Santa Cruz de Tenerife
INCENDIOS FORESTALES

Más conciencia ciudadana, pero la misma prevención

Con el aniversario de los incendios que afectaron a Tenerife, Gran Canaria y La Gomera el año pasado como punto de partida, el debate de esta semana puso sobre la mesa dos cuestiones principales: si los ciudadanos están hoy más comprometidos con el cuidado al medio ambiente y si los medios técnicos y humanos mejoran la prevención.
3/ago/08 1:19 AM
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Se cumple estos días el aniversario de los incendios forestales que quemaron en 2007 muchas hectáreas de las islas de Tenerife y Gran Canaria y, en menor medida, La Gomera. De las experiencias se aprende, pero el fuego es imprevisible, dicen los expertos. Los medios técnicos y humanos, además de la coordinación y la planificación de las acciones contraincendios, son mejores hoy día, pero para fuegos como los de 2007 no hay protocolos que les hagan frente. Incendios como los que cada año arrasan bosques y hasta algunas zonas residenciales de California, en Estados Unidos, ponen de manifiesto que en el país en que más y mejores medios existen, el fuego también campa a sus anchas. La cultura urbana influye en negativo ante estos sucesos que se repiten en verano cada año.

Para tratar estas cuestiones, EL DÍA ha querido reflexionar sobre los fallos que han podido cometerse a la hora de prevenir y atacar incendios de grandes dimensiones. En Tenerife, en concreto, el de 2007 afectó a 10 municipios de la Isla. También se ha comentado cómo ha evolucionado la concienciación ciudadana. Para ello, se invitó a varios expertos y dirigentes públicos, que estuvieron muy cerca de las llamas en aquellos fatídicos primeros días de agosto del año pasado en Tenerife: Wladimiro Rodríguez Brito, consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife; Florencio López, ingeniero de montes y jefe de la unidad de incendios del Cabildo tinerfeño; Santiago Martín, alcalde de Los Silos, y Juan Gorrín, alcalde de Santiago del Teide. El mes de julio termina este año sin consecuencias, pero nadie se atreve aún a cantar victoria.

"Un incendio tan grande como aquel no hay protocolo que lo aborde; si hoy volviera a producirse, probablemente se quemaría lo mismo", explica Florencio López. No obstante, en un ejercicio de autocrítica, considera que el operativo de emergencia no debió partirse en tres frentes de combate, una acción a la que se vieron obligados los responsables contraincendios del Cabildo para poder apagarlo. Sin embargo, hoy se cuenta con una avioneta de coordinación aérea y una unidad de planificación y estudio de la evolución del fuego. Estas son algunas de las novedades con las que se ha comenzado la campaña de este año en Tenerife.

López, sin embargo, hace hincapié en que "la respuesta que da el Cabildo de Tenerife ante una alarma de conato de incendio es muy potente y muy rápida; respondemos en menos de 15 minutos". En este punto, pone como ejemplo a Andalucía, la comunidad con el mayor operativo contraincendios de España. "Un incendio como el que sufrimos en la Isla el año pasado habría desbordado también todas las previsiones de actuación en Andalucía", señala. Por ello, afirma que aunque Tenerife estuviera superdotada con miles de medios, "nunca podría asegurarse que esté a salvo de los incendios".

Limpieza y planificación

La eterna lucha. Medianías y fincas, muchas abandonadas, son caldo de cultivo para la propagación del fuego. "El incendio fue desproporcionado; los recursos no eran suficientes; muchas zonas del municipio estaban llenas de rastrojos y comprobamos cómo las que estaban limpias no fueron dañadas". Son algunos de los recuerdos de Juan Gorrín, alcalde de Santiago del Teide. Éste aboga por un mayor esfuerzo entre los cabildos, los ayuntamientos y el Gobierno de Canarias para que las zonas de medianías se mantengan limpias.

Su homólogo en Los Silos, Santiago Martín, habla de una "descoordinación importante" en los primeros momentos. "La información era contradictoria" acerca de hasta dónde llegaba el fuego, cuenta. "Por la mañana nos decían que las llamas estaban controladas; por la noche estuvimos apagando fuego en Erjos y ya, la mayor sorpresa, fue conocer que el incendio había entrado en Masca", añade. Sin embargo, Martín apunta que aquel incendio sirvió para que hoy esté destacado en Tenerife un equipo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), dependiente del Ministerio de Defensa.

Pero si algo sigue sorprendiendo hoy es cómo fue posible que el fuego llegara al caserío de Masca, en el municipio de Buenavista del Norte, una zona "de risco". "Las llamas volaban y saltaban de copa en copa, impulsadas por el viento, mientras que los troncos de algunos árboles permanecían intactos", recuerda Rodríguez Brito. También sorprendió que hubiera que desalojar barrios de Santiago del Teide como Tamaimo o Arguayo. "Si no lo vivo, no lo creo", repetía Juan Gorrín.

Al preguntarles si algo ha cambiado en sus municipios para hacer frente a un hipotético nuevo incendio, las respuestas de los dirigentes municipales difieren. "Los Silos no está mejor dotada desde el punto de vista de infraestructuras contraincendios", se queja Santiago Martín, representante del Partido Socialista. Por su parte, Juan Gorrín, de Coalición Canaria, admite que el Cabildo ha surtido al municipio con un nuevo camión y se solidariza con su homólogo: "Espero que también lo puedan tener todos los ayuntamientos, como Los Silos, que tiene uno de los bosques de laurisilva más importantes de Tenerife (Monte del Agua)".

Marco legal

Mientras tanto, Wladimiro Rodríguez Brito hace una reflexión que persigue llegar a la raíz del problema. "Nuestra cultura urbana ha maltratado todo lo tradicional; es inviable que pensemos que la administración tiene que cuidar los 500 kilómetros cuadrados de los montes como si fueran un jardín particular", comenta. Y añade: "El campesino de antaño era el mejor gestor de nuestro medio ambiente y hoy hemos roto con esa figura; no podemos gestionar el medio ambiente sólo con asalariados".

Por ello, para este responsable del Cabildo de Tenerife es necesario un cambio de cultura que recupere algunas costumbres de nuestros ancestros. Pero además, Rodríguez Brito está convencido de la necesidad de un marco legal que obligue a mantener los entornos de las fincas agrícolas limpios. "El Gobierno de Canarias tiene que elaborar una ley que aplique, incluso, penalizaciones si estos terrenos no están limpios cuando empiece el verano", explica. El consejero de Medio Ambiente apunta una fórmula por la cual el ayuntamiento correspondiente se vería obligado a realizar esta labor de limpieza, si no lo hace el particular, y posteriormente la administración pasaría la factura para que la pagara el ciudadano. De esta forma se presiona para aumentar la conciencia de la población, ya que se le está tocando el bolsillo.

Conciencia ciudadana

Respecto a si el nivel de concienciación ciudadana ha crecido entre la sociedad, Florencio López hace la siguiente reflexión: "El medio ambiente no está entre las principales preocupaciones de la gente. Pedirle a los ciudadanos que limpien asiduamente los bordes de su finca de rastrojos, para evitar un fuego que no ocurre a diario, es muy difícil de entender". De ahí la idea del Cabildo tinerfeño de declarar zonas de alto riesgo forestal. "De esta forma los vecinos de estas zonas saben que conviven con este riesgo y los obliga a realizar actuaciones preventivas", añade.

¿Qué fallos no se cometerían hoy?, preguntamos a Wladimiro Rodríguez. "La descoordinación seguirá existiendo en cualquier emergencia como ésta; está claro que la improvisación se va a producir porque un fenómeno de tal magnitud, como el incendio del año pasado, desborda cualquier planteamiento teórico" que pueda realizarse desde un centro de coordinación y planificación para luchar contra los incendios. Aboga por que haya destacamentos de Protección Civil en todos los ayuntamientos, ya que "desde el Cabildo no podemos hacer mucho más", añade.

En definitiva, como conclusión, los intervinientes coincidieron en que la conciencia ciudadana ha crecido, pero la prevención sigue siendo la misma de antes. Muchas fincas siguen llenas de rastrojos, procedentes de la limpieza que particulares realizan en sus jardines. El bienestar social, en este caso, no es sinónimo de progreso.

Texto: Bea González y Naima Pérez Fotos: Ruth Dionis