MEDINA, Candelaria
Bartolomé García Jiménez era el obispo de Canarias cuando en 1668 comenzó la construcción del primer santuario que albergó a la Patrona General del Archipiélago, la Virgen de Candelaria, concluido en 1672. Era un edificio amplio y de tres naves que desapareció como consecuencia de un incendio acaecido el 15 de febrero de 1789. En esa ocasión, la imagen fue salvada y depositada en la Cueva de San Blas o de Achbinico, lugar que sería ampliado entonces adosándole una capilla.
Pero los frailes dominicos, a los que el obispo de Canarias, Luis Cabeza de Vaca, entregó la imagen y la capilla en 1530, iniciaron la reconstrucción del templo y del convento de forma inmediata, trasladando provisionalmente a la Virgen a un ala de éste en 1803, a la espera de concluir el nuevo santuario. Pero en 1819 se paralizan los trabajos porque no había más dinero; en 1826 desaparece la imagen original de La Morenita debido a las fuertes lluvias, y en 1836 los dominicos se vieron obligados a abandonar Candelaria, lugar al que retornaron el 9 de julio de 1922. Entonces se reanudaron las obras, pero en la parte alta del risco de La Magdalena. El propósito era evitar los riesgos derivados de cualquier temporal. La idea fue desechada con rapidez continuando en el emplazamiento anterior, el mismo que el actual. El inicio de la Guerra Civil española obligó a paralizar los trabajos que se llevaban a cabo según el diseño del arquitecto Eladio Laredo.
Sería 12 años después, en 1948, cuando el obispo de la diócesis, Domingo Pérez Cáceres, impulsara la implicación de la sociedad y de las autoridades para culminar esta obra en base al proyecto del arquitecto granadillero Enrique Marrero Regalado. A comienzos del año 1949 se retomó la obra que el 1 de febrero de 1959 consagró el Nuncio de Su Santidad, monseñor Ildebrando Antoniutti.
Así lo cuentan los historiadores y así se rememorará durante los próximos días en la Villa Mariana. La Patrona General de Canarias conmemorará el próximo domingo los primeros 50 años de la conclusión del primer templo mariano del Archipiélago, que desde el 19 de abril de 2005 tiene la catalogación de Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento. Ese día concluyó un expediente iniciado con una Resolución de la Dirección General de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura de 11 de abril de 1983.
Características
La Basílica de Candelaria constituye un inmueble de dimensiones considerables con capacidad para 5.000 personas. Cuenta con dos torres en su fachada de 35 metros de altura y una lateral de 45 metros, con 8 huecos en su campanario y rematada con un balcón. Tiene dos puertas de acceso, la lateral abierta a la plaza y la principal, al risco de La Magdalena, donde está emplazada la Fuente de los Peregrinos, obra de Alfredo Reyes Darias, que lleva en su frontis un gran mosaico que representa a La Candelaria en uno de sus milagros. Su borde lo forman una sucesión de conchas de peregrino con 7 delfines que dan al estanque.
La fachada principal, de piedra noble, es flanqueada por pilastras de capitel dórico que sostienen un frontón partido. Sobresale su cuerpo central de forma triangular rematado en cruz latina. Entre las pilastras se encuentra un arco peraltado cuya clave está adornada por un medallón con un relieve vegetal en el centro, siguiéndole un rosetón en forma de conchas en relieve con una vidriera con un tema alusivo a la Virginidad de María.
En la fachada lateral, que da a la plaza de la patrona, el paramento está recorrido por zócalos de piedra, dividido en tres secciones separadas por pilastras del mismo material, rematados por pináculos pareados dobles y tres ventanas.
Su decoración interior es de orden dórico con una policromía simbólica que alude a los tonos de la vestimenta clásica de la Virgen. En un segundo vestíbulo realizado en 1974, se halla un pequeño museo con donaciones a la Virgen. Adornan sus paredes dos óleos de Dimas Coello y un Cristo de Ruano. En la nave lateral derecha se encuentra la Capilla del Santísimo, a la que se accede a través de una puerta con rejería torneada. Enmarcado por un arco de medio punto de piedras se expone uno de los murales del pintor cubano-gomero José Aguiar que representa la Última Cena.
La nave izquierda se ve interrumpida casi a la altura del crucero por la puerta lateral del templo. Al principio se halla la puerta de acceso al camarín de la Virgen.
En el altar mayor el ara es de mármol. En las paredes laterales se encuentra una estructura dispuesta en pisos sucesivos de puerta, ventanal y balconada de celosías. El retablo está enmarcado por un arco de medio punto de piedra que descansa en pilastras de capitel dórico. En su centro se encuentra el nicho de la Patrona ligeramente hundido en forma de arco de medio punto enmarcado por casetones de caoba, inserto en un segundo con columnas de fuste salomónico. El monumental mural del presbiterio que cubre el fondo de la Basílica es también de Aguiar. Presenta dos planos, uno terrestre y otro celestial, los dos con grandes figuras alegóricas y terrenales. El izquierdo muestra en su parte inferior a nueve dominicos y a su cabeza al obispo Pérez Cáceres. Lo corona como eje central el Espíritu Santo en forma de paloma, y 19 figuras en actitud piadosa suplican su clemencia, entre las que se encuentran hombres, mujeres y niños.
Una eucaristía que presidirá Monseñor Manuel Monteiro de Castro, nuncio de Su Santidad en España, será el acto central de la efeméride del 50 aniversario de la inauguración oficial de la Basílica de la Patrona General de Canarias, la Virgen de Candelaria.
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