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Las camareras de piso de un hotel de Lanzarote paran por la excesiva carga de trabajo

Las Palmas de Gran Canaria, EFE
11/ago/18 14:54 PM
eldia.es
Concentración de trabajadores en el exterior del hotel./CEDIDA

El cien por cien de las camareras de piso del hotel Be Live Experience de Lanzarote ha secundado hoy la huelga convocada para protestar por la excesiva carga laboral que sufren y que, entre otras cosas, se traduce en una prolongación de jornada de unas 2 horas diarias sin remuneración, asegura CCOO.

La empresa llamó a los mandos intermedios para suplir a las camareras de piso, pero esto no pudo evitar que tanto zonas comunes como decenas de habitaciones se quedaran sin limpiar, indica la organización sindical en un comunicado.

Esto ha supuesto que hoy a cada camarera se le hayan incluido nueve habitaciones más en su lista de tareas.

El inicio del conflicto fue la externalización del departamento de pisos que recayó en manos de la empresa multiservicios GENSER S.L. cuya primera medida fue rebajar el sueldo de las trabajadoras casi un 40%, incumpliendo el Convenio de Hostelería de Las Palmas.

Esta rebaja salarial se revirtió tras 27 concentraciones de protesta ante la puerta del hotel y varias denuncias presentadas por CCOO Lanzarote ante la Inspección de Trabajo.

Revertir la rebaja salarial le supuso a GENSER S.L. incrementar la nómina de las trabajadoras cerca de 500 euros por persona.

"Tras este varapalo tomó la decisión de disminuir la plantilla, aumentando así la carga laboral y prolongando la jornada sin aumentar la retribución", afirma CCOO.

Estas trabajadoras llegan a realizar hasta 26 habitaciones diarias con cinco salidas de cliente (que suponen hasta 45 minutos cada una de ellas).

Este trabajo deben realizarlo en apenas seis horas de su jornada, ya que también se le impone la limpieza de zonas comunes, cristales, y otras tareas, lo que supone que tengan que trabajar hasta diez horas diarias para cumplir las órdenes de su parte de trabajo, incluso sin comer.

Para CCOO, "esto es una muestra de la desesperación de un colectivo especialmente dañado por la crisis que ha decidido luchar para que ir a trabajar no les cueste la salud".

Considera también que la precariedad a la que están sometidas estas trabajadoras "es especialmente insostenible en un contexto de recuperación económica".