Criterios
ENRIQUE MARTÍN BRAUN

Barrancos de La Gomera

6/ago/14 0:56 AM
Edición impresa

Dice la copla que "lo más alto de España está en Tenerife". Sin embargo, olvidó el letrista añadir que es desde La Gomera desde donde se contempla la mejor visión del Teide, surgiendo en el horizonte cercano y haciendo gala de su majestuosa y esplendorosa silueta. Como están acostumbrados a asomarse al Atlántico (en Santa Cruz la Autoridad Portuaria nos lo tiene prohibido), quizás ignoren los gomeros el privilegio que poseen al disfrutar de un espectáculo inigualable que se inicia en sus cumbres, origen de los innumerables barrancos que, en forma radial, descienden desde El Cedro hasta las diferentes playas de arena negra que surgen por toda la difícil orografía insular, forzando a los implicados públicos a utilizar la imaginación, más que cualquier otra facultad, para mitigar el aislamiento entre las distintas poblaciones creando una red de carreteras que, a vista de pájaro, parece imposible diseñar. Pero, en la isla colombina se trabaja para generar conexiones viales, encauzar las aguas, conservar las playas para solaz de sus usuarios y mimar la tierra para que la agricultura pueda desarrollarse plenamente.

Así, los estupefactos visitantes contemplan los frondosos palmerales, saborean la extraordinaria miel de palma (en Europa quieren prohibir su denominación), escuchan, con el idioma del silbo, la comunicación de la gente salvando lo abrupto del terreno y se extasían descubriendo un paisaje único de terrazas y bancales cultivados en las escarpadas paredes de los valles.

Pero, para que este panorama se perpetúe a través de los tiempos, se necesitan personas que adivinen lo que conviene en cada época y espacio, aunque a veces sorprendan episodios trágicos que han marcado, para siempre, la vida de los gomeros.

En La Gomera, pues, se vive y se piensa para conservar su escenario natural en comunión con la protección de otros usos del suelo. Y es aquí cuando cobra especial protagonismo la gestión política que, en muchas ocasiones, se ve interrumpida por una burocracia foránea que nada entiende de barrancos ni de peligrosas avenidas que ponen en serio riesgo la vida de las personas y bienes. El encauzamiento de estos barrancos contribuye de forma fundamental a aspectos positivos en sectores productivos. Casimiro Curbelo, además de llevar sobre sus espaldas un sinfín de críticas, trabaja por su isla y por sus habitantes consiguiendo, sin decaimientos, obras que benefician a los demás. Los encauzamientos de las escorrentías de Hermigua y Valle Gran Rey son los más recientes trabajos abordados a base de negociaciones duras con los gobiernos central y regional, consiguiendo financiación económica para ambos. Obtener 4 millones de euros para Hermigua y 8 para Valle Gran Rey es, indudablemente, un éxito del presidente del Cabildo gomero. Esta última obra, a la vista de que por aquí no se le hacía demasiado caso (ninguno), la tuvo que gestionar directamente con el Gobierno de Zapatero. Se proyectó un Plan de Encauzamiento que incluye a todos los municipios, evitando los riesgos futuros con 12 actuaciones, fruto del consenso con las demás instituciones, a pesar de las negativas de Coalición Canaria y el Partido Popular, organizaciones que entonces gobernaban esta Comunidad (2005). Queremos decir que todas estas gestiones han sido fruto de la iniciativa insular y que la solidaridad gubernamental, nacional y regional ni siquiera adquirió categoría de aval.

Parece que, esta vez, las obras de palacio no van despacio. La pasada semana tuvo lugar en Valle Gran Rey una reunión entre técnicos y representantes del Ayuntamiento que preside Miguel Ángel Hernández, otro de los políticos que trabaja sin pausa por su tierra. Allí se anunció la reposición de infraestructuras hidráulicas en el Barranco de Valle Gran Rey con modificaciones respecto al proyecto inicial y financiación asegurada para el 2014 y 2015 por valor de 1 millón de euros y el compromiso de iniciar las acciones a primeros de septiembre y finalizarlas en abril de 2015. Las obras estaban paralizadas desde el 2013, contratiempo debido a las condiciones de la desembocadura del barranco, hoy felizmente resuelto. Con el ensanchamiento de la salida del mismo se ha llegado a una solución que evite males mayores, como los ocurridos con anterioridad y que, además, el Ayuntamiento pueda realizar, por fin, desarrollo urbanístico, seguridad, puestos de trabajo y punto de partida para el inicio de la avenida litoral de Valle Gran Rey. Evaluar conduce a esta acertada situación que favorecerá a todos.

ENRIQUE MARTÍN BRAUN