños y jóvenes los encargados de poner en valor la partitura del consagrado autor estadounidense Lee Holdridge, que musicaliza el libreto de su compatriota Richard Sparks.

Por este motivo, el foso orquestal del Auditorio Nacional estuvo repleto de integrantes de la Orquesta Juvenil, del Coro Nacional Juvenil y del Coro Nacional de Niños del Sodre, organismo que aglutina todas las disciplinas artísticas ofrecidas por el sistema educativo público uruguayo, otro logro de este país pequeño pero con una base cultural robusta.

Uno de los 23 "Cuentos de Eva Luna", escritos en 1989 por Isabel Allende, autora chilena prima del presidente Salvador Allende y por lo tanto muy buena conocedora de las dictaduras latinoamericanas, dio origen al libreto original en inglés escrito por Sparks, traducido al español para esta ocasión por el hijo de Plácido Domingo de idéntico nombre que su padre.

La dulce Rosa Orellano, el personaje principal, está encarnada, al igual que en la versión original en inglés estrenada en 2013 en Los Ángeles, por la soprano uruguaya María Eugenia Antúnez, que a pesar de su juventud es artista frecuente en los repertorios de algunos de los principales escenarios mundiales.

El bajo barítono Nicolás Zecchi, también uruguayo, formado en Venecia (Italia), encarna al presidente Juan Aguilar, un dictador que llega al poder gracias a una alianza con el general Tadeo Céspedes (interpretado por el barítono chileno Javier Arrey), quien le despeja el camino asesinando al senador Anselmo Orellano (el tenor uruguayo Gerardo Marandino), padre de la protagonista.

Por obra y gracia de la composición literaria de Isabel Allende, Rosa Orellano decide no acompañar al exilio californiano a su novio, Tomás Chacón (en la vida real el tenor uruguayo Martín Nusspaumer), lo que le obliga a asistir a la muerte de su padre y, con el tiempo, enamorase del general Céspedes, quien paradójicamente la violó tras asesinar a su progenitor.

Con una austera y a la vez vistosa coreografía montada por los talleres del Auditorio Nacional y un vestuario muy conseguido, diseñado por la estadounidense Durinda Wood, la obra fue muy aplaudida por un público entusiasta y entregado que casi abarrotó las dos mil localidades del teatro y siguió sin pestañear los dos actos de la obra, cada uno de ellos de una hora de duración.

La dirección musical del espectáculo corrió a cargo del uruguayo Ariel Britos, fundador de la Orquesta Juvenil del Sodre, mientras que la escénica la desempeñó el polifacético tenor argentino Rubén Darío Martínez, autor de obras de teatro, coreógrafo y director de escena.