ARRANCAMOS hoy nuestro editorial del domingo con el informe PISA, que pesa como una losa sobre Canarias. Un asunto determinante en la crítica situación de este Archipiélago, junto con los comedores sociales, las colas del hambre y la desfachatez de los políticos que todavía tienen la desvergüenza de celebrar el Día de la Constitución española, después de haberla conculcado con el atropello cometido contra EL DÍA. ¿No reconoce la Constitución la libertad de expresión? Entonces, ¿a cuenta de qué tanta condena, tanto orgasmo político como el experimentado por la vampira de la sangre al leer la reprobación? Les recordamos a los señores y señoras diputados y diputadas (para que doña Isabel de Luis, la directora del Instituto Canario de Igualdad, no nos llame la atención) que EL DÍA sigue adelante en su denuncia contra todos los miembros del Parlamento de Canarias que cometieron la infamia, nunca vista anteriormente, de intentar impedir nuestro ejercicio de la libertad de información y opinión. Hemos apelado al Tribunal Supremo y, si fuese preciso, llegaremos hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No se puede atacar a un medio de comunicación y a una persona como lo hizo el Parlamento de Canarias. Sus señorías, que con esta acción, se han convertido en delincuentes políticos, no pueden irse de rositas después de lo que han hecho y, además, presentarse a las elecciones del próximo año para seguir disfrutando de dietas y sueldos que se aumentarán, apenas vuelvan a tomar posesión de sus cargos, sin importarles que el pueblo siga pasando hambre. Independencia, ¿dónde estás? Cuánto necesitamos que el viento fresco de la nueva nación canaria barra con toda la podredumbre política. Porque no nos cabe la menor duda de que todos los diputados actuales, tanto ellos como ellas, intentarán renovarse.
DESCONOCEMOS quiénes lo conseguirán y quiénes quedarán felizmente apartados de la política. Entre estos últimos nos cabe la esperanza de que don Santiago Pérez no vuelva a ser diputado del Parlamento regional por el bien de Canarias. ¿Lo volverán a poner los socialistas en su lista? Pensamos que no, porque sus ruindades políticas contra las personas y las instituciones honradas han sido tantas, que desde hace tiempo no lo quieren ni en su propio partido. Aunque si a los socialistas les apetece ponerlo, que lo hagan. Nosotros nos alegraríamos infinitamente porque eso sería la perdición del PSOE. En definitiva, políticos como don Santiago Pérez deben desaparecer de la actividad pública en Canarias. Que se dedique, como decíamos en nuestro comentario del viernes, a redactar minutas de denuncias en su bufete. Don Santiago Pérez no merece ni que lo destierren, como hizo Zapatero con el no menos nefasto político jefe de filas, el inefable López Aguilar.
POR LO DEMÁS, el hecho de que unos diputados nacionalistas se reúnan en el Parlamento de Canarias para celebrar el día de la Constitución española, el día de una Ley (en este caso Ley de leyes) que nos proclama falsamente como Comunidad autónoma para seguir manteniéndonos uncidos a la Metrópoli como la infame colonia que somos, simplemente ese gesto, como decimos, los hace merecedores del desprecio del pueblo. ¿Están regocijados estos diputados por la conquista genocida que sufrieron los guanches?
ESCRIBIMOS este editorial hoy domingo día 12, cuando quedan 19 días para que se cumpla el segundo y último plazo establecido por la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los Pueblos de las Naciones Unidas con el fin de liberar todos los territorios que siguen ocupados por naciones extranjeras. Puede ocurrir que antes de concluir el presente año Canarias esté incluida en esta lista, porque gestiones para ello se están haciendo por parte del Movimiento Patriótico, que lidera José Luis Concepción, y del Congreso Nacional de Canarias de Antonio Cubillo. Todos los patriotas de estas Islas quieren que Canarias pase a ser de hecho lo que es por sumisión: un país, una nación. Pero esta vez con un Estado propio que le permita tener asiento y bandera en los organismos internacionales.
HEMOS dicho en reiteradas ocasiones que puede haber oposición a nuestra independencia por parte de Las Palmas. Sabemos que el foco independentista es muy fuerte en esa isla, y mucho más en Fuerteventura y Lanzarote. No obstante, la presencia en Las Palmas de las sedes regionales del PP y PSOE, partidos estatistas que quieren perpetuar la condición colonial de Canarias, hace que la tercera isla siempre se haya puesto del lado de los intereses de los españoles. No nos importa, y eso también lo hemos expresado varias veces, que Las Palmas se quede fuera de la futura República Canaria. Hay un procedente con la isla Mayotte del Archipiélago de las Comoras, que sigue unida a Francia pese a que las restantes se han convertido en un Estado soberano. La exclusión de Canaria, la tercera isla, traería la paz al Archipiélago. Desaparecería la ambición desmedida de unos políticos ridículos, los continuos intentos de hegemonía sobre las demás islas, la rapiña incesante y la desunión de los canarios; el arma predilecta de los españoles para perpetuar nuestro sometimiento. Con este arreglo, EL DÍA dejaría de ser el portavoz de los tinerfeños y canarios que tienen vergüenza. Es decir, esa sería una forma de silenciar a nuestro periódico en la defensa de lo que le corresponde a Tenerife. Aunque muchos no lo crean, llegará el momento en el que EL DÍA sólo tenga que ocuparse de los temas netamente canarios, y no como ocurre ahora ya que en estos momentos nos vemos obligados a denunciar constantemente las decisiones caprichosas de cualquier chisgarabís peninsular. Qué tristeza: cualquier peninsular y hasta cualquier godo nos maneja a su antojo.
SOMOS REALISTAS. Lo más probable es que en estos diecinueve días que median hasta el final del año no haya noticias de la ONU sobre la situación colonial de Canarias. A pesar de ello, la solución a la servidumbre que nos impone España está en nuestras manos. Está en la resistencia pasiva, en la desobediencia civil y hasta en algo tan significativo como es destinar el dinero de los impuestos que actualmente le pagamos, a la fuerza, a la Hacienda española, a comprar comida. No para que coman los peninsulares, sino para que coman y tengan un techo los canarios. ¿Seremos capaces de dar ese paso pacífico pero contundente?
HASTA AQUÍ hemos hecho varias consideraciones generales. Dijimos días atrás que volveríamos a hablar de Juan Jesús Ayala, doctor en Medicina, nacionalista por convicción (aunque creemos que demasiado teórico) y persona muy apreciada en esta Casa. Dice Ayala en un artículo publicado en este periódico el pasado jueves, con el título "El catalanismo por la independencia de Cataluña", que "no sólo los partidos políticos catalanes como Esquerra Republicana y el último incorporado al parlamento catalán, Solidaridad por la Independencia de Cataluña, con cuatro diputados de Laporta, están por la independencia de Cataluña, sino también CiU, con el extraordinario avance que ha tenido en las pasadas elecciones. Todos ellos tienen como objetivo y pretensión política ubicar a Cataluña en el sitio que le corresponde como pueblo, que no es más que configurar una nación con Estado. Sucede a veces, no obstante, que existe un cierto temor a este pronunciamiento, y que cuando lo tienen en la mano y fácil les da como cierta timoratez y eluden tras el compromiso inventado de esta o aquella cuestión, que, al final, lo que se pretende es aferrarse aún más a que los dineros no salgan de Cataluña hacia otra parte del Estado español".
Juan Jesús Ayala sabe, al igual que lo sabe cualquier persona con sentido común, que la independencia de Cataluña es irrenunciable. Nunca desde esta Casa hemos visto bien que España se desintegre y se deforme geográficamente su perfil con la segregación catalana, vasca y gallega, pero es irremediable. La fuerza de los pueblos es muy poderosa y arrastra al trabajo y a la concordia a los que se sienten miembros de cualquier país.
ANTES de concluir, queremos dedicar unas líneas a resaltar otro artículo, también publicado por EL DÍA el jueves último, escrito por Ramón Moreno Castilla y titulado "Los fondos marinos". No estaría de más que los diputados de CC (que se dicen nacionalistas, aunque en realidad no lo son), tanto los que están en el Parlamento regional como los que juegan a la política pura en el Congreso de los Diputados, lean de vez en cuando textos como este para que no sigan diciendo tonterías sobre el mar territorial.
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