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Tenerife reclama hechos, no promesas

Carreteras y dependencia, dos formas de gestión pública
12/ago/18 6:38 AM
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Hace bien el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, al exigir al Gobierno estatal, y más en concreto al Ministerio de Fomento, que firme de una vez por todas el Convenio de Carreteras con Canarias, pues el ritmo imprimido por el titular de este departamento hace temer que se va acabar el año y el acuerdo en cuestión todavía necesitará de una penúltima revisión. Así se refleja, además, en las palabras del ministro José Luis Ábalos durante su estancia en La Palma. Lejos de fijar una fecha para suscribir el convenio, se desmarcó con una nueva comisión bilateral de seguimiento técnico, el próximo 6 de septiembre, para revisar los detalles del documento. Un texto que, por otra parte y según las declaraciones vertidas por el consejero de Obras Públicas del Gobierno canario, Pablo Rodríguez, en distintas ocasiones, está cerrado desde noviembre de 2017. Visto lo visto, da la impresión de que se está hablando de cosas diferentes, lo cual confirmaría los temores mostrados por algunos colectivos tinerfeños, que reclaman pasar a los hechos -que se inicien las obras- y dejar a un lado las promesas, pues la experiencia hasta ahora en materia de infraestructuras ha sido bastante negativa.

No es de extrañar, tampoco, que se hayan recibido con cierto escepticismo las manifestaciones realizadas esta semana por el consejero regional de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, en las que anunció que espera licitar antes de finalizar 2018 el cierre del Anillo Insular de Tenerife, al disponer ya del proyecto actualizado para la construcción de la carretera El Tanque-Santiago del Teide. Si no fuera porque su credibilidad, en lo que se refiere a prometer actuaciones en esta isla, se encuentra bajo mínimos, habría que brindar con cava, pero son tantos los compromisos incumplidos en este sentido, que es mejor dejar la botellas enfriando para descorcharlas el día que realmente se inicien las obras. Mientras tanto, habrá que continuar esperando por una obra fundamental para Tenerife, cuyo proyecto original data, como ayer recordaba en este periódico uno de sus colaboradores, de 1997. Han pasado más de veinte años y aún continúa coleando.

Haría bien la consejera de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda, Cristina Valido, en aconsejar, de vez en cuando, a su compañero de Gabinete Pablo Rodríguez. No solo en si debe comprarse unas gafas con montura negra o roja, que para eso ya tiene a sus seguidores en Instagram, sino en lo que se refiere a la gestión de los intereses públicos de los canarios y, de forma particular, de los tinerfeños. Los resultados de Valido están a la vista. Su esfuerzo se ha visto recompensado y su labor ha sido aplaudida por todas las administraciones, ya que ha antepuesto las necesidades de las distintas islas a su lugar de residencia. El acuerdo alcanzado esta semana en materia de dependencia y discapacidad o la cifra de empleados que han visto mejoradas sus condiciones de trabajo en el primer semestre del año son una pequeña muestra de que el ahínco puesto desde que asumió la dirección de la Consejería no ha sido en vano.

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