Criterios
WLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO

Icod de los Trigos: agricultura y cultura

3/sep/18 0:50 AM
Edición impresa

L a devaluación de lo rural, de la agricultura y la ganadería, no solo tiene que ver con los ingresos económicos de los que trabajan la tierra, sino que implica también una devaluación de la cultura rural. Hace unos años, las fiestas en los pueblos tenían dos componentes, lo religioso y lo festivo vinculado al entorno, asociando la fiesta con la cosecha, con la actividad agroganadera, y con referencias a los maestros de la tierra desde el cultivo al folclore. Había ferias con referencias a lo conseguido en el medio, con ejemplares de ganado o productos que creaban estímulos, semillas mejoradas, destreza en faenas agrícolas, etc.

Teníamos incentivos para mejorar e innovar, en tener modelos, luces que alumbraban el camino, el ayer y el mañana. La fiesta tenía mucho de lúdico, pero también de encuentro, de enriquecimiento cultural y social. Ahora, la fiesta ha homologado la geografía, la cultura local, la cantidad de decibelios, las luces, las banderas y los colores. La "cultura de botellón", olvido e ignorancia de lo local , de su geografía y de su economía, desde Icod de los Trigos a Barlovento.

Icod de los Trigos es un ejemplo de libro, ya que se trata de una comarca con personalidad propia, no solo separada por los acantilados de Tigaiga y Ruiz, sino también muy vinculada al monte, a las Cañadas del Teide y al pastoreo (Casa del Queso). Además siempre ha tenido complementariedad económica con el sur, a través del intercambio de semillas y alimentos con el sotavento de la isla, la Virgen del Buen viaje, patrona de la Cruz de Tea e Icod de los Trigos, dados los vínculos de ambas zonas y los riesgos en el invierno por el transito por las Cañadas y la importancia de los arrieros y los pastores, humanizando Las Cañadas, las nevadas y los caminos de la Cruz de Fregel y La Degollada, fiesta del Tenerife interior, suspendida por Madrid en la década pasada en nombre del medioambiente, prohibiendo incluso el tránsito de ganado por Las Cañadas ante la supuesta contaminación.

Icod el Alto es de las comarcas con más personalidad en la agricultura de medianías en Canarias (papas, cereal, millo, chochos, rotación de cultivos), siendo una referencia en las papas bonitas, negras, coloradas de bagas , azucenas, etc. Aquí y ahora solo hacen un acto de siega con hoz dedicado a Don Diego Pérez, hoy afortunadamente el trigo lo siega una máquina, la hoz no debe ser una referencia de futuro.

Icod de los Trigos: fiesta y campesinos.

En una farándula fiestera de varios días no hay hueco para tomar como referencia los cultivos y a los maestros de la tierra. No hay tiempo para reconocer su labor, su conocimiento, su voluntad de trabajo y los aportes de sabiduría y compromiso con la cultura de lo rural, pero sobre todo el haber transmitido a una generación joven los conocimientos, la entrega, la cultura de la tierra.

En esta zona, tenemos afortunadamente unos jóvenes que siembran y cultivan parte de las tierras que enriquecen un paisaje cultivado en las medianías. Mientras tanto, el resto de la isla es un zarzal, helechal, hinojal o espinal, campo ideal para la propagación del fuego, temas que queremos resolver con drones, con hidroaviones, con burócratas tras el ordenador o bien ordeñando el móvil.

Aquí la fiesta está cargada de decibelios, luces y banderas, mirando para fuera, para una farándula en las que los Messis y Ronaldos son los ídolos, fomentando una generación antisacho, anticampo, que ha olvidado y marginado una cultura que ha sido útil en el espacio y en el tiempo, en la vida y economía de un pueblo que hoy puede hacer más productivo un territorio, generando alimentos, cuidando el medioambiente, pero sobre todo, dignificando una comunidad con su entorno, con su salud, con su paisaje y paisanaje, dignificando social y culturalmente a los icodalteros con su paisaje y con su tierra.

Las fiestas y la dignificación del campo son posibles, hagamos un homenaje a los maestros de la tierra, que mantienen variedades de papas locales, mejorando, haciendo rotación, y cuidando, como de hecho ocurre con el trigo de barbilla, que tanto luchó por mejorar el maestro Pedro Molina.

Hagamos un acto de encuentro y solidaridad con los maestros de la tierra, y con los brillantes alumnos olvidados por los urbanitos y urbanitas de Icod de los Trigos.

Un abrazo, campesinos.

WLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO