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JUEVES, 23 DE JULIO DE 2009
COMENTARIO DE EL DÍA

El pueblo no aguanta más

NOS ALARMA la alegría irresponsable con la que se administran los impuestos de los canarios. Impuestos pagados en la mayoría de las ocasiones por familias humildes; dinero que sale del bolsillo de trabajadores que han tenido que ganarlo con el sudor de su frente, laborando de sol a sol, y que los políticos, o bien se embolsillan con absoluta desvergüenza, o bien dilapidan en tonterías -por ejemplo, discutir la reforma del infame Estatuto que nos perpetúa como colonia de los españoles-, sin que les importe lo más mínimo el que la gente sufra hambre.

A personajes como estos habría que fusilarlos -políticamente, pues jamás hemos propugnado la violencia física ni lo haremos; queremos que en este aspecto se nos entienda bien- y después celebrar el juicio. Para ilustrar lo que decimos tenemos los casos de Tindaya-Tebeto -el Gobierno ha pedido un aplazamiento de forma que pueda pagar la deuda en cinco años; qué vergüenza-, el cuartel de San Carlos, ahora la presunta concesión irregular de farmacias -otro asunto que podría desembocar en indemnizaciones millonarias en euros-, las expropiaciones para ampliar el Parlamento -otro dispendio millonario en indemnizaciones, con el único fin de que sus señorías puedan hacer la siesta, y otras cosas, con comodidad-, amén de otros pleitos -se habla de centenares- pendientes de resolverse en los tribunales, y que podrían comprometer seriamente los recursos públicos de Canarias. Una situación de la que no es responsable el Gobierno actual, pues esos litigios se iniciaron en legislaturas anteriores.

Todo lo paga el pueblo. Por si fuera poco, ahora aparece el presidente del Parlamento de Canarias -conocido por conculcar la Constitución y permitir actos tan ignominiosamente antidemocráticos como fue la reprobación de nuestro periódico- para explicarnos, con su rostro de jesuita político, que la subida del sueldo de sus señorías estuvo justificada porque también lo hicieron otras instituciones. ¡Vivan los inmorales políticos! Desde estas páginas, en las que siempre hemos abogado por la prudencia, les recomendamos que tengan cuidado. El pueblo está más harto que nunca de que lo esquilmen, y no nos extrañaría que el día menos pensado ocurra lo mismo que sucedió en la Francia de Luis XVI, cuando la multitud se echó a la calle y tomó la Bastilla. La Revolución francesa ha sido el alzamiento popular más justificado de la historia, y tuvo su origen principal en el hambre que estaba pasando el pueblo. Ahora es el pueblo tinerfeño y canario el que pasa hambre, mientras que los políticos del Parlamento viven en una especie de Versalles, de espalda a las calamidades de la gente. Lo repetimos: ¡cuidado! Ojo, porque los ciudadanos están que revientan. Jamás, insistimos en ello, abogaremos por una revuelta violenta. Todo lo contrario: haremos cuanto esté en nuestras manos para que las protestas se conduzcan por la vía pacífica. No obstante, pensamos que la gente debe salir a la calle a manifestar de forma tranquila su disconformidad.

Sabemos, porque así lo confirman las numerosas cartas y llamadas que recibimos, que cada vez son más canarios los que, abandonando definitivamente su miedo a la coacción impuesta por la Metrópoli desde hace seis siglos, están convencidos de que esta situación deleznable cambiará radicalmente con nuestra independencia. Independencia y libertad: qué hermosas palabras.

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